Coincidió con el día de los enamorados. En el jardín de su casa en Puyumen, con una impresionante vista del lago Panguipulli de fondo, Nicolás Ibáñez recibió a más de 300 personas. La idea era que disfrutaran de un concierto de la Orquesta Sinfónica de Panguipulli, compuesta por niños entre 4 a 21 años. Desde […]

  • 6 marzo, 2013

Coincidió con el día de los enamorados. En el jardín de su casa en Puyumen, con una impresionante vista del lago Panguipulli de fondo, Nicolás Ibáñez recibió a más de 300 personas. La idea era que disfrutaran de un concierto de la Orquesta Sinfónica de Panguipulli, compuesta por niños entre 4 a 21 años.

Desde la Primera Sinfonía de Beethoven hasta un tributo a Michael Jackson escucharon atentamente Sven Von Appen, Pedro Felipe Vial, Andrés Amenábar, Vicente Navarrete y Aníbal Montero, entre otros. Dentro de los invitados también estaba el presidente del Banco Santander, Mauricio Larraín, quien anteriormente había ofrecido su casa para otro concierto de la orquesta, uno de los proyectos emblemáticos de la “Corporación de Adelanto Amigos de Panguipulli”, de la que es director, al igual que Ibáñez.

Después del concierto, hubo champagne helada para todos y Ana María Domínguez, pareja de Ibáñez, regaló chocolates con forma de corazón a los asistentes.

Al día siguiente, todos se volvieron a encontrar en la comida anual en el club de rodeo. Mey Santamaría fue la encargada de animar la noche que terminó con bailes y con suficientes fondos para financiar la construcción del cine, los talleres de artesanía y varios de los otros proyectos de la corporación.