Varias novedades están ocurriendo en la vida profesional de la artista chilena-estadounidense. Hace pocas semanas firmó con el sello discográfico Sony Music y lanzó su último single, Héroe. Además, la compositora adelantó contenido de su próximo álbum: “Todos estamos en nuestra propia odisea”.
Fotos: Javiera Eyzaguirre

  • 30 agosto, 2019

Trae puestos unos aros amarillos y tiene los labios pintados de fucsia. Colores vivos e intensos. Esos detalles algo dicen: están ocurriendo muchas cosas en la vida artística y profesional de la cantante. Ha tenido una agenda apretada. En marzo se presentó en Los Ángeles, California, en un homenaje que se le realizó a Yoko Ono; días después estuvo en Lollapalooza Chile, en el escenario central del festival. Hace poco se anunció que será la conductora del programa producido por NatGeo, Bios: Vidas que marcaron la tuya, dedicado a la banda mexicana Café Tacvba. El martes pasado Francisca Valenzuela (32) volvió a Chile tras su presentación en la ceremonia de cierre de los Juegos Panamericanos en Lima, en el Estadio Nacional de Perú, donde cantó su último single, Héroe.

-¿Qué significado tuvo para ti el show en ese escenario?

-Fue especial porque uno está celebrando a los deportistas. Tengo mucha admiración por todos los que estaban ahí. Obviamente es un escenario especial para uno musicalmente, porque es un contexto deportivo y porque es un estadio nacional. Rara vez hago un show en esa escala, en esas dimensiones. Requirió una preparación y un equipo especiales. Fue muy bonito y emocionante, con el estadio repleto y en llamas, la energía era increíble. Fue un hito inesperado.

Coger vuelo

Son las diez de la mañana en una sala de reuniones de Sony Music Chile, en Las Condes. Detrás de Francisca hay un póster que publicita Héroe. Aparece ella con un vestido rojo y una espada en la mano, posando de forma segura y desafiante. Durante la tarde promocionará en radios su último lanzamiento. Habla rápido, como si tuviera mucha energía, poco tiempo o tantas cosas por decir. O todas la anteriores. La compositora cuenta cómo surgió este último single, estrenado el pasado 26 de julio:

-Originalmente, lo escribí en un momento malo, difícil. Era una canción depresiva y sin esperanza (ríe). Pero eventualmente mutó. Al principio se llamaba Bestia. Y después evolucionó y se convirtió en dos canciones: Héroe y Bestia, que habla sobre estar al borde del precipicio. En cambio, en Héroe sí hay esperanza. Da la sensación de una canción pop que habla sobre un mal momento y busca la fuerza interior para salir adelante.

La canción cambió cuando Francisca ya tenía la versión original de Bestia. Un día se juntó con una amiga compositora a trabajar en otro proyecto. Por alguna razón, le mostró esa primera versión del single. Después de escucharla, su colega le comentó que la encontraba una creación valiente. “Yo le dije que no, que la encontraba totalmente depresiva”, narra la autora. Y se ríe mientras agrega: “Totalmente en el hoyo”. Ahí vieron la posibilidad de reescribirla para darle un imaginario más positivo. Hasta ese momento era una canción alternativa, con muchos versos y sin coro. Varios meses después hizo el ejercicio. “El vínculo cambió, porque inicialmente la escribí en un momento en que no tenía la capacidad de darle la vuelta”, explica.

“Ha llegado el momento/ Y yo seré mi héroe/ Coger vuelto/ Voy directo pal’ fuego”, dice la letra.

-¿Y Bestia? ¿Cómo quedó al final?

-Es un círculo de autosabotaje, de inseguridades y mala onda con uno mismo. Es como un interludio medio corto. En cambio, a Héroe le eché todas las fichas. Me senté a reescribirla, a darle forma y emocionarme con la idea. Nunca había escrito una canción así antes, en que hablara de mí para invitarme a ser fuerte.

