Desde su fundación en 2012, el foco de WeTechs, firma que monitorea recursos naturales a través de inteligencia artificial, ha sido enfrentar la inequidad que genera la escasez de agua en el país. “El Covid-19 aceleró un proceso para el que tecnológicamente estábamos preparados, pero no había disposición del mundo público ni privado”, indica Rodrigo Mena, fundador de la compañía.

  • 19 mayo, 2020

Por 15 años, el ingeniero agrónomo y fundador de We-Techs, Rodrigo Mena (47) fue diseñador, constructor y encargado de mantención de las canchas de golf de Costa Cachagua, El Bosque de María Pinto y Santa Martina. Nunca fue un aficionado a ese deporte, pero le intrigaba la pulcritud casi irreal de los greens y le inquietaba descubrir cuál era la “receta hidráulica” que hacía que los más de 45 hectáreas de pasto que tienen las canchas se mantuvieran verdes e hidratadas todo el año.

En 1996, cuando cursaba su último semestre de agronomía en la Universidad Católica, se fue de intercambio a la Universidad de Davis en California, Estados Unidos. En esos años el 10% de los norteamericanos -aproximadamente 30 millones de personas- jugaba golf y se invertían miles de dólares en esa industria. Los cursos que tomó le permitieron profundizar sus conocimientos en el tratamiento de pastos, suelos e hidráulica. Y los seis meses de práctica en El Masero Country Club en Sacramento, lo llevaron a ver en terreno el manejo del pasto.

A su vuelta a Santiago, Mena se dispuso a ofrecer una propuesta de valor a los proyectos inmobiliarios asociados a canchas de golf que en esos años estaban en plena expansión como Las Brisas de Chicureo, Valle Escondido y Las Brisas de Santo Domingo. “Había que llevar a Chile el know how de EEUU, que consistía en la automatización de sistemas de riego complejos”, señala Mena. Eso significaba el control absoluto del sistema de extracción de agua, desde la perforación de los pozos, las válvulas de presión, las bombas y llenado de estanques entre muchas variables.

En 2001 estudió un master de Arquitectura del Paisaje en la Universidad Barcelona, en España. Allí se dio cuenta que la especialización en canchas de golf le cerraba la puerta a otras posibilidades de trabajo. Sin embargo, apenas pisó Chile a principios de 2003, trabajó por 9 años en un conocido club de golf de la zona oriente de la capital. Los últimos dos años que estuvo ahí -de 2010 al 2012- fue testigo de cómo la sequía empezaba a secar la cancha aunque se utilizaran complejos sistemas de extracción de agua. “En ese momento me di cuenta de que la única forma de ser eficiente en la administración de estos recursos que están dispersos en el territorio, era a aplicando tecnología y gestionando de manera remota la red de sistemas hidráulicos disponibles”, comenta. De lo contrario, el agua se pierde desmedidamente.

La escasez que terminó por secar la cancha del club que administraba y problemas de gestión interna obligaron a Mena a dar un paso al costado en ese club. Y en febrero de 2012 se aventuró con un emprendimiento.

Entra Casares

En una conversación con su amigo y socio Diego Valenzuela -abogado y director de XAPO, compañía fundada por el emprendedor argentino Wenceslao Casares-, este le sugirió que su emprendimiento debía ofrecer un buen mix de su know how hidráulico con tecnología de alta gama. Para eso era fundamental el uso del IOT -Internet de las Cosas por su sigla en inglés- como plataforma tecnológica para comunicación entre equipos y personas. “Yo nunca había escuchado la palabra innovación”, confiesa Mena, y añade: “Tenía 40 años, estaba naciendo mi cuarto hijo y me arriesgué a emprender con jóvenes de 20, muchísimo más digitalizados que yo”.

La idea consistía en crear una plataforma que recolectara los millones de datos que captan sensores dispuestos en terrenos con el fin de extraer agua, llevarlos a una “nube”, ordenarlos y dejarlos a disposición para el análisis y toma de decisiones. El Club de Polo y el proyecto inmobiliario Piedra Roja fueron sus primeros clientes: la factura de “estreno” superó los 25 millones de pesos.

