Hace un par de meses, Felipe Larraín se lanzó a la yugular de Michelle Bachelet. Muy técnico será, pero entró de frentón a la arena política y dijo que las propuestas que entonces se esbozaban desde su candidatura –reforma tributaria, AFP estatal y Asamblea Constituyente– estaban ya afectando la inversión. De vuelta, cómo no, recibió […]

  • 29 julio, 2013

Felipe Larrain

Hace un par de meses, Felipe Larraín se lanzó a la yugular de Michelle Bachelet. Muy técnico será, pero entró de frentón a la arena política y dijo que las propuestas que entonces se esbozaban desde su candidatura –reforma tributaria, AFP estatal y Asamblea Constituyente– estaban ya afectando la inversión.

De vuelta, cómo no, recibió varias mordidas. Pero dice que no se arrepiente ni por un segundo, porque “no sólo estaba en mi derecho, sino también es mi deber”.

Sentado en su oficina de Teatinos 120, el ministro de Hacienda recurre a sus artes de profesor y dice que llegar a esa conclusión es tan fácil como sumar 2+2. Así, a ocho meses de dejar el cargo, advierte que va a seguir alertando lo mismo a quien quiera escuchar: Que si Bachelet no modera las propuestas, las consecuencias para la economía van a ser duras.
Donde es más optimista es en el análisis de su propio sector, a pesar del terremoto político que azota por estos días a la Alianza. En medio de esa aguda crisis, él es de los que cree que la presidencial todavía está abierta para la derecha.

-¿Se imaginó este tipo de remezones en la derecha?

-Primero, es tremendo lo que le pasó a Pablo Longueira. Fue un shock. Una persona con esa vocación política y de servicio público, imagínate lo que tiene que estar viviendo… Ganó la primaria del sector, es candidato presidencial, y tiene que renunciar porque está con una depresión.

-¿Ustedes sabían que él estaba enfermo?

-Yo no tenía idea. Lo que interpretamos es que por razones obvias, después de un período intenso, necesitaba un descanso. Yo tenía bastante contacto con él como ministro y nunca vi una cosa así. Es una situación límite, y uno lo entiende desde el punto de vista familiar. Obviamente, lo que uno desea es el restablecimiento más pronto para él, porque esto es una prueba muy fuerte para él y su familia, pero también una prueba para nuestra coalición.

-Es una situación límite la de Longueira, pero ha puesto en evidencia el nivel de conflictividad de la derecha. Se sube Evelyn Matthei, se baja Allamand.

-Es injusto decir que esto revela un problema de la coalición. Imagínese que esto hubiera ocurrido en el otro sector, ¡estarían con un problema similar! Lo importante es cómo se va a resolver. Espero que se resuelva con unidad, generosidad, que se depongan los intereses personales y agotar los esfuerzos para un candidato común.

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-El punto es que la situación crítica de la coalición sigue igual, es prácticamente imposible ganar a Bachelet.

-Sin duda tenemos un desafío mayor, pero en política nunca está dicho lo que va a ocurrir –y miren lo que ha pasado esta semana– hasta que se cuentan los votos. Ésta es una carrera absolutamente abierta. Y en esta coalición puede haber muchas diferencias en términos de liderazgos personales, pero tenemos una coincidencia enorme en los temas de fondo, que son lo que al final le importan al país. Ésa es una gran ventaja.

-Pero uno de los problemas que subsistió durante todo este gobierno es que esas diferencias personales generaron un efecto político importante. ¿En qué lugar del mundo se ha visto que el principal opositor del Presidente sea el presidente de su propio partido?

-Eso es una exageración. Ha habido diferencias de opinión, pero hay muchas más con la Concertación y dentro de la Concertación.

-Pero en la Concertación saben cuadrarse mejor…

-Hay muchas más diferencias entre ellos. El abanico de propuestas en la Concertación es enorme y no los vi tratarse con un pétalo de una rosa en las primarias, sino que hubo enfrentamientos bastante fuertes. Claro que había un respeto en el debate con la ex Presidenta, dado que tenía una posición tan holgada en las encuestas.

-Pero se cuadraron con ella.

-También fue Allamand a saludar a Longueira. Hay diferencias y dificultades –como en todas las coaliciones–, pero son muchísimo menores que las que ellos tienen. Nosotros compartimos un modelo de país, un modelo de desarrollo y eso es lo central. Eso permite ordenarse y mirar hacia adelante.

-¿Ud. comparte el modelo de desarrollo de Pablo Longueira?

