“Ganamos”, le aseguró vía WhatsApp el abogado Pablo Ramírez a su cliente, Juan Bilbao Hormaeche, el 29 de agosto pasado. El empresario, expresidente de Consorcio, no contestó. El mes pasado emprendió un viaje por España junto a su familia, donde intenta desconectarse por completo hasta fines de septiembre. Pero el 31 de agosto debió hacer una […]

  • 13 septiembre, 2018

“Ganamos”, le aseguró vía WhatsApp el abogado Pablo Ramírez a su cliente, Juan Bilbao Hormaeche, el 29 de agosto pasado. El empresario, expresidente de Consorcio, no contestó. El mes pasado emprendió un viaje por España junto a su familia, donde intenta desconectarse por completo hasta fines de septiembre. Pero el 31 de agosto debió hacer una pausa en sus vacaciones. Uno de sus tres hijos recibió en su email una resolución del Servicio de Impuestos Internos (SII) que le informaba que se dejaba sin efecto la multa de cinco mil millones de pesos que la entidad le había cobrado dos años antes al clan Bilbao Hormaeche. Entonces, el servicio acusó a los herederos de Bilbao de donación encubierta por haberles traspasado su compañía con la que controla sus negocios agrónomos en Talca, Empresa Agrícola Yelcho. “Por fin una noticia buena, me dijo Juan”, asegura el profesional, quien agrega que “con esta resolución, el SII determinó que lo que hizo fue bien estructurado, que todo lo que hicimos demuestra que las operaciones fueron reales, no elusivas y que no correspondía el cobro de impuestos que intentaron liquidar”. 

Esto, dice el jurista, marca el fin de la arista tributaria del caso Bilbao, cuyos inicios se remontan a diciembre de 2014. Entonces, el socio de Consorcio fue acusado por la entidad fiscalizadora norteamericana, Securities and Exchanges Commission (SEC), de usar información privilegiada antes de la venta de CFR, firma donde él era director, a Laboratorios Abbott. Por eso habría ganado cerca de 10,1 millones de dólares. Ahí, el empresario comenzó a ser investigado también por la justicia chilena; como la ex SVS (actual Comisión de Mercado Financiero) y el SII. 

Este último, “requirió a Juan para que explicara el origen de sus inversiones en el exterior, proceso que se inició en enero de 2015 y terminó, con éxito, en agosto del mismo año, coincidiendo con el acuerdo alcanzado con el órgano americano (Bilbao pagó 13 millones de dólares de multa a la SEC)”, explica Ramírez, quien indica que la investigación estuvo encabezada por la Unidad de Análisis Especiales. Según relata, pocos meses después, el empresario comenzó a recibir nuevas comunicaciones del SII, esta vez, de la Dirección Grandes Contribuyentes, que solicitaban su comparecencia para explicar operaciones relacionadas con la venta. “Fuimos muy cautos. Dijimos, ‘busquemos el momento para contestar, déjennos cerrar los asuntos que tenemos abiertos’. No quisimos ir a sentarnos con ellos”, reconoce el abogado. Así, dice, en enero de 2016 a su mujer, Carolina Uribe, y sus hijos (Fernanda, Carolina y Juan) les llegaron 34 requerimientos que involucraban los negocios agrícolas y sociedades personales de la familia: 18 de aquellas citaciones cuestionaban cerca de 40 millones de dólares en impuestos. Cinco meses después, se llegó a acuerdo con el SII y se pagaron 300 mil dólares (200 millones de pesos) “respecto de utilidades que estaban pendientes de tributación”. Creyeron que la fiscalización había terminado, pero no fue así. El 26 de julio de 2017, el servicio acusó de donación encubierta a los hijos de Bilbao (arista que acaba de terminar). Además, les exigían tributos a su sociedad Yelcho Inmobiliaria Limitada, por cerca de 74 millones de pesos, y a Juan Bilbao, por más de 162 millones de pesos. “Cambiamos de estrategia y de interlocutor: nos dirigimos a la división jurídica”, explica el abogado. Hoy, todos los cuestionamientos fueron zanjados a favor del empresario. Solo queda pendiente aclarar si se dejará con efecto o no la multa a Yelcho, resolución que debería estar a fines de este año. Según dice Ramírez, cerrar el juicio tributario ha sido, para Bilbao, más importante que haber sido acusado por la SEC y la SVS (esa investigación sigue su curso).