En 2014 cuando controlaban 200 plantas de agua de una veintena de clientes se aventuraron a aplicar el mismo modelo de automatización pero a plantas de gas. Los primeros en incorporar el monitoreo remoto de los procesos a sus plantas de regasificación de GNL (gas natural líquido) fueron Lipigas y Gasco. Hoy controlan el 60% de las plantas de gas del país.

Desde su fundación en 2012, We-Techs ha pasado por tres rondas de financiamiento, las que le permitieron una rápida escalabilidad. El primer aumento de capital fue en abril de 2013, que contó con una inversión US$ 150.000 entre Wenceslao Casares y la Fundación Chile, quienes se quedaron con el 12% de la propiedad de la empresa. Además, contó con un Capital Semilla Corfo por US$ 120.000. Esta primera inyección hizo que We-Techs fuera avaluado en US$ 1,25 millones.

La segunda ronda se desarrolló en julio de 2015. Wayra -el hub de innovación abierta ligado a Telefónica- invirtió US$ 160.000 por el 5% de la empresa. La tercera fue en marzo de 2018, con una inversión de US$ 2 millones por parte de HCS Partners, a cambio del 31% de la propiedad. Con esto, el valor de la compañía aumentó a US$ 7 millones.

“Pasamos de vender 250 millones de pesos en 2018 a 1.200 millones en 2019. La meta de este año era 7.500 millones de pesos, pero la tuvimos que bajar a 4.500 producto del coronavirus,” señala.

De la moto al smartphone

Los éxitos obtenidos por We-Techs durante su etapa temprana y la preocupación pública producto de las escasas lluvias percibidas los últimos años, llamó la atención de destacados emprendedores y líderes empresariales, quienes se quisieron sumar al proyecto; entre ellos Alex Horvitz, director ejecutivo de HCS Capital Miami y Luis Felipe San Martín, co-fundador de HCS Capital.

El año pasado implementaron junto a Anglo American un proyecto de eficiencia de sistemas hídricos en APR (comunidades de Agua Potable Rural), en los sectores de Chacabuco y Los Andes. Lo que hicieron consistió en sumar tecnología a la infraestructura hídrica existente en 55 comunidades rurales de aproximadamente 100 casas con un promedio de 5 personas por vivienda impactando positivamente a 121 mil personas.

El control del pozo ubicado a kilómetros de distancia del estanque, el funcionamiento de las válvulas y motores y que finalmente el agua corriera por las llaves de las casas dejó de depender de un par de miembros de la comunidad, que solían recorrer en moto las diferentes fases del circuito. Con la implementación de We-Techs todo se automatizó y el funcionamiento de las plantas se maneja desde teléfonos smartphones, tablets y una cabina de control con dos pantallas instalada en plena comunidad rural. “Para nosotros es súper gratificante cuando instalamos los sistemas ya que hay un cambio binario en la calidad de vida de estas comunidades. Logras que haya agua para todos,” comenta el fundador de We-Techs.

Como resultado, familias que sufrían cortes de agua al menos dos veces al día, gracias a esta tecnología hoy tienen acceso total. Comunidades que perdían un 20% en la gestión de agua, hoy ahorran un 20%. Este proyecto fue lanzado a fines de diciembre de 2019 con autoridades del MOP y del Ministerio de Minería, quienes destacaron la iniciativa y la apertura a implementar esta medida en todas las comunidades de Agua Potable Rural de Chile.

Con la actual crisis sanitaria por el Covid-19, la posibilidad de gestionar la operación de manera remota es un proceso incorporado y conocido por todos quienes usan los servicios We-Techs. Como el big data se maneja a través de “la nube”, es posible gestionar todo en un computador, teléfono o tablet en tiempo real, sin exponerse a un eventual contagio y sin problemas con zonas que eventualmente impongan una cuarentena. De esta forma, se reemplaza el traslado físico por un trabajo más efectivo y seguro. Algo que años atrás, cuando dieron sus primeros pasos, jamás sospecharon que cobraría tanta importancia. “El Covid-19 aceleró un proceso para el que tecnológicamente estábamos preparados, pero no había disposición del mundo público ni privado al cambio por no querer salir del statu quo”, asegura Rodrigo Mena.