-Tenemos un modelo que compartimos, hemos sido ministros del mismo gobierno. No necesariamente vamos a coincidir en todo, pero tengo enormes coincidencias con Pablo Longueira. Mis diferencias están con la Concertación, no con los de mi sector.

-Pero convengamos que ha sido difícil generar una cultura de coalición en la derecha y que en eso la Concertación tiene una ventaja…

-Está cada vez más difícil gobernar Chile. Se han disparado las demandas y las expectativas, y todos debemos ser responsables de moderar esas expectativas y demandas.

El baile de la calle

-¿En qué ha fallado el gobierno?

-Contribuimos en la siembra de expectativas, ése es el mea culpa. Pero dijimos que íbamos a crecer al 6% y no nos creyeron, y hemos crecido en 3 años al 5,8%. Dijimos que en 5 años íbamos a crear 1 millón de empleos a razón de 200 mil por año, y hemos creado más de 800 mil en 3 años y medio… Hemos cumplido.

-¿Y por qué eso no se traduce en mayor apoyo?

-Eso es lo complejo. Hay una cierta agitación ciudadana que ocurre en muchas partes del mundo, donde hay grupos muy empoderados que se toman la calle y hacen difícil la gobernabilidad para cualquier gobierno. Nosotros hemos mantenido nuestro programa y no es que no hayamos escuchado a la calle, sino que no hemos gobernado para la calle y nunca lo vamos a hacer.

-¿Por qué?

-Porque no corresponde gobernar para la calle, uno tiene que gobernar para el país. Hay que escuchar las demandas de la gente, pero no todos se manifiestan en la calle, los grupos que lo hacen son bastante minoritarios.
Lo que pasa es que también hay algunos que no quieren reconocerle nada a este gobierno. Uno entrega algo mejor que lo que han hecho los gobiernos anteriores, y nunca es suficiente. Cuando voy con un proyecto de ley al Congreso, me dicen “no ministro, esto es insuficiente”. Esa canción me la conozco de memoria.

-¿Y la baila?

-No, no la bailo. (risas) Los indicadores económicos sociales de este gobierno son de excelencia. Sin perjuicio de que los números son mucho mejores que la aprobación que se tiene en las encuestas, uno tiene que seguir trabajando y esperar que en el tiempo, a medida que sea evidente el progreso que ha tenido este país, eso vaya siendo reconocido. Ahora, que nos falta por hacer, por supuesto, ¡si nadie dijo que habíamos terminado!

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-¿Cómo se explica entonces que haya gente pidiendo Asamblea Constituyente, AFP estatal, reforma tributaria, una serie de medidas que dicen que no es éste el modelo que la gente quiere?

-Hay algunos sectores que están proponiendo ideas que son negativas para el desarrollo del país y uno tiene que ser capaz en estos momentos de decir cuáles ideas conducen al país al desarrollo y cuáles nos hacen retroceder. Ciertamente, el tema de la Asamblea Constituyente implica una incertidumbre total sobre nuestra institucionalidad, porque hay que entender que eso es partir de cero… Una reforma que genera una incertidumbre institucional de esa magnitud, tiene un efecto en la economía del país. Porque tampoco nos creamos tanto el cuento, ¡si no somos un país desarrollado todavía! Habremos crecido, nos habremos desarrollado, pero no somos desarrollados.

-No se arrepiente de su intervención, entonces.

-No, para nada. Yo siempre planteo todo con responsabilidad, moderación y respeto. Ahora, obviamente no les gustó lo que dije, pero yo no estoy aquí para hacerme el simpático, sino para decir las cosas como en verdad son.
Lo que es duro es la reforma, no lo que yo planteé. Soy el ministro de Hacienda y no sólo tengo una responsabilidad por el presupuesto fiscal, sino también por el clima económico en que se desenvuelve este país. Por tanto, cuando hay una propuesta que tiene implicancias significativas sobre la marcha de la economía, no me pareció que tenía el derecho de decirlo, sino el deber de hacerlo. Y a pesar de que he recibido ataques, nunca he tenido tantas muestras de apoyo.

-¿Y del Presidente?

-Total y absolutamente.

-¿Es tan terrible eliminar el FUT como ha planteado Bachelet en su propuesta tributaria?

-Eso es una muy mala idea y por una razón muy importante. Las utilidades van a pagar impuestos de primera categoría, se repartan o no, en cuanto a la tasa del 20%. ¿Qué pasa con las personas? Las personas pagan en la medida que reciban, y pagan con un crédito que es el impuesto pagado por las empresas. Como muchos de esos accionistas están en tasas superiores al 20%, hay un incentivo a la reinversión de utilidades a través de las empresas. Esto no es economía sofisticada, es el ABC de la economía. Las empresas responden a incentivos.

