Los municipios son empresas de servicio y los vecinos son los clientes • Se invierte un peso en recuperación del espacio público y al poco tiempo se recuperan dos gracias a la mayor inversión de los privados • En términos de gestión, capacitación, eficiencia, marca y orgullo corporativo, la Municipalidad de Providencia sale a competir […]

  • 20 abril, 2007

Los municipios son empresas de servicio y los vecinos son los clientes • Se invierte un peso en recuperación del espacio público y al poco tiempo se recuperan dos gracias a la mayor inversión de los privados • En términos de gestión, capacitación, eficiencia, marca y orgullo corporativo, la Municipalidad de Providencia sale a competir con las empresas líderes del país.
Por Héctor Soto; fotos, Verónica Ortíz.

 

 

¿Qué une a Cervantes, Leonardo, Ramsés II, Alejandro, Sócrates, Platón y Julio César con Napoleón, George Washington y Augusto Pinochet? Probablemente nada, pero lo importante es que todos ellos comparten la repisa del cariño, por decirlo así, en la ofi cina del alcalde de Providencia, Cristián Labbé. -A lo mejor –le digo– a Washington no le gustaría mucho estar al lado del general Pinochet.

-No creo –dice el alcalde– pertenecen a épocas distintas y nunca se toparon. Tiene razón. Pero el asunto es un detalle, porque en esta ofi cina de lo que menos se habla es de esos iconos. El alcalde Labbé en estos momentos tiene una sola frecuencia, sintonizada las 24 horas del día con los temas de Providencia, su comuna.

Cristián Labbé entró como alcalde al Palacio Falabella, la casona sede a la Municipalidad de Providencia en la avenida Pedro de Valdivia, hace más de diez años y espera quedarse ahí por un buen tiempo más. El hombre trasunta entusiasmo y satisfacción con lo que está haciendo y, embalado como es, dice que en estos momentos no cambiaría su cargo por ningún otro. Dada la convicción con que lo dice, no hay más vuelta que creerle. Al fi n alguien que no quiere ser presidente de la República.

-En Providencia podemos pensar diferente, pero podemos trabajar juntos. Eso la gente lo ha internalizado. Aquí hay un espíritu de trabajo respetuoso. Yo tengo claro que el 43% de los vecinos no piensa igual que el alcalde. Pero el alcalde es el instrumento para que la marca Providencia se valorice. Al fi nal da lo mismo quién sea el gerente, lo importante es que la marca sea potente. Y yo me la juego por despersonalizar el poder. Hoy día se tiende a personalizarlo. La gente no habla del gobierno; habla de la Bachelet. Está bien, ella tiene su impronta. Pero cuando no hay marcas de unidad, eso es complicado porque estamos privilegiando las cosas que nos separan. Ahora se dice que murió el bacheletismo. ¡Qué bacheletismo ni ocho cuartos, si el gobierno es de todos! No es mucho más que eso lo que se le puede sacar sobre la escena política. Porque está concentrado a full en la escena comunal. Concentrado y entusiasmado.

Lejos de toda autocomplacencia, el hombre tiene sus razones para estar contento. El recital lírico que ofreció la soprano Cristina Gallardo-Domas el 31 de marzo, en la apertura de la temporada de conciertos de Providencia, y como celebración de los 110 años de la comuna, fue un espectáculo de primera categoría, del que obviamente está orgulloso.

-Y lo hicimos solitos -señala.

-Sí, claro. Pero, ¿qué quiere decir con eso?

-Que lo hicimos solitos.

-Eso le pone la valla alta para el futuro.

-Por cierto. Pero ese escenario ya ha sido prestigiado y tendremos más artistas interesados en venir a Providencia. Saben que aquí su trabajo será apreciado y siempre vamos a estar inventando.

Fiel a la nobleza del entorno, el alcalde mantiene costumbres muy civilizadas. Me ofrece un té, pide otro para él y prende un cigarrillo. Ni corto ni perezoso, yo aprovecho la impunidad y prendo otro. Me cuentaque Cristina Gallardo-Domas es un encanto. Diva, sí, pero encantadora. “Es una mujer maravillosa. La vi muy fuerte en unos momentos y muy vulnerable en otros. Cuando la acompañé al Carmela Carvajal de Prat, su colegio, se emocionó profundamente. Sobre todo cuando le dieron a escuchar grabaciones que el liceo había conservado de sus cantos de la adolescencia. Fue espectacular”.

