A sus 34 años, Tristan Harris quiere hacer consciente al mundo del, a su juicio, daño que provocan las redes sociales a la democracia, al manipular sin ningún marco ético las mentes humanas. La prueba más evidente, dice, fue la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. La última decisión de Facebook, al parecer, le está dando la razón.

  • 18 enero, 2018

Por: Antonieta de la Fuente

En julio del año pasado, Tristan Harris fue al Capitolio. Su misión era advertirles a los senadores sobre el peso que había tenido Facebook y otras redes sociales en la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos en diciembre de 2016 y cómo Rusia había intervenido en la campaña a través de cuentas falsas. Pocos lo escucharon.

Seis semanas después de su visita, el escenario había cambiado: la evidencia de que Rusia había jugado un papel en las elecciones a través de cuentas orientadas a dividir a la sociedad americana en plena campaña, era indesmentible. Y ahí Harris volvió al Senado. Esta vez, la recepción fue diferente.

Aunque dice que no puede revelar en detalle su asesoría a los senadores en esta materia, Harris –34 años, ex diseñador de las políticas éticas de Google– trabaja hoy con el Senado estadounidense para educarlo sobre los nocivos efectos que las redes sociales pueden tener en la sociedad…

“Cuando los robots se hacen pasar por personas, hay quienes creen que realmente están hablando con personas, pero son máquinas y eso debería ser ilegal. No hay ninguna razón para creer que eso puede ser bueno para la sociedad”.

“Nunca antes en la historia de las decisiones, un puñado de diseñadores de tres compañías tuvieron tanto impacto en cómo millones de personas de todo el mundo dedican su atención. Debemos sentir una gran responsabilidad para hacer esto bien”.

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