-Pero la propuesta plantea incentivos a la inversión a cambio de la eliminación del FUT.

-El incentivo a la inversión no tiene ninguna proporcionalidad con la eliminación del FUT.
El punto es el siguiente: tenemos una tasa de impuesto de primera categoría, que es el que pagan las empresas. Las personas reciben un dividendo. La propuesta que se ha hecho nos llevaría a tener una situación única en el mundo: un país en el que las personas van a pagar impuestos por las utilidades que no han recibido. Lo que existe en el resto del mundo anglosajón es el dividend tax, en que las empresas pagan y cuando las personas reciben un dividendo, pagan también. No tienen la estructura integrada que tenemos acá, pero pagan al recibir, no es esto de pagar por devengados. Además, como se quiere eliminar algunos regímenes de incentivos para las pymes, como el 14 bis y el 14 quáter, significa que para las pymes esto puede suponer pasar de tasa de 0% por reinversión de utilidades, a tasas de 35%.

-Andrea Repetto diría que todo lo que usted está planteando es la “campaña del error”…

-Mire, yo no me voy con los slogan. Esto es economía básica. ¿Qué es lo que yo dije y que voy a reafirmar toda mi vida? Yo he mirado esto en la teoría, en la práctica y en los datos empíricos: ¿Hay alguien que pueda decir que se puede hacer una Asamblea Constituyente, un aumento de 3 puntos del PIB de la carga tributaria (8.200 millones de dólares) y que además se prometa AFP estatal, y que no va a tener ningún efecto en la inversión? Lo sorprendente es argüir y sostener que todo eso no tiene efecto en la inversión. Tendría que volver a nacer y tener una experiencia completamente distinta para decir otra cosa.

-¿Pero de qué magnitud habla? Por la forma en que lo plantea, pareciera un descalabro.

-No hablo de descalabro, pero es un efecto significativo en la inversión. Si la inversión se resiente, el crecimiento también.

-Dicen que hay gente que está sacando la plata de Chile por las reformas que anunció Bachelet. ¿Le ha tocado escucharlo?

-Lo que yo trato de hacer, y particularmente cuando estoy en el exterior, es decir que éste es un país serio, donde se hacen las cosas bien, pero lo que hay que entender en esto de sacar la plata, es que el capital tiene una alta movilidad y busca su mejor oportunidad. El que piensa que el capital se va a quedar acá por razones sentimentales, es un modelo que no corresponde a la realidad. Hay que entender que la gente responde a incentivos. No sólo los grandes inversionistas, sino todos. Yo estoy preocupado por las pymes, esta reforma anunciada va a tener un impacto especial en ellas.

-¿Y por qué dice que las alzas de impuesto que usted hizo no golpearon a la economía y las de Bachelet sí lo harían?

-Primero, porque las alzas que planteamos fueron muy moderadas. Y segundo, porque las alzas nuestras fueron acompañadas de medidas que lograron que esta economía pudiera recaudar más recursos y seguir creciendo. Además, bien distinto es subir 0,4% del PIB que 3 puntos.

Junto con el aumento del impuesto de primera categoría, nosotros establecimos el 14 quáter para las pymes. Segundo, bajamos el impuesto de timbres de 1,2% a 0,4%, y ahora a 0,2% si es que se aprueba. Además, hemos recaudado mucho más a través del crecimiento. Por cada punto de crecimiento, se recaudan 600 millones de dólares de ingresos fiscales. Nosotros hemos crecido 2,5 puntos más que el gobierno anterior en los tres primeros años, entonces la suma de eso es muchísimo más que la reforma tributaria. Fueron 1.500 millones el primer año, 3 mil millones el segundo, 4.500 millones el tercero y 6.000 millones el cuarto año. La clave está en mantener el crecimiento y eso permite recaudar.

-Usted, antes de estar en el cargo, jamás pensó que subiría los impuestos.

-Mire, cuando estaba en mi etapa anterior jamás pensé que iba a tener un tremendo terremoto que financiar. Hay cosas que hay que afrontar.

Los más y los menos

-Con ese diagnóstico, debe ser bien complicado para usted salir a vender Chile afuera. Por ejemplo, ahora va al Chile Day.