Debe haberlo sido y le pregunto qué hay de la idea de un teatro municipal para la comuna. “La verdad es que en esto no nos ha ido bien. El teatro es una aspiración muy compartida por los vecinos. Nuestra idea era haber podido hacernos del Teatro Oriente. Se prestaba y es un recinto muy apropiado para nosotros. Hablamos con Gabriel Valdés, con su señora, Silvia Soublette, y cuando parecía que todo jugaba en nuestro favor, el INP, que es el dueño, y el gobierno, que al fi nal fue el que decidió, resolvió entregárselo a la Corporación Cultural Mapocho. El proyecto les quedó grande, tuvieron difi cultades y ahora el teatro pasó a la Universidad de Chile. Nuevamente nos cerraron la puerta, y es una lástima”.

Dice que también han tratado de rescatar los terrenos administrados por el Serviu al costado de la avenida El Cerro, a los pies del San Cristóbal y sobre el antiguo trazado que se pensó para la Costanera Andrés Bello. Son terrenos que están más bien degradados, que se usan como estacionamiento y que según el alcalde darían para construir un buen anfiteatro, una sala de música y otra de exposiciones. Pero nada.

Pero no por eso se desanima. Dice que el Café Literario en el Parque Balmaceda ha sido una experiencia fantástica. Que la experiencia se replicó en otro café literario en Santa Isabel con Manuel Montt y que habrá un tercero en el sector de El Aguilucho. “Esto de llevar los libros a los vecinos es lo que tenemos que hacer en todo orden de cosas. La municipalidad tiene que ir donde están sus clientes, no esperar que los clientes vengan a la municipalidad”.

Sobreviviente de varias batallas y polémicas públicas, el alcalde tiene en su dossier éxitos contundentes. La remodelación de Pocuro, tan discutida en su momento, hoy es reconocida como un aporte urbano. Los polémicos estacionamientos subterráneos en la avenida Providencia operan bastante bien, resolvieron un problema que parecía insoluble, están hoy sobre la línea de fl otación y aunque el municipio no recibe un peso por este negocio, cuando expiren los 30 años de la concesión la obra va a quedar para la comuna. Se repavimentó Eliodoro Yáñez.

Se hizo una ciclovía en Antonio Varas. La plaza Centenario, que circunda al municipio, funciona como tal, aun cuando en su momento la acusación menos dura contra Labbé fue que se había llevado para su casa las rejas de la sede municipal.

-Hemos sido –dice el alcalde– tremendamente consecuentes. Los Leones era una buena avenida, pero bastante degradada. Hicimos una inversión fuerte para recuperarla. Pavimentación, jardines, cableado subterráneo, forestación, luminarias, mobiliario urbano… mil cosas. Nos costó 6 mil millones de pesos, pero la idea siempre fue que al cabo de un tiempo pudiéramos recuperar lo que invertimos. Y ya lo estamos recuperando. Los trabajos tomaron 12 meses, uno menos del que estipulaba el contrato. La avenida ahora está preciosa y se ha llenado de empresas de profesionales, de computación, y que están muy bien instaladas.

Fue esa obra la que el entonces intendente Trivelli se permitió subestimar en su momento, cuando alardeó haber repavimentado la Alameda en pocas semanas, en uno de los trabajos más truchos, efímeros y ordinarios que haya visto Santiago en mucho tiempo. “Los Leones –dice el alcalde– no costó ni la mitad de lo que se hizo en la Alameda y es cosa de verifi car hoy día el aporte urbanístico de uno y otro”.

En la economía municipal, las empresas tienen especial peso y merecen por lo mismo especial consideración. Si alguien cree que la primera fuente de ingresos municipales son las contribuciones o las patentes de los vehículos, se equivoca medio a medio. La mayor son las patentes comerciales, que se cobran en función del capital de las empresas. “Por eso –dice el alcalde– nos interesa dar un buen servicio.

Dentro de la visión que compartimos en la comuna, nosotros queremos ser facilitadores de la inversión. Damos certificado de línea en el día. Aquí hay reglas claras, estables y transparentes. Queremos que las empresas sepan que en el municipio tienen un aliado. una patente no es cacho, es un cliente. Y yo lo veo como un ingreso para la municipalidad”.

Atendido que el comercio de la comuna no califi ca precisamente en la primera categoría del retail, es de rigor preguntarle al alcalde cuánto han mermado los ingresos por este concepto. El dice que no, que no han decaído, aunque desde luego quisieran estar mejor. “Lo que ocurre –dice– es que el comercio de Providencia ha devenido en un comercio de vitrina, de bolsa, de circunstancia. Tenemos dos tipos de compradores.

