Los grandes jardines son lugar obligado para quienes visitan Inglaterra. Uno de los más concurridos es Sheffield Park, famoso por los magníficos colores que lo iluminan, reflejando la idea de quienes lo diseñaron.

  • 15 agosto, 2018

Por Por María Teresa Herreros, desde Inglaterra

Fotos: www.nationaltrust.org.uk

En otoño, el jardín parece transformado por una llamarada de color de árboles que se visten de oro, ámbar, rubí, como verdaderas joyas de la naturaleza.

Situado en East Sussex, al sur de Londres, Sheffield Park & Garden abarca cuarenta hectáreas. Su diseño, iniciado a mediados del siglo XVIII, se debe a su entonces dueño, Lord Sheffield, quien lo encargó al afamado arquitecto paisajista y jardinero Lancelot “Capability” Brown. Sus posteriores propietarios realizaron sucesivas restauraciones y ornamentaciones; el último de ellos, Arthur Granville Soames, plantó muchos de  los árboles y arbustos exóticos que hoy sobresalen en el jardín. A mediados del siglo pasado, Sheffield Park fue adquirido por el National Trust, organización inglesa que vela por lugares de interés histórico o de belleza natural, y que está a cargo de su mantención y administración. 

Así, formado a través de más de dos siglos, Sheffield Park ha sido calificado como una obra de arte hortícola. En su diseño elegante y natural, cuatro lagos conforman el corazón del jardín con senderos que circulan entre ellos, deslumbrando en otoño los arces japoneses, los cipreses de los pantanos y los abedules. Sus reflejos en las aguas quietas duplican su belleza, tanto que al enfrentarlos no es fácil saber cuáles son los reales y cuáles los de su imagen. Lugares de larga contemplación, ideales para imágenes fotográficas que se captan una y otra vez, procurando llevar a casa esa inolvidable sinfonía de formas y colores. Como el momento en que la luz del sol se filtra entre el follaje y las ramas iluminan y resaltan los diferentes matices.  

El jardín tiene gran número de caminos con destinos cuidadosamente señalados que se recorren confiadamente, sabiendo que a la vuelta de cada curva siempre habrá una sorpresa dependiendo del avance del otoño. Cada tanto un asiento característico de todo jardín inglés, que ha tomado ese color gris inconfundible envejecido por años de lluvia y sol. Algunos de ellos tienen adosada en el respaldo una plaquita de metal que reza in loving memory, en recuerdo de una persona muy querida.

El agua es clave en el paisaje y en el interés de los visitantes, que pueden atravesar pequeños y pintorescos puentes de madera sobre cascadas escuchando el sonido del agua que fluye. Toda una alegría si a ello se suma el momento en que se conectan las llamadas Pulham Falls, las cascadas más grandes que caen desde una reserva de agua en lo alto y cuya visión es espectacular. El agua que fluye es controlada cuidadosamente para prevenir la erosión y se conecta solo los martes y viernes entre 12:00 y 13:00 hrs.

Los príncipes del jardín otoña son el Gingko biloba, llamado “el cabello de la doncella” –especie cuya antigüedad ubicada en fósiles se estima en 250 millones de años– que continúa adornando jardines de todo el mundo; sus hojas en esta época se tiñen de color ámbar. Y también las veinticinco especies de arces en un total de 240 árboles en el jardín, cuyo color de hojas va desde el verde lima hasta el rojo radiante en pleno otoño. 

Notable es el árbol Katsura, proveniente del Asia y parecido al árbol de Judas, de hojas caducas  que a fines de verano y principios de otoño se vuelven de amarillo pálido a color ahumado y, en condiciones favorables,  exhalan aroma como de azúcar quemada o caramelo. También el llamado Elkianthus campanulatus, que destella con sus numerosos racimos de flores en formas de campanitas parecidas a las tulipas que cuelgan y que llaman a detener el paso para admirarlas.

Un foco de interés es la vista lejana de la gran mansión en estilo gótico que antiguamente era parte de Sheffield Park & Garden y cuya historia se remonta a mediados del siglo XI. Conquistada y heredada a lo largo de los siglos, fue remodelada a finales del siglo XVIII por el primer Lord Sheffield, dejándolo al estilo que estaba de moda. 

Las recomendaciones para los visitantes son llevar el mapa del lugar que se entrega a la entrada y estar pendientes de la hora de cierre del jardín. No olvide de llevar su cámara o se arrepentirá…