La fortaleza

Es el nombre del cuarto álbum que la artista lanzará durante este semestre; las canciones ya están listas y solo faltan algunos detalles. Esta producción será el primer disco que Francisca no realizará de forma independiente, pues un mes atrás firmó con el sello multinacional Sony Music. Durante este tiempo se han publicado tres adelantos. En julio del año pasado apareció Tómame, un single pop y coqueto que, según la propia artista, habla sobre el placer sin culpas. Después vino No se trata de ti, en noviembre, una balada que evoca la idea de abandonar una relación tóxica. Y unas semanas atrás Héroe hizo su aparición.

-Las canciones entregan una sensación de fuerza y empoderamiento. ¿Hay un proceso individual para la aparición de esos sentimientos o tiene más que ver con los movimientos feministas del último año?

-Creo que son las dos cosas. Hay una parte personal, porque hay un tema de crecimiento. Es muy diferente componer a los quince, a los veinticinco o a los treinta. Son fotos del momento y de la vida. De todas formas, hay una evolución personal que se ve facilitada y nutrida por lo que pasa afuera. Sin duda mi participación, vínculo y observación de los movimientos sociales me empoderan y energizan.

-¿Por eso el título del álbum?

-Es una de las virtudes que resume el viaje del disco. Las canciones, ya sean pop o una balada desgarrada, tienen el hilo conductor de esta conexión con el mundo, con uno mismo y los demás desde una posición de “yo también puedo ser fuerte”. Y pasar de un mal momento a la luz. A la superación.

-¿Esa historia buscas contar?

-Sí, un poco sí. Después, con el disco afuera será más fácil y habrá un relato más claro. Porque las canciones tienen mucha más carne. Pero ese es el trayecto, el viaje del héroe. Todos estamos en nuestra propia odisea, independiente si es macro o micro en la realidad de cada uno.

-¿Cuándo se lanza?

-También yo tengo esa incertidumbre. Por confirmar.

-¿Qué lo impide?

-Nada lo impide. Está casi listo. Solo falta cuadrar fechas.

 

Nuevo sello

-En varias entrevistas has mencionado que buscas salir constantemente de tu zona de confort. ¿Cómo se refleja esa búsqueda en este álbum?

-Lo primero nuevo es Sony. Eso lo vuelve una nueva etapa. Ahora llegó el momento indicado, con las canciones y el equipo adecuados: una relación mutua. Eso es algo que no repite lo anterior. Lo segundo, es que los géneros y estilos de las canciones a nivel de producción musical y temática son diferentes a los anteriores; por ejemplo, Héroe es un tipo de ritmo y producción que nunca había hecho. Estoy constantemente buscando cómo puedo evolucionar y actualizarme. Pero también tiene que ver con lo que me gusta escuchar, lo que está pasando ahora. Además, hay mucho más contenido que en otros discos: más canciones y transiciones. Es un disco muy musical.

-¿Qué fue concretamente lo que te llevó a firmar con Sony Music?

-Han sido varias cosas que se alinearon de la manera correcta. Por una parte, creo que surgió un equipo, tanto de mi parte (Frantastic) como de Sony, con el que me sentí cómoda, escuchada y respetada. Fue una sinergia. Me importa sentir que hay un equipo que te ve y entiende lo que uno trae. Por otro lado, también creo que tengo una carrera de varios años independiente que ha sido súper exitosa. Estoy orgullosa de ese trabajo, y es súper difícil (ríe). Y he logrado un cierto posicionamiento latinoamericano. Pero, si seguía así, llevarlo a un siguiente nivel me habría quitado todo mi tiempo y energía artística. Y eso estaba pasando. Tenía ganas de probar una fórmula en que tuviera una alianza con una contraparte que me entregara la estructura para crecer: recursos, equipo y conocimiento. Uno igual está siempre inventando al andar, no tiene todas las respuestas, entonces estaba con ganas de tener la experiencia de cómo sería eso para una siguiente etapa.

-¿Cuáles son tus objetivos ahora?

-Primero, seguir haciendo música (ríe). Después, aprender cómo se puede hacer una carrera, porque yo no quiero trabajar mi carrera sola, quiero un equipo y una familia que puedan pensar en mi proyecto, e inyectarle fuerza y energía para contribuir. Creo que ya estoy en un momento en que puedo liderar eso con un equipo.

