En Argentina son una leyenda. Cómo no, si con un equipo amateur y nada de presupuesto estos chicos alcanzaron la gloria al ubicarse en el tercer lugar de la Copa Mundial de Rugby. Una historia de superación y triunfos que se ha transformado en un muy buen negocio para algunos de sus jugadores, quienes hoy se cuentan entre los conferencistas más apetecidos del vecino país.

  • 12 noviembre, 2008

 

En Argentina son una leyenda. Cómo no, si con un equipo amateur y nada de presupuesto estos chicos alcanzaron la gloria al ubicarse en el tercer lugar de la Copa Mundial de Rugby. Una historia de superación y triunfos que se ha transformado en un muy buen negocio para algunos de sus jugadores, quienes hoy se cuentan entre los conferencistas más apetecidos del vecino país. Por Paula Vargas.

Si bien en Argentina un segundo o tercer lugar en una copa del mundo (del deporte que sea) no es necesariamente digno de quedar en la memoria, la verdad es que ha habido excepciones. Es el caso del tercer puesto que obtuvo el país vecino en el Campeonato Mundial de Rugby. Y lo es, porque lo que hicieron los integrantes del equipo trasandino fue aplaudido como una hazaña.

Manuel Contepomi, uno de los aguerridos jugadores del equipo amateur que logró ese memorable tercer puesto, lo tiene claro. Dice que es muy raro que un tercer lugar sea celebrado y menos, que quienes alcanzan esa ubicación sean elevados a la categoría de héroes… Casi como no creyéndoselo, admite sin embargo que el puesto que tienen en el hall de la fama está bastantes peldaños más abajo que el de Maradona, el grande.

Pero, ¿qué hizo a este equipo diferente de otros? ¿Por qué su hazaña es ya una leyenda? Contepomi se apura en decir que la explicación está en la manera como llegaron a esa posición. Sí, porque para ellos el camino al mundial estuvo lleno de vallas: problemas dirigenciales, recursos limitadísimos y unos cuantos lesionados de consideración fueron parte del mix que casi echa por tierra su sueño mundialista. Sin embargo, y pese a las adversidades, una vez en la Copa del Mundo de Francia, se dejaron embriagar por las ganas de lograr lo que hasta ese momento parecía estar más que vetado para un equipo sin tradición ni medallas: subir al podio.

Así fue como, después de conquistar los laureles en el campo de juego, de repente algo cuajó en otra dimensión… Si la empresa es un equipo de personas, por qué entonces no lograr que ese grupo funcione con la misma mística que el team argentino de rugby. Así fue como Martín Durand (32) y Manuel Contepomi (31) decidieron crear Goin, una firma de marketing deportivo y charlas in company, a través de la cual transmiten a nivel de empresas los que ellos creen son los valores que llevaron a su equipo a superar las adversidades y a alinearse frente a un objetivo común.

Las garras de los Pumas

Goin ingresó hace poco al campo de juego corporativo y ya lleva en el cuerpo más de 40 charlas frente a los más diversos públicos, que van desde fuerzas de ventas hasta ejecutivos de primera línea de empresas como Bayer, Pepsico, BBVA, Metlife, IBM y Goodyear.

Contepomi asegura que cuando se trata de motivar y motivarse, el caso de los Pumas aplica perfecto a las diferentes situaciones por las que atraviesan los equipos de trabajo. “Lo que vivió este equipo de rugby tiene un gran paralelismo con la empresa. Una corporación, al igual que nosotros, trabaja a largo plazo, con objetivos, analiza la competencia, el rival, en fin. De ahí que muchas empresas se sientan identificadas con lo que hicimos”, explica.

Llegar a la idea no fue complicado. Cuando estos chicos pisaron suelo argentino, al finalizar el Mundial de Rugby, de inmediato varias fueron las compañías que tomaron contacto con ellos para que fueran a dar charlas de motivación. A la semana, ya encabezaban una jornada frente a cientos de personas que integraban el equipo de ventas de Kraft. Quedaron impactados con la recepción. Todos querían escuchar la hazaña de boca de sus protagonistas y, casi de forma natural, se dio el vínculo entre lo que hicieron en la cancha y lo que una empresa puede lograr con un equipo humano motivado.

A esas alturas la fiebre por los Pumas se había desatado en todo el territorio, situación que los impulsó a organizarse. Como Contepomi y su socio estaban próximos a retirarse del deporte, no dudaron en unirse y dar vida a Goin. Y decidieron hacerlo en forma profesional. No sólo armaron una oficina, sino que se asesoraron con expertos en recursos humanos y coaching. “Si queríamos hacer este negocio en serio, teníamos que capacitarnos, mejorar nuestra expresión, nuestra manera de hablar y de estructurar la historia, haciendo énfasis en aquellos aspectos que las empresas requieren para sus equipos”.

