Todavía no asimila que en una semana más será el nuevo director regional del área de Seguros y Pensiones del BBVA. Después de once años, a Joaquín Cortez le ha costado asumir que ya no estará en la gerencia de inversiones de Provida. Claro que el hombre no pierde la calma. Al contrario. Para él […]

  • 20 abril, 2007

Todavía no asimila que en una semana más será el nuevo director regional del área de Seguros y Pensiones del BBVA. Después de once años, a Joaquín Cortez le ha costado asumir que ya no estará en la gerencia de inversiones de Provida. Claro que el hombre no pierde la calma. Al contrario. Para él es la ley de la vida. Lo importante, dice, es estar ocupado.
Por Lorena Medel; fotos, Verónica Ortiz.

Está vuelto mono. Literalmente. En pocos días debe dejar la gerencia de inversiones de AFP Provida, para asumir un cargo regional en BBVA, y todavía le quedan tantas cosas pendientes que ya no sabe dónde le terminan las orejas ni dónde le comienzan los ojos. Está tan confundido con los tiempos y obsesionado con dejarle las cosas ordenadas a quien lo sucederá a partir del 2 de mayo, que el día de esta entrevista Joaquín Cortez (56) no sabía si era lunes, miércoles o viernes. Es más, cuando nos vio aparecer dijo que estaba seguro que nos había citado para la semana siguiente y casi se murió cuando supo que esto se publicaría antes de su partida… Mal.

No debe ser fácil dejar un trabajo después de once años. Y menos el suyo, lleno de adrenalina, muy público y apasionantemente adictivo. Hay demasiadas historias, mucho trabajo y tanto de su personalidad en todo lo que es la AFP hoy, que la relación de pertenencia es casi inevitable. Provida es Joaquín Cortez y Joaquín Cortez es Provida… Lo dice todo el mundo y en su fuero interno él también lo piensa.

Por cierto el compromiso que demanda un coloso como Provida es fenomenal. Es la administradora de fondos de pensiones número uno del país, con más de 3 millones de afi liados y 28 mil millones de

dólares en cartera. En cifras tangibles, sería algo así como un tercio de todo lo que produce Chile en un año. Y no solo eso.

También es la segunda gestora de América latina y una de las cien más grandes del mundo. Desordenado a rabiar –basta darse una vuelta por su oficina– aunque tremendamente exigente a la hora de cuadrar las ideas, economista de la Universidad Católica de Chile, magister en economía de la Universidad de Chicago, Joaquín Cortez jamás pensó que terminaría en el mundo privado. Lo suyo siempre fue la cosa pública.

De hecho, fue uno de los primeros de su generación en aceptar la oferta de Miguel Kast para irse a trabajar a Odeplan y unos de los pocos a los que Sergio de Castro llamó personalmente para que lo

asesorara en Hacienda. Pero el mundo financiero pudo más. En 1981 Ernesto Bertelsen le ofreció la gerencia de desarrollo y fi nanzas del Banco Edwards y el desafío le pareció lo bastante atractivo como para cruzar la frontera. Más tarde se fue de director al Banco Central, donde estuvo tres años, hasta que lo llamaron del Santander.

Ahí le tocó sentar las bases del Santander Investment, junto a otros grandes como Martín Rodríguez, ahora en Quiñenco. Luego asumió como vicepresidente del Bankers Trust en Chile, donde Alvaro

Saieh lo fue a buscar para ofrecerle la gerencia de Inversiones de Provida.

De carácter reservado y bastante más tímido de lo que parece, Cortez es de esas personas con las que jamás se sabe si están entusiasmadas o aburridas. Algo que lo ha ayudado mucho en esta pega, donde por razones obvias es el primero al que recurren los empresarios y gestores de negocios cada vez que tienen un proyecto de inversión, apertura en bolsa, colocación de bonos o remates. El, dicen quienes lo conocen, escucha a todo el mundo, opina y hasta se ríe si la ocasión lo amerita, pero eso no significa que haya quedado encantado. Es más, con Cortez nunca se sabe…

¿Cómo es tu balance de estos años?