-¿Y las metas musicales?

-El disco nuevo. También la idea es ir sacando música, tocando y crecer. Esa es como la meta: vivir de la música. También sentirme alineada y conectada con lo que estoy haciendo. Y, en lo práctico: un disco, gira por Chile, por México, nuevos contenidos, videos y colaboraciones.

El oficio creativo

La cantante comenta que estuvo armando en Photoshop su maqueta para la portada del disco.

-Diriges los videos de las canciones y haces las portadas…

-¿Me meto en todo? (ríe).

En algunas ocasiones se ha hecho cargo de los videos de sus singles. En el caso de Tómame fue porque, estando en Estados Unidos, por razones de presupuesto y disponibilidad, no encontró el director que necesitaba para el proyecto. Ella ya tenía un storyboard que había hecho minuciosamente, para que quien estuviera a cargo de la dirección se rigiera por ese bosquejo. Al final, el director de foto le dijo que ella se hiciera cargo. Entonces se puso a googlear en internet: “planos de dirección”, “cuáles son los planos”, “cómo uno lo comunica”. En una noche, hizo un curso un intensivo mirando en internet. Y armó Tómame.

Después, con No se trata de ti, el equipo estaba contra el tiempo y pensó: “Ya, filo, lo haré igual yo”. Lo filmaron en un día. “Me gustó la experiencia”, dice. También le entretiene ayudar en la edición de los videos. Prefiere trabajar así, “todo es una expresión de mí”. Pero igualmente destaca que tiene colaboradores importantes y que no pretende saber hacerlo todo.

-¿Te involucras para controlar el resultado?

-Sí, y también para tener vínculo con la experiencia y el producto. Mi trabajo es estar inspirada y que se me ocurra una buena idea… ¡Bacán! Hacer un video entretenido que sea emocionante. Es desafiante y me tiro mucho encima, pero me gusta lo audiovisual. Tiene que ver también con las canciones: cómo las elevan y dialogan con el material. Entonces ha sido natural. Lo mismo pasa con portadas, fotos y puesta en escena. Pienso el proyecto en 360°, no lo imagino fragmentado.

Valenzuela siente que se demora entre un disco y otro. Las razones varían. Después de Tajo abierto se tomó un año relativamente sabático, porque fundó Ruidosa, plataforma creada por la compositora para visibilizar a las mujeres en la industria artística. “Luego entré como en crisis, no sabía si quería seguir haciendo música y me demoré caleta”. Invirtió recursos en esa nueva iniciativa, también debió generar dinero para lanzar La fortaleza.

-Mi personalidad tiene múltiples inquietudes e intereses, entonces no hay linealidad en mi trabajo. También estoy constantemente invirtiendo como independiente en todas las cosas que hago. Mis proyectos, de la forma en que quiero hacerlos, requieren recursos, y no siempre están disponibles. Eso ha hecho que el proceso sea intermitente. Hay una exploración que hace que el camino sea más zigzagueado y lento.

-¿Buscas dar una lección de vida con canciones como Ya no se trata de ti?

-No sé, nunca lo he pensado así. Yo creo que no me doy cuenta, porque a veces escribo las canciones y es como si uno escribiera un chiste, que tiene al final un punch line, un logaritmo filosófico. A veces compongo y no me doy cuenta de que sigo esa estructura. En Ya no se trata de ti hay una historia que tiene un desenlace o una invitación. Pero no es consciente.

Esa canción la compuso de una sentada. En piyama frente al piano. La terminó y luego la grabó con piano y micrófono. Se la mostró a su pareja y él le dijo: “Esta canción es demasiado fuerte, da demasiada pena y es muy importante”. En ese momento, Francisca no lo percibió así. Se dio cuenta cuando volvió a escuchar el demo. Recién ahí notó todas las cosas que había “traído a la superficie”.

-Como que la canción era más inteligente que yo.

-Con el paso del tiempo creo que has depurado el uso de las palabras en tus canciones: menos frases, pero más precisas. ¿Hay un trabajo consciente de eso?

