El presidente ejecutivo de Espacio Público se ha transformado en un importante vocero de los informes que vienen haciendo contrapunto a la información proporcionada por el gobierno respecto del coronavirus. Aquí su historia y estilo.

  • 15 junio, 2020

Su primer contacto con Espacio Público fue en 2013. Diego Pardow (40) seguía estudiando en la universidad de Berkeley cuando desde el centro de estudios le encargaron un proyecto de investigación sobre derechos del consumidor. Luego lo invitaron a ser parte de Red de Profesionales, y de ahí pasó a ser parte de la asamblea, órgano compuesto por unos treinta directores, entre ellos Eduardo Engel, Andrea Repetto, José de Gregorio, Nicole Nehme, Pablo Simonetti y Patricio Fernández. En 2017 el abogado se integró al directorio de Espacio Público y el 1 de noviembre pasado asumió formalmente como presidente ejecutivo. El cargo se lo habían ofrecido unos meses antes, en junio, pero en ese momento el académico estaba a cargo de un centro de investigación de la Universidad de Chile y requería de tiempo antes de poder asumir otra labor. No sospechaba entonces que en el intertanto vendría el estallido social ni que luego de asumir una pandemia que lo situaría en un lugar tan visible comunicacionalmente.

Pardow es abogado de la Universidad de Chile y Doctor en Derecho de la Universidad de Berkeley, California. Su área de investigación es el Análisis Económico del Derecho y se ha especializado en temas de diseño institucional, regulación económica y razonamiento judicial. Durante su doctorado aprendió también de estadística y modelos teóricos, lo cual ha sido vital para participar de los informes periódicos que desarrolla en conjunto con Camila Arroyo, Eduardo Engel y Pablo Simonetti. Su principal interés es entender cómo funcionan los aparatos públicos en cuanto a su estructura formal y toma de decisiones, enfocándose principalmente en instituciones judiciales como la Corte Suprema o el Tribunal Constitucional. A partir de esos temas el abogado también ha participado del debate constitucional. “Para una persona con un martillo cualquier cosa es un clavo”, afirma el también profesor de Derecho.

El informe y la cuarentena

Mantiene un grupo de Whatsapp con Camila Arroyo, Eduardo Engel y Pablo Simonetti. Ahí comparten información de datos, noticias y estudios con los cuales elaboran y actualizan sus informes sobre la evolución de la epidemia de covid-19 en Chile. “Ese chat es una verdadera base bibliográfica de la epidemia”, afirma el escritor e ingeniero que forma parte de este equipo. De los cálculos y tablas se encarga Arroyo; Engel y Simonetti traducen los datos en texto; y Pardow los comunica. “Es muy distinto dirigirse a una audiencia universitaria que a la audiencia general. De partida los profesores universitarios estamos mal acostumbrados a hablar durante mucho rato, y en televisión o radio tienes pocos minutos para transmitir las ideas”, reconoce el abogado aunque asegura que el equipo de comunicaciones de Espacio Público, liderado por Carolina Mosso, lo ha ayudado mucho en ese aspecto. Dentro del centro de estudios destacan su liderazgo inclusivo y propositivo que le permite recoger y equilibrar las distintas opiniones que ahí coexisten. Además de participar del informe y otorgar regularmente entrevistas a diarios, televisión y radios, como profesor universitario este semestre tiene a su cargo dos cursos de pregrado y uno de postgrado. Algunos de sus alumnos son de primer año, por lo tanto no han tenido nunca clases presenciales y requieren de mayor apoyo. Pardow sostiene que generalmente mantiene una relación netamente profesional con los alumnos pero este año ha tenido que involucrarse con ellos en términos más personales porque varios le han contado de sus dificultades para tomar las clases a través de internet. En términos de su investigación académica el abogado afirma que tuvo un verano productivo por lo que alcanzó a dejar trabajo adelantado. Pero tiene dos hijos en edad escolar -una hija de 6 y un hijo de 12- por lo que también le toca supervisar el homeschooling durante la cuarentena.

La política

“Creo que es un arma de transformación muy importante y tengo el mayor respeto por las personas que son capaces de tomar buenas ideas y realizar cambios reales”, señala Pardow sobre la política. Desde que era estudiante participa activamente de ella y de hecho la política ha marcado también su historia personal. Sus abuelos maternos llegaron a Chile en el Winnipeg escapando de la dictadura de Franco y años después sus padres volvieron a España como refugiados políticos tras el golpe de Estado de 1973. Él nació en Madrid y creció ahí. Llegó a Chile, junto a su familia, a finales de 1989 y entró al colegio Francisco de Miranda cuando tenía 10 años. Hoy parte de su familia vive en España y el resto aquí, como su hermano actor Rodrigo Pardow, con quien tiene un gran parecido físico.

Cuando ingresó a Derecho en la U. de Chile, participó de distintas instancias políticas y cuenta que le gusta particularmente el hacer campaña puerta a puerta. Años más tarde, cuando volvió de vivir en Estados Unidos, entró a militar en Revolución Democrática, que en ese momento estaba en etapa de constituirse como partido. Hace un tiempo atrás se desafilió para unirse a Convergencia Social, aunque ahora está en la duda ya que considera que militar en un partido requiere cierto compromiso político y en estos momentos no dispone del tiempo suficiente.

Durante sus años universitarios fue ayudante del abogado Enrique Barros y luego se desempeñó como procurador en su oficina. En el primer gobierno de Michelle Bachelet trabajó durante un año en Cancillería supervisando la tramitación de proyectos de ley, y su oficina estaba junto a la de Sebastián Dávalos. Por casi diez años Pardow formó parte del estudio de abogados Ferrada Nehme, aunque la mitad de ese periodo fue a modo remoto ya que durante 2010-2014 cursó su doctorado en California. Permaneció en Ferrada Nehme hasta que partió a Espacio Público con un rol de consejero, principalmente en materia de marcos regulatorios y gobiernos corporativos, que le permitía compatibilizar su labor de abogado con sus obligaciones académicas. Sus ex compañeros destacan su mirada estratégica y su rapidez para solucionar problemas complejos, además de su perfil multidisciplinario que combina lo público y lo académico, lo legal y lo económico. En lo personal cercanos a él afirman que es una persona éticamente intachable, ponderado y buen amigo. «Tiene una cabeza progresista, es feminista, moderno, y eso se refleja en su actitud diaria», dice una colega.

Su etapa en Berkeley lo marcó: ahí aprendió a relacionarse con la evidencia desde una perspectiva cuantitativa. Pero también experimentó un cambio radical en la manera de pensar y ver el mundo. “Cuando hay tanta diversidad a tu alrededor hay otro nivel de tolerancia que entra en juego. Y también hay un proceso psicológico de volver a sentirse seguro cuando estás en una universidad de elite mundial”, sostiene. En Berkeley organizó un equipo de fútbol compuesto por estudiantes chilenos. Y le parecían alucinantes, cuenta, todas sus materias de investigación científica. “Uno estudiaba las arañas, otro el calentamiento global o el acelerador de partículas”, dice para contrastar la experiencia en su campus universitario de Santiago, donde solo había estudiantes de derecho.