-Ha sido por lejos el período más apasionante de mi vida profesional. Es una ventana privilegiada para seguir lo que pasa en la economía internacional y en la local. Lo pasé muy bien y a veces también

lo pasé mal. Pero nunca me aburrí. Cuando llegué, el año 96, esta era una AFP que tenía todos sus fondos invertidos en acciones chilenas y en papeles del Banco Central. Creo que cinco acciones eléctricas locales representaban el 20% del portafolio total y más del 60% de la cartera accionaria. Los comités de inversión eran aburridísimos. ¡Imagínate todo lo que hemos avanzado!… En estos años, me tocó participar en el proceso de venta de muchas compañías, Endesa, Enersis, Laboratorio Chile… con el fi n de desconcentrar la cartera en acciones; en la internacionalización de las inversiones; en echar a andar los multifondos; en formular los primeros planteamientos en el tema de los gobiernos corporativos…

-¿Cuáles fueron los episodios más difíciles de tu paso por Provida?

-Más que momentos difíciles, yo diría que hemos atravesado por situaciones confl ictivas. Creo haber sacado un magíster en este tipo de situaciones. La ley a uno lo obliga a hacer todos los esfuerzos necesarios para defender hasta el último peso y eso es lo que hemos hecho siempre. Pero de repente uno es incomprendido… Hay cosas que nunca se me van a olvidar, como cuando Bruce Williamson (de Duke) vino a decirme que desistía de comprar Endesa, con los ojos llenos de lágrimas. ¡Son cuestiones muy fuertes! También duele el orgullo cuando los mercados se mueven en dirección contraria a lo que uno esperaba, pero hay que aprender a aguantar el dolor de guata.

-¿Te sentiste chantajeado alguna vez?

-Sí, muchas veces. Nos chantajean con el argumento de que siendo la AFP más grande de Chile, tenemos la obligación –además de maximizar el beneficio para los afi liados– de desarrollar el mercado

de capitales. Nos dicen cosas como: si ustedes no entran en esta colocación esto no va a salir y van a ser los únicos responsables. Pero con los años aprendía no ceder a ese chantaje. En general, cuando las cosas no vuelan es porque no son buenas. En caso contrario, soy yo el que pide participar.

-El caso Chispas sentó todo un precedente. De partida, dio origen a la ley de Opas. ¿Cómo fue tu experiencia?

-Difícil. Había que enfrentarse con gente poderosa. El liderazgo lo tuvo la gente de Sergio Undurraga en Moneda Asset, pero la posición de ellos no tenía ningún peso sin el apoyo de las AFP. Hubo momentos muy álgidos (silencio)… La verdad es que ya se me han olvidado muchas cosas, pero pasamos tardes enteras discutiendo el tema.

-Pero por lejos el episodio más telenovelesco puede haber sido la venta de la fi lial de telefonía móvil de Telefónica…

Ahí varios te hubieran dado un tiro. ¿Es cierto que te juntaste con altos ejecutivos de la española en Brasil para negociar un mejor precio? Y que lo hiciste sin avisarle a nadie.

-A priori nosotros no teníamos ninguna posición. Nos dábamos cuenta que este no era el caso Terra y, por lo mismo, encargamos un estudio de valorización en conjunto con Habitat. El resultado fue que

el precio estaba dentro del rango… Pero bueno, aun así, nosotros pensábamos que igual teníamos que sacarle algo más y eso fue lo que tratamos de negociar en Brasil. Fuimos con Cristián Rodríguez a hablar con un señor muy importante.

 

-¿Con Antonio Batista?

-No, con otro, más importante.

-¿Y ahí consiguieron que la oferta creciera en 51 millones de dólares?

-No, este caballero nos mandó a la punta del cerro. En Brasil no tuvimos ninguna capacidad de negociación. Yo he aprendido que en las negociaciones hay que saber aguantar hasta el último minuto.