El primero, representado por el vecino que viene a la avenida Providencia y sus inmediaciones los fi nes de semana. Y el segundo, constituido por los 600 mil que llegan a trabajar diariamente a Providencia. No es que ese público venga a abastecerse acá, pero siempre está haciendo por aquí la compra de urgencia, la compra de encargo de lo que está faltando en la casa. Pero al margen de esto, yo destacaría que Providencia se ha estado poblando de muchos cafés que le están dando una atmósfera muy acogedora a la comuna. Muchos de ellos se extienden a las veredas y hacen que la ciudad sea por una parte más viva y por la otra más amable”.

ESTE NO ES EL PARAISO

Providencia, de más está decirlo, no es un paraíso. Mal podría serlo, tratándose de una comuna que reúne a 123 mil habitantes según el último censo, pero que soporta arriba de 600 mil que van a trabajar o cruzan por sus arterias todos los días. -Por lejos –dice el alcalde– el principal problema que tenemos es seguridad. Y desgraciadamente es lo único que no podemos garantizar. Estamos gastando en este ámbito casi mil millones de pesos anuales y se nos hace poco. Lo que más nos afecta son los robos de especies en vehículo y los robos de auto. Son delitos de connotación social respecto de los cuales no tenemos mucho que hacer, aun cuando entregamos todo nuestro apoyo legal a las víctimas. Pero este tipo de delincuentes opera con una velocidad que supera tanto la acción policial como de los jueces. Normalmente entran y salen con total impunidad.

-¿Es lo único?

-Por cierto que no. El Transantiago nos ha apuñalado. Están pasando buses por calles abiertamente residenciales como Holanda y Lota. A raíz de los problemas de transporte, la gente que trabaja aquí trata de arrancar lo antes posible y se están acabando los happy hours, esos espacios de relajo que la gente se da entre la dictadura del trabajo y la dictadura del hogar. Por lo mismo el comercio está afectado. Y en materia de tráfico, la segregación de vías en avenida Providencia es pésima para una comuna donde el viraje a la derecha no puede ser eliminado. Pero igual nos han superpuesto esas soleras horrorosas, agresivas, que separan la pista de los buses del resto, con tremendas complicaciones para quien debe doblar. Y no hablemos de la estación de servicio Tajamar, a la cual el automovilista ya no puede entrar, porque la dejaron ciega.

Y ¿no lo abruman los problemas de congestión que se perfi lan cuando entre a operar Costanera Center?

-Abrumar quizás no sea la palabra. Pero me preocupa el tema en dos sentidos. Me preocupa el comercio tradicional de Providencia frente a la llegada de un mall, porque hasta ahora nosotros no teníamos uno. Incluso hoy competimos con la cultura de mall. Pero ahora la vamos a tener adentro y eso supone desafíos para nuestro comercio. Sin embargo, apostamos a que la calidad y calidez del servicio de la pequeña tienda es distinto a la masividad y a la despersonalización de los malls. Con todo, nuestro comercio tendrá que actualizarse. También me preocupa que Costanera sea un mall cerrado y que no haya diálogo con la ciudad. Lo peor son esos edificios donde no pasa nada después de las horas de actividad. Como los edificios de oficinas los fi nes de semana. En esto Costanera Center debiera ser distinto: se ha cuidado la arquitectura, se contemplan comercios, un hotel y me imagino que el mall se integrará a la comuna. Y respecto de la congestion, bueno, están pedidas las obras de mitigación y habrá dos puentes más. El problema serio es que los túneles caerán en vertical sobre Los Conquistadores, Santa María, Andrés Bello y Providencia. No es tema mío, pero en el fondo lo es. Hemos hecho algunos planteamientos al MOP, pero no nos llevan de apunte.

Al alcalde también le preocupa la iniciativa del gobierno recogida en el proyecto de reforma de la Loce, sobre todo en lo que concierne a la prohibición de seleccionar los estudiantes en los colegios subvencionados del municipio. Una idea impresentable frente a colegios de elite en la comuna, como el Carmela Carvajal o el propio Liceo Lastarria. “Parece que la idea es nivelar hacia la mediocridad. Con este planteamiento, además, que no se ataca lo más importante, que es la calidad de la educación. La calidad se logra con proyectos educativos desarrollados descentralizadamente y en forma articulada por los sostenedores, en nuestro caso las municipalidades. Nosotros recibimos el 85% de alumnos de fuera de la comuna y logramos resultados ejemplares. El 97% de nuestros alumnos saca más de 450 puntos en la PSU. Todos nuestros colegios, no solo los más emblemáticos, garantizan una buena educación. Yo veo en eso un retroceso y un aumento del centralismo.

