Experto en la administración de importantes family offices en Chile, Jorge uauy, presidente de Palestino, espera traspasar su trayectoria en el ámbito financiero al caprichoso mundo del fútbol. Apoyado por los grandes clubes, pelea codo a codo la presidencia de la ANFP con Harold Mayne-Nicholls y Sebastián Moreno, el candidato de continuidad del actual timonel, Arturo Salah.
Por: Patricio Abarca

  • 22 noviembre, 2018

Vestido de impecable traje, la tarde del 22 de noviembre de 1978, Jorge Uauy encontró una solución perfecta ante la inevitable ansiedad que lo dominaba. Mientras esperaba como invitado la llegada de la novia a la iglesia del Colegio Verbo Divino, descubrió el televisor en blanco y negro que tenía el guardia en su caseta. Fue inevitable que se acercara a ver los últimos minutos del triunfo de Palestino sobre Colo Colo, por 3-1, en el Estadio Nacional, sobre todo porque junto a él estaba Alejandro Auad, el mismísimo padre de la novia y también de su polola. Su futuro suegro oficial era quien lo había convertido en un fanático del equipo árabe y juntos agradecieron la espera que padecía el novio para ver abrazados los detalles del último título del torneo naciona, conseguido hace ya 40 años. 

El candidato al sillón de la Asociación Nacional de Fútbol (ANFP), que comenzará a definirse el 29 de noviembre, es conocido por una trayectoria profesional marcada por su capacidad para resolver temas administrativos. Por lo mismo, se presenta con un perfil inusual a la cabeza del fútbol chileno, por la diversidad de escenarios en que se ha desempeñado. 

Ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile, con un MBA en la Pontificia Universidad Católica de Chile, Uauy lleva solo un año como presidente de Palestino, pero no dudó en tomar la decisión de encabezar la lista de oposición a la actual directiva que encabeza el hoy saliente Arturo Salah. 

Al frente están Sebastián Moreno, representante del continuismo, y Harold Mayne-Nicholls, quien arrasa por aclamación popular, como lo acaba de revelar la encuesta realizada por la empresa Cadem.

Pero los tres candidatos saben que poco importan los sondeos en la designación. La decisión la tomarán el 29 de noviembre próximo los presidentes de los 32 clubes que forman el consejo de la ANFP. Los que mandan son los “32 hijos únicos”, como los ha definido Salah, por el peso de sus demandas particulares. 

Uauy no esperaba estar en esta posición: respaldado por los tres clubes grandes, Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica. Había ido con confianza a un almuerzo con representantes de la actual mesa para presentarse como candidato de consenso y para integrar también a los grandes en el directorio, pero se sorprendió al encontrarse con un fuerte rechazo. Así, esperó un momento, reflexionó, y vio que la oportunidad de encabezar una lista que, si bien agradece la gestión de orden y saneamiento que ha hecho Salah tras la funesta administración de Sergio Jadue, es crítica con la distancia con que el directorio se relaciona con los clubes.

 

El cadete y la disciplina

Reconocido por su trayectoria como administrador de recursos de grandes empresas, entre las que destacan Laboratorio Chile y algunos family office, Uauy llega al fútbol con su vida económica resuelta.

“Uauy no está en el fútbol para enriquecerse, sino para perder plata. La verdad es que él tiene su vida armada, con buenos ingresos, una vida familiar sólida”, advierte Juan Tagle, presidente de Cruzados SADP, quien ha sido uno de los pilares tras su candidatura. 

No fue así al principio. Uauy es integrante de la primera generación universitaria de su familia, hijo de padres palestinos que trabajaron como comerciantes, sin terminar sus estudios. Empezó con la primaria en el colegio Hispano Americano y terminó en el Calasanz, ambos de los padres escolapios. Entremedio, hay un detalle que resulta fundamental para entender su talante: en 1969, con 14 años, ingresó como cadete a la Escuela Militar. Estuvo hasta los 16 y luego volvió a terminar la secundaria en su colegio de Ñuñoa, pero quedó marcado para siempre por una disciplina estricta que, hasta hoy, queda en evidencia en su actuar diario: nunca llega atrasado a una reunión y siempre está abierto a tomar nuevas responsabilidades. 

Le tocó hacerlo en un momento difícil: cuando ya estaba en la universidad, su hermano menor, que estudiaba Medicina, murió intempestivamente a los 21 años. El golpe afectó tanto a su padre, que sufrió una fuerte depresión que derivó en Alzheimer. A Jorge le tocó ser el pilar de la casa, trabajar mientras estudiaba en la universidad y apoyar a su madre. Así lo conoció la segunda polola de su vida, Elisa Auad, con quien se casó y tuvo tres hijos. 

Uauy nunca fue un fanático del fútbol. De chico había acompañado a su hermano, hincha de Colo Colo, al estadio, pero nunca logró encantarse. Fue la familia de Elisa la que lo convirtió en fan de Palestino. Llegaba a la casa de Alejandro Auad y se encontraba con las grandes figuras del equipo que sería campeón en 1978, Rodolfo Dubó y Oscar Fabbiani, este último su ídolo de todos los tiempos. 

Cuando se levantó el estadio del equipo árabe en La Cisterna, en 1988, su suegro fue de los primeros en comprar un asiento. El mismo Uauy lo usa hasta el día de hoy, luego de su muerte. “Aunque es presidente, nunca ha querido ir al palco de honor”, apunta Fernando Aguad, extimonel de Palestino. Hasta allí llega habitualmente con su mujer y su tercera hija, Paula, ya que los dos mayores estudian en el extranjero. Elisa cursa un postgrado en Londres, en la University College London; y Christian, que también es ingeniero civil industrial, acaba de terminar un MBA en la UCLA.