Una hora antes de la junta, aunque nadie lo crea, no había acuerdo. Una hora antes de la junta, Provida y Habitat estaban votando que no. Los 51 millones de dólares adicionales se consiguieron minutos antes de que empezara la asamblea. De hecho, yo pensaba que no íbamos a llegar a ningún acuerdo… Pero el tema fue aún más complicado. Teníamos una persona en la junta con instrucciones de votar que no y esta persona tenía un teléfono Entel, que no funcionaba en el edifi cio de CTC. Por lo tanto, cuando decidimos votar que sí, no teníamos cómo comunicarnos.

-Angustiante… El caso Terra fue distinto. Ahí sí había consenso en que el precio no era el adecuado.

-Totalmente distinto. El valor de Terra dependía directamente del precio al cual se iba a vender la fi lial de Internet Nueva York. Nos sentimos como un niño al cual le quitan los caramelos. En el nombre del padre

-¿Qué tan político es tu cargo en la realidad?

-Cuando todo lo que tú haces está en la mira de todo el mundo y eres escrutado por los reguladores y la prensa, de alguna forma tienes que darle al mercado la idea de transparencia y eso requiere de habilidad política. Ahora yo no creo tener mucha habilidad política.

-¡Por favor! Eres lo más diplomático que hay. No tienes la fama de duro de Rodríguez ni la contestataria de Alvarez…

-Cada uno tiene su forma de ser. Yo le hago honor a mi apellido: soy cortés. No creo que uno tenga que andar a patadas. Por el contrario. Siempre estoy dispuesto a escuchar y a tratar de entender otros puntos de vista. Aquí hay vendedores y tienes que demostrarles que eres justo con ellos… Pero también sé que, a la hora de la toma de decisiones, uno se queda siempre solo.

-¿Solo? Se dice que en materia de inversiones las AFP actúan en manada y que las demás te siguen a ti.

-Quizás yo tuve mucho liderazgo al principio. Pero hoy no. Hay mucho menos acuerdo entre las AFP, mucha más competencia y también más rivalidad. Gente joven con muchas ganas. El efecto manada cuesta producirlo. Además, esto es como el tenis, a veces tú ganas cuando eres capaz de aguantar hasta que el otro se equivoca.

-Confiésate: ¿ha habido casos en que te importó más tu imagen que la pensión que pueda tener la señora Juanita, cotizante de tu AFP? En el mercado de valores los egos son enormes…

-En estos años me ha tocado conocer y conversar con grandes inversionistas, tanto en Chile como en el mercado internacional. A muchos los he visto pasar por momentos muy malos. Vi verdaderos genios de las fi nanzas derrumbarse con el desplome de las tecnológicas a principios de esta década, así que no tengo sintonía con la arrogancia. Puede haber gente más joven que está interesada en quedar bien o hacerse famoso. No es mi caso. Yo tengo metida en la sangre la obligación de que hay que pelear “hasta el último peso”, aunque pierda amigos. Ahora bien, la imagen de uno también depende de que la señora Juanita esté contenta.

-Difícil dejarla contenta en un país donde los sueldos son tan bajos…

-Bueno, eso es justamente lo que concluyó la Comisión Marcel. El problema está en el mercado laboral. Los sueldos son bajos, hay muchas lagunas, la gente empieza a trabajar tarde y a la mayoría les gustaría retirarse antes de los 65. Para la gente que ha ahorrado ininterrumpidamente, las pensiones serán buenas. Pero una persona que tiene renta baja no puede esperar tener jubilaciones altas. No puedes arreglar el problema del mercado del trabajo por el lado de la reforma previsional.

-Hablas como estadista. Tú trabajaste con Sergio de Castro en Hacienda y supongo que la experiencia fue buena. ¿Nunca más quisiste volver al sector público?

-El trabajo en el sector público siempre es muy gratifi cante. Yo soy economista de formación, así es que tengo interés por las políticas públicas.

