Una de las estrategias de las marcas de fast-fashion como Zara y H&M ya la conocemos: renovar sus colecciones cada dos semanas. De esta forma, los consumidores vuelven constantemente para revisar los nuevos diseños a bajo precio. Pero nadie habla de la otra cara de la moneda. La demanda por tener productos incesantemente puede poner […]

  • 8 febrero, 2013
Fast-Fashion. Foto Flickr

Fast-Fashion. Foto Flickr

Una de las estrategias de las marcas de fast-fashion como Zara y H&M ya la conocemos: renovar sus colecciones cada dos semanas. De esta forma, los consumidores vuelven constantemente para revisar los nuevos diseños a bajo precio.

Pero nadie habla de la otra cara de la moneda. La demanda por tener productos incesantemente puede poner en riesgo la vida de los trabajadores en países subdesarrollados como Bangladesh, en el cual dos fábricas textiles se han incendiado en los últimos meses, informa Businessweek.

El 26 de enero, el incendio de una de ellas provocó la muerte de siete personas. Esa fábrica producía vestuario para Zara, entre otras marcas.  En tanto, el 24 de noviembre ocurrió otro incendio en el que fallecieron más de 100 personas. La planta producía ropa para Sears, Wal-Mart y otras compañías.

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El asunto está en que la industria del vestuario se está volviendo dependiente de un modelo de negocios que promueve que algunas marcas de moda presionen por obtener los precios más bajos de fábricas subcontratadas en  países que ya cuentan con uno de los costos de producción más bajos del mundo.

El aumento de la inflación y de los sueldos en China ha llevado a que las grandes firmas de retail en el mundo desplacen su producción a Bangladesh. En el país se ha creado una industria valorada en 18 mil millones de dólares, pero la infraestructura de la misma no está a la altura. Sus fábricas cuentan con un cableado eléctrico pobre, una baja cantidad de salidas de emergencia y un escaso equipo para apagar incendios.

“Esta industria creció en Bangladesh repentinamente a un ritmo muy acelerado. Y creció fuera de proporciones, comparado con nuestras instalaciones y capacidades de control”, afirmó Ghulan Muhammad Quader, ministro del Comercio de ese país. Asimismo, agregó que se están llevando a cabo inspecciones en alrededor de 5.000 fábricas textiles para garantizar que se cumplan las normas básicas de seguridad.

Revise el reportaje completo en Businessweek.