En 2004 Eduardo Chadwick, presidente de Errázuriz, impactó en el mundo del vino internacional cuando realizó la ahora famosa Cata de Berlín, en la que se enfrentaron grandes vinos del viejo mundo con algunos producidos por el grupo chileno. Dos tintos nacionales vencieron a afamados vinos franceses, causando indignación en algunos productores de Burdeos, que consideraron que era como comparar peras con manzanas. Sucede que los vinos galos necesitan mucho tiempo, incluso varios años, para estar en su mejor momento, al contrario de los chilenos, que ya están listos para beberse apenas son lanzados al mercado.

  • 16 noviembre, 2011

En 2004 Eduardo Chadwick, presidente de Errázuriz, impactó en el mundo del vino internacional cuando realizó la ahora famosa Cata de Berlín, en la que se enfrentaron grandes vinos del viejo mundo con algunos producidos por el grupo chileno. Dos tintos nacionales vencieron a afamados vinos franceses, causando indignación en algunos productores de Burdeos, que consideraron que era como comparar peras con manzanas. Sucede que los vinos galos necesitan mucho tiempo, incluso varios años, para estar en su mejor momento, al contrario de los chilenos, que ya están listos para beberse apenas son lanzados al mercado.

En 2004 Eduardo Chadwick, presidente de Errázuriz, impactó en el mundo del vino internacional cuando realizó la ahora famosa Cata de Berlín, en la que se enfrentaron grandes vinos del viejo mundo con algunos producidos por el grupo chileno. Dos tintos nacionales vencieron a afamados vinos franceses, causando indignación en algunos productores de Burdeos, que consideraron que era como comparar peras con manzanas. Sucede que los vinos galos necesitan mucho tiempo, incluso varios años, para estar en su mejor momento, al contrario de los chilenos, que ya están listos para beberse apenas son lanzados al mercado.

Pues bien, respondiendo en parte a las críticas recibidas por su famosa cata –que en los años siguientes repitió con éxito en diversos confines del planeta- Chadwick decidió variar de estrategia. Ahora, pondrá a competir vinos europeos y de su compañía de cosechas antiguas para, así, analizar de qué manera envejecen. Y los resultados hasta el momento han sido positivos. En Hong Kong y Seúl, cinco de sus vinos ocuparon los cinco primeros lugares. Y ojo, que los incluidos fueron Château Mouton Rothchild de 1995, Seña 1995, Seña 1996, Château Margaux 2001, Seña 2001, Château Latour 2005, Seña 2007, Château Latife Rothschild 2007 y Seña 2008. Las distintas cosechas de Seña –un tinto de Aconcagua- lideraron las preferencias, superando incluso a cosechas elogiadas de Burdeos, como las de 1995 y 2005.