-Hay un trabajo yo creo. Mi primer disco son canciones que escribí entre los trece y dieciocho años en mi casa, sin nadie que me editara, ningún feedback. Tampoco tenía conciencia de cómo se escribe una canción pop. Pero, con el paso del tiempo, el acercamiento a las canciones fue mucho más trabajado. Creo que, de todas maneras, hay un esfuerzo por depurar, aprovechar cada frase de la canción, dar simetría y precisión entre el significado y la melodía. Antes era mucho más suelta para las melodías. Había algunas muy mula. Ahora armo la arquitectura de la canción con más precisión.

-¿Qué dificultades enfrentas al momento de componer?

-Todavía me cuesta ser práctica con las canciones en lo lírico. Tiendo a escribir desde un lugar muy confesional y de corrido. Pienso en artistas como Residente, gente que hace hip-hop. Eso es mi sueño: tener una verborrea precisa, como Kendrick Lamar. Y hacer eso es muy difícil: decir lo que se quiere decir y no ir merodeando alrededor.

-¿Ellos son tus referentes ?

-No sé si directamente, pero me gustan mucho y los escucho. Pero hay de todo. He escuchado desde Chavela Vargas y Violeta Parra, hasta Charly García, Little Dragon o Niña Tormenta.

-¿Piensas en un potencial espectador al momento de componer?

-No. Escribo y compongo pensando en mí. Si yo conecto con esa canción, pienso que quizá alguien más podrá hacerlo también. No estoy pensando en un público o espacio. Después, cuando la canción ya está escrita y empiezo a producirla, puedo percibir, por ejemplo, que tal canción será la raja en vivo. Eso sí lo tengo presente, pero a la hora de componer, trato de no pensar en nada más, sino me contamino. Prefiero estar en el flow más confesional del momento.

 

El crecimiento

-Cuando Francisca Valenzuela era adolescente, tenía el sueño de ser como Keith Jarrett, pianista y compositor conocido por utilizar la improvisación en sus conciertos. Algo así quería la autora de Buen soldado. Ella asegura que ese anhelo aún sobrevive. “Igual pololeo con ese sueño”, cuenta.

-¿A los veinte años te imaginabas que tu carrera musical seguiría hasta hoy?

-Nunca me habían hecho esa pregunta, porque todos asumen que sí. Pero no estaba tan segura. No es que dudara de mi compromiso con la música, pero no entendía cómo hacer una carrera musical. Entonces, pensaba: ¿cómo es que va a durar diez años? ¿Veinte? ¿O treinta? Oscilaba esa sensación de seguridad. Me preguntaba si era lo suficientemente buena o si solo se trataba de una buena racha que acabaría (ríe).

Eran muchas las dudas. Según contó en un conversatorio de la UDP, cuando recién empezaba su carrera como solista, se consiguió el mail de la cantante Nicole y le escribió un correo para hacerle algunas preguntas sobre cómo iniciar una carrera como solista. Se juntaron en un café, llevó cuaderno y lápiz.

-¿Cómo se llega a la seguridad?

-Haciendo. Yo no pienso tanto en los resultados. Tengo una hiperconcentración en el proceso. Siempre pienso qué mejorar y escucho lo que me dicen en mi equipo. También creo que la seguridad es una ilusión: uno nunca llega a un espacio en que está todo resuelto.

-Si miras para atrás, ¿qué cosas has cambiado en lo concreto?

-Creo que artísticamente he crecido un montón en mi capacidad vocal, escénica y de producción musical. En 2007, cuando tocaba lo hacía con banda y piano, y estaba detrás del instrumento, encerrada porque tenía terror a salir de ahí. No sabía qué hacer con mi cuerpo.

-¿Y en lo personal?

-El nivel de inseguridad, incertidumbre y ansiedad que pude tener al principio de la carrera era súper alto. Era más chica y todo era nuevo, un desafío tremendo: hacer un show, que pagaran, todo. Con el tiempo, las metas se van corriendo. Hay un crecimiento paulatino. Pero también el compromiso con hacer música, con conectar con una misma, se ha abierto y expandido. Ahora me siento en un flow artístico menos sufrido y más constante.