Las “vidas” de Uauy

La secuencia de Jorge Uauy en el terreno profesional está marcada en tres etapas. Los primeros 10 años, tras salir de la universidad en los 80, comenzó en el sistema bancario. Estuvo en el departamento de estudios del Banco de Chile y después fue uno de los primeros profesionales en asumir en la mesa de dinero de la institución. Pasó a ser subgerente de finanzas de Morgan Bank en Chile y siguió como gerente de finanzas del Banco Exterior de España, que hoy es parte de BBVA. 

Tras ese aprendizaje, entró a Laboratorio Chile a principios de los 90, donde compartió con su amigo, el empresario Alfredo Andonie, quien se transformaría en el controlador de la firma, en la que Uauy también tendría un porcentaje y en la que luego asumiría como vicepresidente ejecutivo. Por esos años, la compañía comenzó una importante senda de crecimiento: fue la primera empresa del rubro farmacéutico en Latinoamérica en colocar un ADR en la Bolsa de Nueva York y sus ventas pasaron de 20 millones de dólares al año, a 200 millones de dólares. La acción pasó de venderse en 16 pesos, a los 600. Diez años alcanzó a durar esa etapa de la vida del presidente de Palestino. En 1999, Alfredo Andonie murió en un accidente mientras descendía del monte Illimani, en Bolivia. (ver recuadro)

Ahí vendría una nueva tarea: profesionalizar empresas familiares. Se concentró en las de tamaño pequeño, algunas con problemas, las que luego se terminaron vendiendo a multinacionales o a grandes compañías chilenas. Entre ellas, destaca Perfumería Maicao, que se vendió a Cruz Verde, y Cosmética Nacional al gigante indio Godrej Consumer Products.

Fue en ese trabajo que Uauy sacó a relucir sus cualidades blandas: tuvo que operar como bisagra en las relaciones entre padres e hijos de empresas familiares. Una capacidad que algunos aplauden y que lo definen como un tipo “determinado”, pero que por otros es vista como “soberbia”. Se recuerda cuando llegó al directorio de Palestino y se presentó diciendo que “venía no a dar los pescados, sino a enseñar cómo sacarlos”.  

 

Decisiones rápidas

Juan Tagle recuerda que conoció a Uauy en un escenario de presión, cuando formaron parte de la comisión evaluadora de las ofertas del Canal del Fútbol. Pero fue este año que ambos estrecharon su amistad. En julio pasado, la Universidad Católica volvió a jugar, después de 15 años, un partido oficial en el estadio de Palestino en La Cisterna. Fue un logro y una obsesión del dirigente del equipo árabe llevar a los clubes grandes de vuelta a ese recinto, pese a las restricciones que había por la seguridad. 

“Para mí es muy decidor cuando Palestino jugó contra Católica, en La Cisterna. Uauy habló conmigo, aunque no dependía de mí. Le encuentro toda la razón porque yo di la misma lucha por jugar en San Carlos de Apoquindo ante los clubes grandes. Le dije entonces: solo una cosa quiero pedir, que ojalá cuando te toque con la U, hagan lo mismo. Me dijo: a toda costa, también con la U. Y lo logró, se peleó con la ANFP, que en estos casos se mantiene neutral, y cumplió y jugó en La Cisterna, considerando la recaudación que se pierde con un estadio que tiene menos público. Privilegió lo deportivo por sobre lo económico”, recuerda Tagle. 

Puesto en el escenario complejo del fútbol, Uauy siempre suele destacar que la velocidad en la toma de decisiones es clave para resolver los problemas. “Prefiero tomar una decisión oportuna con información parcial, que una decisión fuera de tiempo con información perfecta, porque ya pasó. Todo cambió y la información perfecta nunca llega”, es una de las frases que repite para explicar su sello. El mismo que mostrará si es elegido presidente de la ANFP en la próxima elección del 29 de noviembre. 

 

La historia de la viuda

-¿Tienes algo que te puedan sacar en contra? –Le preguntaron sus pares a Uauy cuando se comenzó a armar la lista que encabezaría en estas elecciones. 

El presidente de Palestino se encogió de hombros, lo pensó un poco y reconoció: “Puede ser una controversia comercial, hace años, con el Laboratorio Chile”. 

La advertencia de que por ser candidato iba a estar expuesto a que saliera a luz cualquier detalle de su vida personal, tenía como ejemplo demoledor el caso de Sergio Jadue, quien apenas se convirtió en presidente de la ANFP debió explica una denuncia por violencia intrafamiliar. 

Lo de Uauy era mucho menos personal, pero podía generar ruido en los medios, porque su conflicto tenía que ver con Paula Kraushaar, conocida hace 18 años como la viuda más rica de Chile. 

La muerte de Alfredo Andonie abriría un capítulo insospechado para el empresario. El controlador de Laboratorios Chile dejó una fortuna a su mujer que superaba los 100 millones de dólares y ella partió por nombrar a Uauy como presidente de la empresa. Pero a los seis meses le pidió la renuncia, argumentando que le había perdido la confianza porque la marginó de la marcha de los negocios. En la única entrevista que Kraushaar dio, en 2003, planteó que “cuando le dije a Jorge Uauy que deberíamos reestructurarnos, su respuesta fue que mejor me fuera a reestructurar la cocina”. 

La pugna terminó con una demanda de parte de Uauy por supuesto uso malicioso de su firma para falsificar un documento y su alejamiento definitivo de Laboratorios Chile. 

Sabas Chahuán, ex fiscal nacional, quien fue el abogado del presidente de Palestino en el año 2000, aclaró a Capital que “lo que hubo fue una querella de Uauy. Él fue el acusador. Por lo tanto, nunca hubo una acusación en su contra”. El caso finalmente sobreseyó.