Se llama Francisco Rodríguez, milita en Renovación Nacional y es el nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción.

  • 22 diciembre, 2008

 

Se llama Francisco Rodríguez, milita en Renovación Nacional y es el nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción.

Como la consolidación de una progresiva pérdida de apoyo que la izquierda ha sufrido durante los últimos años en la Universidad de Concepción, explica su triunfo y llegada a la presidencia de la federación estudiantil del plantel Francisco Rodríguez, dirigente de Renovación Nacional. El estudiante de séptimo año de Medicina, con 24 años, superó en votación de lista a su principal contrincante, la comunista Carol Kariola. Todo un hito en un reducto histórico de la izquierda más dura y escenario de la acción de Miguel Enríquez y la fundación del MIR.

Para Rodríguez, ser escogido para liderar la federación no es sino un ejemplo de que la centroderecha se posiciona con mayor fuerza en los gobiernos estudiantiles, respondiendo a la necesidad de una federación más proactiva y resolutiva, como planteó a Capital. Y aunque se declara admirador de Enríquez, quien estudió Medicina en su escuela, cree que “la realidad de la izquierda en la universidad dista mucho de aquellos años”, mientras que “el discurso de sus dirigentes sigue siendo el mismo”. Es por esto, argumenta, que los alumnos buscan un cambio en la forma de hacer política y quieren dejar atrás a los “dirigentes voceros”, que convocan a movilizaciones o tomas, por dirigentes ejecutivos y con iniciativas positivas.

En todo caso, para el dirigente lo sucedido con su elección no es extrapolable a la política nacional, ya que se dio en un microambiente distinto a otras universidades tradicionales y a la realidad nacional. “Ahora bien, sí creo que la izquierda universitaria debe reformar su discurso antisistema para fomentar la participación del estudiantado”, recalca. Rodríguez se la juega por el discurso del “estudiante consumidor”, de defender el mejoramiento y calidad del producto que pagan. Al frente tiene “a una izquierda que mantiene su discurso de una educación gratuita y sin reajustes de aranceles, sin propuestas claras sobre cómo mejorar la calidad de la educación en nuestra universidad; o volver a reposicionarla entre las principales del país y la región”, afirma.