En las últimas décadas, el contexto de nuestras ciudades ha cambiado radicalmente, entre otras razones, por el crecimiento económico del país, que en materia urbana ha permitido alcanzar una significativa disminución del déficit habitacional y una amplia cobertura de servicios básicos en la mayoría de las ciudades chilenas. Por: Pilar Giménez, Secretaria Ejecutiva Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

  • 8 marzo, 2019

Sin embargo, estos avances han dado paso a nuevas necesidades, que hoy debemos abordar. Me quiero referir a una en particular: el espacio público entendido como lugar de encuentro.

La ciudad es una fuente de oportunidades para las personas. Es el lugar donde el ser humano desarrolla la vida en sociedad, donde se despliegan la economía, el trabajo y la cultura, y por ello el 87,8% de los habitantes de Chile ha optado por vivir en ciudades. En esta concepción de ciudad, el espacio público es fundamental como eje articulador de la vida en comunidad.

Lamentablemente, en el desarrollo urbano de las últimas décadas se ha producido una valoración de lo privado por sobre lo público, debilitando la vida de barrio y la posibilidad de interacción entre los vecinos. También, la infraestructura de transporte que nos ha ayudado en materia de conectividad, muchas veces ha “fracturado” y dividido nuestras ciudades. Además, constatamos que la cantidad y calidad de los espacios públicos de las ciudades chilenas replican las diferencias socioeconómicas de los ciudadanos, siendo los sectores más vulnerables los que concentran los mayores déficit.

Por ejemplo, de acuerdo a un estudio de la Universidad Católica, en la ciudad de Santiago el 34 % de la población no cuenta con un parque o plaza a una distancia igual o menor a 500 metros, y un 53% de la población no tiene, en esta misma distancia, acceso a equipamiento comercial.

Y si lo miramos desde la perspectiva de género, las diferencias se acrecentan. La última Encuesta de Calidad de Vida Urbana del MINVU (2018), reflejó que las mujeres tienen una peor percepción respecto de aspectos fundamentales de sus entornos urbanos como la seguridad, la iluminación y las oportunidades de empleo.

Hoy, desde los consensos construidos en torno a nuestra Política Nacional de Desarrollo Urbano, es posible reformular nuestra aproximación a los proyectos de espacio público, poniendo el foco en lograr un buen diseño, de calidad, inclusivo y seguro, especialmente para que las niñas y mujeres chilenas no deban restringir el uso y disfrute de los espacios públicos.

Como Consejo Nacional de Desarrollo Urbano estamos empeñados en aportar a este objetivo de fortalecer las oportunidades de la mujer en la ciudad, a través de diversos estudios y mesas de discusión, con el fin de realizar propuestas concretas a la autoridad.

Finalmente, debemos aprovechar los maravillosos entornos naturales presentes en todas las ciudades chilenas tales como borde de ríos, lagos o esteros, cerros islas, pie de monte y humedales, entre otros, para materializar “sistemas” de espacios públicos interconectados, y no solo proyectos aislados.

Si tanto el sector público como el sector privado logran integrar estas nuevas variables, es seguro que tendremos retornos positivos en una amplia gama de ámbitos: salud, seguridad, integración social, inclusión, equilibrio ambiental, y en definitiva, calidad de vida para que todas y todos disfrutemos nuestras ciudades.