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Hoy estos chicos no dejan nada al azar: antes de cada charla se preocupan de estudiar en profundidad a cada una de las empresas, se reúnen con sus ejecutivos y luego arman un plan de trabajo. En cualquier caso, aseguran, los problemas no son muy distintos. Después de decenas de charlas, Contepomi advierte que uno de los temas más potentes dentro de las corporaciones es la superación de las adversidades. “Es un asunto que les toca mucho, sobre todo ahora con la crisis global, y que genera internamente dentro de las compañías un clima de gran incertidumbre”.

Es que si de adversidades se trata, ¡vaya que los Pumas son un ejemplo de superación! “Si hay algo que caracterizó a nuestro equipo fue la gran cantidad de infortunios y calamidades por las que atravesamos”. Uno de los episodios más fuertes, recuerdan, se dio a dos semanas del inicio del mundial, cuando uno de los mejores jugadores del plantel, Martín “el Negro” Gaitán, sufrió un preinfarto que lo dejó fuera de competencia.

Para el grupo ese fue uno de los peores golpes. “Imagínate cómo nos afectó, él era una persona fundamental en el juego. Pero en ese momento tuvimos dos opciones, o tirarnos para abajo con la pérdida o salir adelante”. Obviamente fue la segunda alternativa la elegida, y como una forma de homenajear al “Negro” Gaitán, durante todos los entrenamientos utilizaban una polera negra, en su honor. Aunque ese fue el episodio más doloroso, no fue el único. Los problemas con la dirigencia y la falta de presupuesto fueron otros de los dolores de cabeza.

Sólo para dimensionar la hazaña de los Pumas, basta consignar un par de datos: mientras el presupuesto del equipo mundialista argentino contó con apenas dos millones de dólares, planteles europeos como Inglaterra y Francia superaban los 120 millones de dólares.

Haciendo historia

Pese a las brechas, la diferencia nunca se manifestó en la cancha. De hecho, en su debut poco importaron los millones de dólares de distancia cuando los Pumas anotaron su primer triunfo, venciendo en París nada menos que al equipo anfitrión. De ahí en más, el juego estuvo de su lado y lo demostraron cada vez que salían a la cancha.

Luego de Francia, dieron cuenta de Georgia y Namibia, partido este último en el cual Argentina consiguió la mayor diferencia frente a un rival en la Copa del Mundo. Poco después superaron a Irlanda –equipo de gran tradición en estas lides–, eliminándola por segunda vez en un mundial.

Todos estos triunfos alimentaron el fanatismo en Argentina y, de hecho, algo supimos en Chile. Es que era difícil quedar al margen cuando las transmisiones diarias de los canales de deportes en el cable se volcaban a seguir al exitoso equipo de rugby, el “mejor de todos los tiempos”, como aseguraban los comentaristas.

Cuentan que a tal punto llegó el fanatismo que incluso, en forma inédita, se cambió el horario de transmisión del superclásico Boca Juniors y River Plate para que no coincidiera con el partido entre Argentina y Escocia. Sabia decisión, porque Argentina se impuso a esta verdadera potencia del rugby, ganándose un cupo en las semifinales.

Cuando todo iba viento en popa, el equipo sudafricano de los Springboks frenó las expectativas de los Pumas, en un polémico encuentro en que cayeron por un contundente 37-13. Un balde de agua fría que no fue capaz de acabar con el entusiasmo.

Levantaron cabeza y, como ellos mismos señalaron en su oportunidad, decidieron recuperarse física y mentalmente para concluir su participación en el torneo con un triunfo nuevamente sobre Francia (34- 10). Aplauso cerrado frente al tercer puesto conquistado, la mejor posición obtenida por un equipo argentino en un mundial de rugby, nada menos que por debajo de los Springboks de Sudáfrica y los All Blacks de Nueva Zelanda.

Esta es la historia que transmiten. Y tal como señala uno de estos denominados “héroes”, su objetivo con las charlas es dejar en claro que “en una corporación o equipo de trabajo lo importante es el recurso humano, incluso mucho más que el presupuesto o que cualquier otro recurso. Si a un equipo humano lo capacitas, lo incentivas y sus integrantes llegan a confiar en su propia fuerza, es muy difícil derrotarlo.

Eso es lo que nos pasó en Francia”, asegura Contepomi. A un año de haber hecho historia, estos chicos saben que los Pumas de 2007 van a perder peso con el tiempo y que el entusiasmo que sigue generando su experiencia en el Mundial no va a durar para siempre. De ahí, que hoy en día su desafío sea reinventarse. “Nosotros tenemos una marca que ya es conocida en Argentina y queremos llevar nuestra historia hacia otros países. Además, estamos trabajando en una serie de actividades complementarias, que denominamos sport marketing, donde hacemos entrenamientos a equipos en cancha, clínicas deportivas y trabajos outdoor para empresas”, explica Contepomi.

Es ese motivo el que lo trae por estos días a Chile, donde están seguros podrán replicar sus charlas entre las firmas locales. Pero nuestro país no es el único que está en la mira de este trío de socios: también han sido contactados por firmas en Estados Unidos y Colombia, a las que la historia de los Pumas también llegó.