En 2015, Rafael Guilisasti, vicepresidente de Concha y Toro, delegó a su hija mayor, Sofía, y a su yerno, Francisco Molina, un proyecto de espumantes que había iniciado junto a una viña europea. Hoy, son ellos dos los que empujan este emprendimiento que en 2018 inició su cosecha orgánica y cuyas marcas, Azur y Emma, ya han sido premiados en el mercado.

  • 13 septiembre, 2018