Democratización del mercado exige nivelar el terreno. Enforcement es crítico para desterrar la “cultura del datito”.

  • 23 julio, 2008

 

Democratización del mercado exige nivelar el terreno. Enforcement es crítico para desterrar la “cultura del datito”.


Guillermo Larraín Ríos

Superintendente de
Valores y Seguros

 

Hace menos de un año y con ocasión de un seminario sobre Información Privilegiada organizado por la SVS e Icare, la Revista Capital titulaba “Paren el cotorreo”. Con ello se daba a entender
que existía una “cultura del datito” que era nociva para el mercado y que había que atacar.

La semana pasada la SVS sancionó a tres personas por incumplimiento del deber de reserva y a cinco por uso de información privilegiada. Estas medidas han tenido gran cobertura y han concitado el interés público. Frente a esto creo que es conveniente ahondar en el proceso que ha seguido la SVS y el sentido de las multas.

En un contexto que consigna contadas sanciones en el pasado en torno a los temas de manejo de información, el proceso partió con el citado seminario en octubre de 2007 y con el fin de entender el fenómeno y hacer que el mercado reflexionara sobre él.

La evidencia empírica mostrada en esa jornada –y que ha ido perfeccionándose– señala que en Chile hay movimientos anómalos de precios relacionados con fusiones, adquisiciones y publicación de estados financieros. Estos movimientos anómalos pueden o no deberse a uso de información privilegiada, situación que debe analizarse caso a caso. Lo que sí es un dato de la causa es que este fenómeno se aprecia con mayor fuerza frente a fusiones y adquisiciones.

Luego de la reflexión se pasó al plano regulatorio. En esos meses se estaba enviando el proyecto de ley de gobiernos corporativos y se incluyeron en él consideraciones analizadas en seminario. Luego, en enero y febrero de este año y después de recibir comentarios del mercado, la SVS publicó varios cambios normativos donde destacan, por ejemplo, los manuales de información que debieron crear las sociedades. Además, se estableció la categoría de información de interés y se mejoraron las normas de reporte de transacciones.

Finalmente, el tercer paso es el sancionador. La noticia de la fusión de D&S y Falabella fue precedida de anomalías en precios e inusitadas cifras transadas. Durante cerca de un año se investigaron bases de datos, se tomaron declaraciones y se tuvo conversaciones reservadas con reguladores de otros países para cotejar criterios.

El resultado es el que el público conoce y que obedece a un criterio general: tal como establece el marco jurídico vigente, la prueba se basa tomando en cuenta dos hechos ciertos y se construye entre ellos una presunción sólida. No hay otra forma, salvo evidencia directa y material, de probar el uso de información privilegiada. Es así como las sanciones se basan en hechos fácticos, demostrados por la investigación.

Por lo demás, acá se está aplicando el mismo criterio que la SVS utilizó en el pasado en casos de información privilegiada y, por cierto, este criterio será utilizado en casos posteriores.

A futuro, parece necesario revisar el proceso de fusiones y adquisiciones. En Chile parece que las sociedades prefieren esperar a que todo esté negociado antes de enviar un hecho esencial. Ello las expone a filtraciones, como las que hemos visto, y se incentive el peor tipo de especulación. Además, esta estrategia contradice la norma sobre hechos reservados que acabamos de reformar.

Mi postura aquí ha sido reconocer la forma como se hacen negocios en Chile y autorizar, como dice la norma británica, a mantener la reserva y adoptar las medidas que sean necesarias para garantizar la confidencialidad. Sin embargo, frente a filtraciones las empresas debieran dar explicaciones creíbles.

El mercado chileno se ha desarrollado mucho en los últimos años. El futuro se ve promisorio en términos de desarrollo institucional, de internacionalización y acceso, tanto por parte de empresas como inversionistas individuales. Esto requiere que generemos condiciones creíbles ex ante de suficiente simetría de información entre insiders como controladores, ejecutivos, corredores y asesores, y outsiders como inversionistas individuales, nacionales o extranjeros.