Hay una razón por la que la gente dice “cálmate o vas a tener un ataque al corazón”. Problemas de [tweetable]estrés como la provocada por el trabajo, el dinero o la relación, aumentan el riesgo de un ataque al corazón[/tweetable]. Ahora, los investigadores que estudian a roedores acosados han ofrecido una explicación de cómo, a […]

  • 23 junio, 2014

Azteca-Noticias-ataque-al-corazón

Hay una razón por la que la gente dice “cálmate o vas a tener un ataque al corazón”. Problemas de [tweetable]estrés como la provocada por el trabajo, el dinero o la relación, aumentan el riesgo de un ataque al corazón[/tweetable]. Ahora, los investigadores que estudian a roedores acosados han ofrecido una explicación de cómo, a nivel fisiológico, el estrés a largo plazo puede poner en peligro el sistema cardiovascular. Gira en torno a las células inmunes que circulan en la sangre, dicen.

El nuevo hallazgo es “sorprendente”, dice el médico y el investigador de aterosclerosis, Alan Tall, de Columbia University, quien no participó en el nuevo estudio. “La idea que tienen es que el estrés psicosocial crónico se asocia con un aumento de las enfermedades cardiovasculares en humanos, pero lo que ha faltado es un mecanismo”, señala.

Los estudios epidemiológicos han demostrado que las personas que se enfrentan a muchos factores estresantes -desde los que sobreviven a desastres naturales a los que trabajan muchas horas- tienen más probabilidades de desarrollar aterosclerosis, la acumulación de placas de grasa en el interior de los vasos sanguíneos. Además de las grasas y colesteroles, las placas contienen monocitos y neutrófilos, células inmunes que causan la inflamación en las paredes de los vasos sanguíneos. Y cuando las placas desprenden de las paredes donde están alojados, pueden causar obstrucciones más extremas en otros lugares que conducen a un derrame cerebral o ataque al corazón.

Lee la noticia completa en Science Mag.org