-¿Tienes buena opinión de los organismos reguladores, en particular de los superintendentes de AFP?

-¡Diablos! La preguntita. A ver, yo en general he tenido buena idea de los superintendentes, incluso del actual… A todos les ha pasado que llegan con una idea de esta industria y terminan enamorándose. Les viene como el síndrome de Estocolmo.

-¿Te atreverías a decir quién ha sido el mejor súper de AFP en estos once años?

-Es difícil. Con Alejandro Ferreiro, yo no tuve mucha relación, pero creo que tenía gran capacidad de comunicar. Fue el impulsor de los multifondos. Ahora, te confi eso que yo no miro mucho a la superintendencia. Uno tiende a mirar más los mercados afuera…

…Olé. Y eso que Cortez dice que no es político.

 

{mospagebreak}CAUDAL DE REFORMAS

-Ustedes como industria han emprendido varias reformas. Y el tema de los gobiernos corporativos ha sido una de las más importantes. ¿Fue difícil lograr el consenso respecto de los directores nombrados por las AFP?

-Nosotros no pusimos este tema sobre la mesa porque tuviéramos ganas de molestar a las empresas. Lo que queríamos era otorgarle más transparencia a nuestra decisión interna en situaciones

como la elección de directores. Pensábamos que los directores de las AFP en las sociedades anónimas, además de cumplir todas las condiciones morales y profesionales, debían ser personas independientes, en especial de los controladores, y con posibilidad de dedicarle tiempo a estas labores y con sensibilidad por los intereses de los minoritarios. Para eso, se diseñaron algunas reglas operativas, como que no estuvieran más de seis años, que no participaran en más de dos directorios, que no tuvieran ninguna relación con el controlador, etc. Ahora venía una segunda etapa, que era buscar a los mejores, a los que más podían aportar. Y como no somos especialistas, teníamos que buscar ayuda externa: los headhunter.

-¿Y ya están todos de acuerdo?

-Sí… El tema había que partirlo. Primero fuimos Provida y Habitat y con el tiempo todas se fueron subiendo al carro.

-¿Ya hay experiencias con el nuevo sistema?

-Estamos en la mitad del proceso. Hasta ahora mi valoración es muy positiva.

-¿Funcionan en Chile los gobiernos corporativos?

-Es un tema aún incipiente. Pero está. Cooperamos a ponerlo en la agenda. Muchos empresarios hoy valoran la iniciativa. Valoran el tener un director independiente que tenga una opinión distinta. En algunos casos nos han dicho qué bueno el director que pusieron.

-Hablemos de la reforma. Son tres los temas más relevantes: la licitación de la cartera, la entrada de la banca al negocio previsional y los cambios en el régimen de inversiones. ¿Te parece atroz que las AFP tengan que competir por captar a los nuevos cotizantes?

-No puedo estar contra la competencia cuando es justa. Ahora siempre hemos competido por los cotizantes.

-Pero la pelea por captar nuevos cotizantes es algo que se perdió en la industria de las AFP. En general, la gente no se cambia.

-Hoy es mucho más importante la elección del multifondos que la elección de AFP. Puedes estar en la AFP más rentable del sistema, pero si te equivocaste en los multifondos, la embarraste.

Además, las rentabilidades que uno ve son siempre las pasadas, no te dice nada del futuro. Si tú haces el ejercicio de cambiarte todos los semestres a la AFP que el semestre pasado fue la mejor, te va mal.

-¿Y la gente efectivamente mueve sus platas en los distintos fondos?

-Hasta ahora lo que hemos visto es una tendencia a moverse hacia los fondos de renta variable, cosa que ha probado ser un juego ganador. Sin embargo, creo que el sistema de multifondos todavía no ha tenido un buen test. Hubo tres o cuatro meses malos y después los mercados se recuperaron. No han pasado por un test en que tengamos un año con retornos malos en los activos de renta variable. Y en esos escasos meses donde los mercados no han sido buenos con la renta variable, la gente no se ha cambiado en forma importante.

