A sus más de 80 años, no es mucho lo que la viuda de Anacleto Angelini, María Noseda Zambra, sale de su departamento en Las Condes, pero su compromiso con la educación de niños y jóvenes de escasos recursos le ha hecho saltarse los consejos médicos más de una vez.

  • 3 julio, 2012

A sus más de 80 años, no es mucho lo que la viuda de Anacleto Angelini, María Noseda Zambra, sale de su departamento en Las Condes, pero su compromiso con la educación de niños y jóvenes de escasos recursos le ha hecho saltarse los consejos médicos más de una vez.

Hace pocas semanas no dudó en acudir a visitar las obras de la nueva casa de retiro que levanta la Fundación Belén Educa en el paradero 42 de La Pintana, terreno que ella misma donó. En la foto, al centro, aparece junto al director ejecutivo de la entidad, Juan Enrique Guarachi, otros directivos y trabajadores de la constructora Bío Bío que realiza las obras.

Desde hace casi una década la señora Marita, como le llaman cariñosamente sus cercanos, es una fiel colaboradora de los ocho colegios que posee la fundación en los sectores más vulnerables de Santiago, y esta vez su única petición fue que la nueva casa de retiro llevara el nombre de su fallecido hermano: Fernando Noseda Zambra.