Fuimos hasta los viñedos de Córpora en el sur y nos llevamos una sorpresa: Veranda Pinot Noir Oda 2007.

  • 5 marzo, 2009

 

Fuimos hasta los viñedos de Córpora en el sur y nos llevamos una sorpresa: Veranda Pinot Noir Oda 2007. Por Marcelo Soto.

Hace tiempo que se viene hablando del potencial del pinot noir chileno y a mí, la verdad, me parecía más una estrategia de marketing que una realidad apreciable. Sentía que muchos ejemplares locales tenían un problema de identidad; parecían otra cosa, como niños tratando de imitar a sus hermanos mayores syrah o cabernet sauvignon, cuando en realidad se trata de variedades totalmente distintas.

Sin embargo, reconozco que en el último tiempo algunos pinot chilenos me han encantado. Por cierto, el Villard Gran Vin 2007, de Casablanca fue uno de los vinos que más disfruté el año pasado. Hubo mejores tintos, claro, pero ninguno tan especial, tan encantador.

Hay un puñado de buenos exponentes –que se cuentan con los dedos de una mano- de Casablanca y uno que otro de Leyda, pero hace un par de semanas me llevé una sorpresa nada menor en Bío Bío, cuando viajé hasta los viñedos de Veranda, en Negrete. Esta viña pertenece al grupo Córpora –que incluye a Gracia, Porta y Agustinos-, que ha apostado fuerte por el Bío Bío, hasta ahora con resultados mixtos. No obstante, creo que por fin están apuntando en la dirección correcta y la mejor prueba es un delicado y delicioso Veranda Pinot Noir Oda 2007, fresco y con una fruta jugosa.

¿Qué tiene este pinot que no tenían antes otros ejemplares de esta zona del sur chileno? El cambio principal parece estar en que la uva proviene de viñedos más alejados de la ribera del río, menos calientes y más frescos. El gestor de este giro es Pascal Marchand, un canadiense que elabora muy buenos pinot noir en Borgoña, quien me dice, susurrando, como si fuera un secreto: “aquí hacer vinos es creación, inventiva. En Borgoña, en cambio, es tradición, herencia”.

Marchand es un tipo imparable, gozador y con él catamos, directamente de las barricas, decenas de muestras de pinot de distintos sectores del Bío Bío, entre los que destacaron sin lugar a dudas los que venían de laderas arcillosas, lejos de la arena caliente junto al río. Se nota que están hilando fino. A juzgar por el rico Oda 2007, pronto llegarán a buen puerto.