Hace algunos días, dos reconocidos centros de arte de Santiago reabrieron sus puertas en nuevas y céntricas sedes. Se trata de lugares que apostaron por la diferencia y que a través de propuestas alternativas han sabido implantar sus nombres y alejarse del circuito más comercial del sector de Vitacura. La galería AFA es la primera […]

  • 14 mayo, 2009

Hace algunos días, dos reconocidos centros de arte de Santiago reabrieron sus puertas en nuevas y céntricas sedes. Se trata de lugares que apostaron por la diferencia y que a través de propuestas alternativas han sabido implantar sus nombres y alejarse del circuito más comercial del sector de Vitacura.

La galería AFA es la primera en Chile dedicada cien por ciento a la fotografía. Después de muchos exposiciones en su espacio de Providencia, sus dueñas decidieron trasladarse a un local frente a la Plaza de Armas con la idea de ampliarse a otros proyectos, así como también consolidar su interés por lo patrimonial. Para la inauguración eligieron al inglés Martin Parr, quien, a través de una serie de imágenes de playas sudamericanas, da cuenta de una realidad tan icónica como sorpresiva y llena de contrastes.

Otra buena alternativa es la nueva galería Moro. A sólo unos pasos de su antiguo reducto en la Plaza Mulato Gil, este espacio es cuatro veces más grande. Entre las muestras seleccionadas para su apertura, está la de la fotógrafa Catalina de la Cruz. Esta joven chilena presenta una veintena de impresiones que abordan la temática y los simbolismos del paisaje urbano. Imágenes en blanco y negro, fragmentos de calles, pavimentos, edificios y esquinas, que, ordenadas en una secuencia narrativa, se configuran como un mirada personal a la ciudad.