-¿Te preocupa la entrada de los bancos al negocio de las pensiones?

-No. Para mí el tema de fondo es cómo se van a manejar los conflictos de interés. Temas como el manejo de los portafolios, la información, etc. Yo esperaría que la banca sea más proactiva en plantea cómo piensan manejar los confl ictos de interés… Ahora, creo que se están metiendo en un lío que no sospechan. Este no es un negocio fácil.

-¿Te parece necesaria la existencia de una AFP estatal?

-No, yo creo que el Estado tiene muchas preocupaciones más importantes y prioritarias que andar manejando una AFP. No me gustaría que un presidente o un ministro distraiga un minuto de su valioso tiempo para preocuparse de cómo le está yendo a la AFP estatal. Hernán Somerville decía el otro día que él prefería que no hubiese un Banco del Estado. Y yo estoy de acuerdo con él.

-¿Le ves viabilidad a la llamada AFP de los Navarro?

-Es bueno que haya gente nueva. La competencia siempre le ha hecho bien a los mercados. Ojalá les vaya bien. Pero como dije antes, este no es un negocio fácil. Otra cosa es con guitarra.

-Es un hecho que se va a ampliar el límite de inversión afuera. ¿Crees que cuando eso pase, el mercado local se va a venir al suelo?

-No creo. Hoy existen muchas inversiones en depósitos a plazo. Además cuando partieron los multifondos y se ampliaron los límites, todo el mundo creyó que las AFP iban a emigrar al exterior en masa. Y resulta que en ese minuto el mercado local se veía atractivo, por lo que aumentaron las inversiones en la bolsa. Simple. Los dineros se van a invertir local o internacionalmente dependiendo de cuán atractivos sean los mercados.

-¿Por qué entonces se han demorado tanto en ampliar el límite? ¿Hay una suerte de gallito entre el sector privado y el público para negociar el resto de la reforma?

-No lo entiendo. Si realmente existiese una preocupación por las futuras pensiones, esto se debería haber hecho hace tiempo. Entonces decir que les importan las pensiones del futuro, pero chutear el tema para adelante, me parece una hipocresía. Sin jubilación

-¿Estás convencido de irte?

-Yo ya tengo 56 años. Hace rato que había decidido que no quería llegar a los 60 siendo gerente de Inversiones de Provida. Para mí este ha sido uno de los trabajos más desafi antes que he tenido y donde más me he realizado. Pero con los años me he ido desgastando. Creo que el cambio va a ser bueno para todos. Para Provida y para mí… Ahora, sé que voy a echar de menos. Esta es una pega que genera mucha adicción. Yo, después de once años, me confi eso un adicto a mi trabajo.

-¿Te vas fuera de Chile?

-No, por ahora me quedo acá.

-¿Ha sido buena tu experiencia se trabajar con españoles?

-Sí. Hemos tenido una actitud de mucho respeto. Yo lo que más valoro es la lealtad y la franqueza con que trabajan. Además he descubierto que son muy leales.

-¿Después de esto te jubilas, no?

-¡Estás loca! Yo voy a trabajar hasta que muera.

-¿Tan malas son las pensiones que no quieres jubilarte a los 65?

-(Risas) ¡Pésimas!… No, mi tema no pasa por el monto de la jubilación. Sería una contradicción que hubiera dejado pasar todos estos años sin preocuparme del tema, con lo rentable que es el APV.

Tengo ahorros y probablemente podría jubilarme hoy. Pero si de mí dependiera, yo no jubilaría nunca.

-¿Cotizas en Provida?

-Por supuesto. Si no confío en mí, en quién…

-¿Y confías en tu sucesor?

-Sí. Nosotros contratamos a un headhunter para la búsqueda de la persona mejor califi cada. Queríamos alguien joven, pero con experiencia. Entrevistamos a muchos y creo que encontramos a la persona adecuada.