-No, porque unas cosas son las propuestas y lo otro es lo que termina siendo. Esto va a ser parte de un debate y espero que lo que salga sea mucho más moderado. Yo voy a seguir diciendo que éste es un país serio, que tiene enormes oportunidades, y que se ha desenvuelto en un mundo muy difícil. Chile ha crecido alrededor de dos puntos más de la economía mundial, a pesar de la desaceleración.

-¿Cree que la gente se entusiasmó con esto de crecer al 6%?

-No, pero el país tiene que tomar conciencia de que esto no está garantizado y que no hay que creerse el cuento. Seguir creciendo va a depender de lo que hagamos internamente, por eso no hay que caer en los análisis simplistas que apuntan sólo al cobre. Hemos crecido con el precio del cobre más alto y más bajo.

-¿Cuánto es el aporte del cobre a la recaudación fiscal versus los otros aportes?

-El 2006, la recaudación de la minería fueron más de 8 puntos del PIB. El año pasado fueron sólo tres. Nosotros hemos diversificado enormemente la estructura de la recaudación fiscal, por lo que hoy dependemos menos del cobre.

-Y si fuera usted Alberto Arenas y se está planteando una reforma educacional que requiere 8.200 millones de dólares, ¿cómo asegura esos recursos, que deben ser permanentes, si el crecimiento no es garantizado? ¿De dónde saca la plata?

-Ahí está la gracia. La prueba es demostrar si se es capaz de mantener a esta economía creciendo. Y esas cifras son mucho más que una reforma tributaria. Hay formas de recaudar que significan más crecimiento económico, y lo otro es que cuando se habla de un punto completo para reducir el déficit fiscal estructural, eso no hay para qué matarlo inmediatamente, sino que se puede eliminar un cuarto de punto por año.

-Se le critica bastante por ese punto de déficit.

-La gente dice “¿cómo? ¡Qué desfachatez!”, pero se olvida que nosotros recibimos tres puntos de del PIB de déficit, siendo que el gobierno anterior había recibido 1 punto de superávit fiscal. O sea, tuvo un deterioro fiscal estructural de menos 4 puntos. Nosotros vamos a haber recibido en menos 3 y entregaremos en menos 1.•••

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La defensa a Julio Pereira

-¿Cuál ha sido su mérito como ministro?

-El mayor mérito de este gobierno es lograr que esta economía se ponga de pie, que vuelva a crecer, que cree empleo, que sea dinámica y con una mejora enorme en las políticas sociales.

-¿Y la clave para sobrevivir a Piñera? Porque son pocos los que quedan desde el primer gabinete.

-Es que yo me llevo bien con el Presidente.

-Pero se mete harto en su pega.

-Es que se mete en todo, porque sabe todo. Primero, él es un jefe muy exigente, y yo nunca había tenido jefe. Pero además es un jefe que trabaja a la par con uno, y muchas veces que tengo temas que discutir, además de verlos con mi equipo, mi mejor interlocutor es el presidente.

-¿Cuál es su sensación final con el caso de Julio Pereira?

-Yo tengo muy buena relación con él, creo que hizo una muy buena labor en el SII. Y además, creo que es una persona muy honesta. Hay una cantidad de temas administrativos, planteados por Contraloría, que él necesita tiempo para preparar su defensa.

-¿No debió pedirle la renuncia inmediatamente?

-No. El primer informe de Contraloría no levanta ningún cargo, dice que puede haber fallas administrativas, pero no hay delito. Éste es un caso complejo. Lo que el informe plantea es una serie de temas administrativos, en términos de ser cuidadoso con los procedimientos. Ahora, así como tengo una excelente opinión de Julio Pereira, tengo una excelente opinión de Alejandro Burr, quien asumió el cargo.

-La tesis del mismo Piñera es que por el monto de la deuda de Johnson’s, él debió preguntarle a usted por su condonación.

-Esa es una opinión. Respecto de esos temas, aquí hay una división de labores. Las políticas tributarias se establecen en este ministerio, pero la administración, la operatoria, la hace el SII. Ahora, muchas veces se conversan temas; éste no se conversó.

-¿Qué le hubiera dicho usted si es que le hubiera preguntado?

-Eso es política ficción.

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Adelantar el presupuesto

-¿Cómo viene la discusión de la ley de presupuesto?

-Ya hemos empezado a tener contactos. Lo importante es que se dé en un buen clima, porque este presupuesto lo tramita este gobierno pero lo ejecuta el otro. Entonces, vamos a adelantar la discusión un par de semanas, para evitar caer en el período entre la primera y la segunda vuelta presidencial, lo que sería un error.