Si hoy se está atacando la educación particular subvencionada, ¿signifi ca que mañana estará en riesgo la universitaria privada?

EL PRECIO DE MERCADO

Obras más, obras menos, lo verdaderamente interesante del trabajo que se está haciendo en Providencia son los ejes de actividad.

-Los municipios –dice el alcalde– administran bienes de terceros. Y la función de uno es darles valor agregado. Hoy tenemos que ser empresas de servicio. Nuestra función social es dar calidad de vida a los vecinos. Las cosas hay que hacerlas y hacerlas bien. Nuestra función es mejorar ingresos, gastar bien, estar atentos, por decirlo así, a nuestro valor accionario. La acción Providencia tiene un precio en el mercado. Y eso se llama metro cuadrado. El de Providencia es el metro cuadrado de valor más parejo, más estable y más alto de Chile.

25 UF el m2. Contra esto yo me mido. Por eso la comuna invierte más en las zonas donde los valores son mas bajos, Girardi, Tegualda, Caupolicán… Su experiencia –dice– siempre ha sido que cuando invierte el municipio, después la inversión privada llega sola. Cuando se mejora el espacio público, siempre el sector termina cobrando valor. “Esto es como en las películas de Rin-tin-tin. Primero llegaba solo, pero después venía la caballería completa. Veamos lo que ha ocurrido en calle Italia o Condell. Gracias a la iluminación, a la seguridad, a los estacionamientos y jardines, entre otras obras, el valor del mt2 ya va en 16 UF y antes costaba 7. En Aguilucho, en la antigua población San José, el m2 va a costar 20 UF tranquilamente, luego de la plata que vamos a meter en iluminación, en un consultorio, en un polideportivo para gente de menores ingresos… No hay dónde perderse. Los departamentos que se construyan ahí van a costar 2 mil o 2.500 UF, que son los que pagan contribuciones. El de 800 no paga.

Es notable la forma en que Cristián Labbé ha modernizado sus enfoques.

-Hoy el gran tema de los municipios es la gestión. Nosotros estamos certificados con el ISO 9001 y 14001. Somos la primera municipalidad en Chile y probablemente en Sudamérica que tiene la mayor parte de sus procedimientos certifi cados.

Esto genera estandarización y mejora continua. También somos el único municipio que se está midiendo en el Great Place to Work. No sé cómo nos vaya a ir, pero ahí estamos. Nosotros queremos que nuestro personal, que es la base de nuestro servicio, esté bien. Tenemos mil funcionarios. Estamos trabajando con un sistema de gestión integral –el balance score card– dentro del cual cada gerente de área maneja sus presupuestos. Sin embargo, a quien llega a una dirección municipal no debe serle indiferente saber cuánto gasta en bencina, en papel o en luz… Cada área tiene que saber dónde hay nichos para mejorar sus ingresos. Y estamos trabajando con el branding. Lo estamos haciendo con una consultora para poner la marca en valor. ¿De qué se trata todo esto? De usar las herramientas de gestión que usa la empresa privada y de aplicarlos aquí. Los recursos que usamos en capacitacion son los mismos que gastan las empresas privadas líderes. Tenemos que capacitar y dignificar a nuestra gente. Repito que el secreto es la gerencia y la gestión, lo cual redunda en benefi cio para el vecino. Si uno no segmenta, al final no sabe qué le va a poder dar el municipio al adulto mayor, al joven, al que le gusta la música o el deporte, a la pareja que recién está formando familia.

Yo en esto soy un convencido: lo que no se mide no existe.

Vaya, vaya. Uno de los hombres más identificados con Pinochet y el régimen militar tiene un discurso que hoy más que nunca se echa de menos en el aparato estatal. Providencia está haciendo su reforma del Estado, del municipio en rigor, sin meter mucha bulla. Y quien parecía una de las voces más anacrónicas del autoritarismo de ayer ha pasado a ser –sin renunciar a convicciones ni lealtades– el más resuelto promotor de un gobierno comunal más efi ciente y cercano. Gústele o no le guste a sus críticos, van a tener que terminar concediendo que Labbé se ha renovado más de lo que tenían previsto.