Diez años atrás, el emprendedor sueco Per Håkansson (51) decidió explorar cómo sería organizar su vida a través de las redes digitales, utilizando internet como plataforma para hacer todo. Quería ver si es que eso fuera posible. Comenzó por cambiarse a Google Drive para trabajar sus archivos, siguió con Spotify para escuchar música y luego […]

  • 13 noviembre, 2017

Diez años atrás, el emprendedor sueco Per Håkansson (51) decidió explorar cómo sería organizar su vida a través de las redes digitales, utilizando internet como plataforma para hacer todo. Quería ver si es que eso fuera posible. Comenzó por cambiarse a Google Drive para trabajar sus archivos, siguió con Spotify para escuchar música y luego con Netflix para las películas. Y se deshizo de todos sus documentos físicos, cds, mp3 y dvds. Con la creación de Uber y Lyft, Håkansson vendió su auto. Y la aparición de Airbnb lo llevó a vender su departamento en San Francisco, para vivir solamente en piezas y casas arrendadas en distintas ciudades del mundo.

Håkansson hoy en vez de una oficina, utiliza la plataforma empresarial Slack para trabajar; su dinero lo tiene en bitcoins; los newsletters los arma en Mailchimp; las pocas cosas físicas que tiene las guarda en Omni, una aplicación de almacenaje bajo demanda que cobra 0,25 dólares por cada objeto que se
guarda; y utiliza todas las redes sociales posibles para conectarse y conocer gente en todo el mundo.

“Estamos en medio de un gran cambio de paradigma que demanda una nueva forma de pensar. La antigua mentalidad industrial organizaba todo en jerarquías, la nueva mentalidad digital piensa y organiza el mundo en redes distribuidas y descentralizadas. Y para que esto sea exitoso, todo debe ser digitalizado, incluso las monedas”, asegura Håkansson, fundador de la consultora Makerminds, de la agencia de publicidad Pop Up y expositor invitado al seminario “La Cara del Bitcoin”, que organiza Formación Ejecutiva, de Diario Financiero.

-¿Por qué eligió esta opción de vida?

-Las aplicaciones digitales ofrecen una vida mucho más simple, barata y sin fricción que los productos y servicios que no están conectados. Hoy puedo acceder a cualquier cosa a través de mi smartphone, que nos ha liberado tiempo y espacio para explorar, aprender y compartir. Pero lo más importante, para pasar tiempo de calidad cara a cara sin necesidad de estar en la misma oficina, suburbio o país. En el mundo análogo, el foco es el capital financiero. En el mundo digital, el foco es el capital social: yo soy una persona muy curiosa y me gusta explorar de primera fuente cómo se siente vivir bien en el nuevo mundo emergente basado en redes.

-¿Hacia dónde cree que va el mundo?

-Pienso que el mundo se está volviendo híper local, donde todo lo que necesitemos será provisto para ser utilizado localmente a través de redes globales invisibles como blockchain, internet de las cosas, inteligencia artificial, realidad aumentada y realidad virtual. Los límites y bordes nacionales se volverán menos importantes, y las organizaciones globales grandes y jerarquizadas que no logren convertirse a esta mentalidad de redes, podrán eventualmente caer. Esto es muy positivo, porque el poder se distribuirá más equitativamente, el medioambiente se verá beneficiado porque consumiremos menos y compartiremos más, y podremos colaborar en la resolución de grandes problemas globales más rápido y eficientemente desde todo el planeta.

-¿Hasta dónde debemos dejar penetrar la tecnología?

-Debemos entender que la humanidad ha desarrollado tecnología desde los comienzos del tiempo –si es que el tiempo existe– para mejorar su condición en el planeta. Cada nueva innovación tecnológica ha permitido la democratización y creación de riqueza, pero también ha sido utilizada por el mal, como ocurrió con las guerras y la esclavitud. Es importante experimentar y formar parte en la cocreación y de la visión que tenemos del futuro.

-¿Echa de menos sus raíces: tener una casa, conversar con los amigos de la infancia, su familia?

-Solo los árboles no pueden vivir sin sus raíces. Nunca me he sentido más presente y conectado con mi familia y mis amigos de todo el mundo como cuando permito que las redes tecnológicas me ayuden a organizar mi vida.

-¿Es posible vivir 100% digital? Hay cosas tangibles o físicas que nunca podrán ser reemplazadas, como dormir, comer…

-Lo digital no reemplaza las actividades de la vida real, sino que las mejora, haciéndolas más accesibles y significativas. Cuando lo digital funciona mejor, es invisible y opera en el ambiente de manera accesible donde estés y cada vez que requieras acceso. Dicho eso, es importante entender que vivimos en un mundo híbrido donde no todo está conectado aún, y eso es lo que algunas veces crea la fricción y nos hace demorarnos. Yo escogí digitalizar todo en mi vida para aprender sobre el futuro hoy, y mi lección clave es que ofrece la oportunidad de tener una vida más simple y mejor que antes.