El crítico Scott Esposito, editor de The Quarterly Conversation, analiza la fama póstuma del escritor chileno en Estados Unidos: –¿Es 2666 la mejor novela publicada en EE.UU. este año? –No estoy seguro, pero creo que es una novela muy buena, probablemente una de las mejores novelas de 2008. Es tremendamente ambiciosa, mucho más que la […]

  • 23 diciembre, 2008

El crítico Scott Esposito, editor de The Quarterly Conversation, analiza la fama póstuma del escritor chileno en Estados Unidos:

–¿Es 2666 la mejor novela publicada en EE.UU. este año?

–No estoy seguro, pero creo que es una novela muy buena, probablemente una de las mejores novelas de 2008. Es tremendamente ambiciosa, mucho más que la mayoría de las novelas escritas en inglés en los últimos años. A pesar de eso, no creo que 2666 sea la mejor novela de Bolaño, sino Los detectives salvajes.

–Iván Thays sostiene que Bolaño fue el último escritor latinoamericano, en la senda de García Márquez o Rulfo, que intentó explicar el continente mediante sus libros.

–Es curioso, porque Bolaño dijo varias veces que no fue un escritor latinoamericano. Pero estoy de acuerdo con Thays en cierta forma. Bolaño escribió sobre una parte de Latinoamérica, una parte muy oscura y política, donde surgen los dictadores del siglo 20. Entre los escritores que abordan este tema, creo que Bolaño es el mejor, como lo fue García Márquez a su modo. Pero hay otros aspectos de la realidad que no aparecen en los libros de Bolaño.

–¿Cuál es su obra favorita?

–Aparte de Los detectives salvajes, donde están las voces de todos sus libros, me gusta Nocturno de Chile porque su forma es perfecta, como una estatua griega. La voz del padre Lacroix suena impecable, ambigua y profunda.

–En EEUU han comparado a Bolaño con los beatniks por su vida bohemia y han dicho que fue adicto a la heroína, asunto desmentido por sus cercanos.

–Creo que esa afirmación es muy tonta. Los beatniks fueron niños ricos que eligieron viajar y llevar una existencia bohemia como un acto de rebelión contra la sociedad americana en los años cincuenta. Obviamente, la vida de Bolaño fue muy diferente. Bolaño escribe con mucha sinceridad y los beatniks escribieron con mucha ironía. Es una comparación superficial.