En estos días en que la feria de arte contemporáneo Ch.ACO acapara la agenda de las artes visuales, reunimos a la asociación de galerías de arte contemporáneo, Agac, para hablar de su rol en el circuito del arte.

  • 22 noviembre, 2018

¿Cómo funcionaría el mundo del arte si no existieran las galerías?

Este ejercicio contrafáctico nos permite hacer las siguientes afirmaciones:

Los artistas tendrían que conseguir espacios especializados donde mostrar su obra. Habría menos agentes trabajando en su proyección. Los coleccionistas no contarían con estas “plazas” que mensualmente renuevan sus metros cuadrados con nuevas propuestas.  El público general no tendría la oportunidad de apreciar gratuitamente el trabajo de los más de 200 artistas nacionales que actualmente son representados por las galerías de arte contemporáneo en el país. No habría agentes trabajando para renovar y captar nuevas audiencias, futuros coleccionistas. Y así…

No es trivial la existencia de las galerías en el organigrama del mundo artístico. Y menos hoy que el arte contemporáneo necesita de códigos, miradas, formación y espacios adecuados para recibir obras que han adquirido tantas formas y expresiones como artistas existen. Raymonde Moulin, en su libro El mercado del arte, afirma que las definiciones para el arte contemporáneo no se refieren a un criterio estrictamente cronológico: “El arte contemporáneo no se confunde con la producción de los artistas vivos”. Prosigue afirmando que “los historiadores de arte contemporáneo, los especialistas, críticos y conservadores se han puesto de acuerdo en situar el nacimiento del arte contemporáneo en el decenio que va de 1960 a 1969”.

¿Qué distingue a las galerías que se dedican al arte “tradicional” de las que lo hacen al arte contemporáneo? Moulin decreta: “Sumisión a la demanda contra fabricación de la demanda; rotación rápida del stock contra la capitalización de lo no vendido, técnicas usuales del marketing contra puesta en práctica de un circuito de valoración cultural”. Aquí hay riesgo, hay apuesta, hay gestión. Hablamos de modelos de negocios que se sustentan en la pasión por el arte. Delicado equilibrio.

Conversamos con los miembros de la Asociación de Galeristas de Arte Contemporáneo de Chile (Agac) para poner el foco sobre la gestión que hay tras un oficio que se teje en una escena compuesta por museos, centros culturales, salas independientes, curadores, críticos, coleccionistas, dealers… Una escena donde el coleccionismo todavía es incipiente y la relación contractual entre galería y artista comienza a formalizarse.

“Las galerías activan el mercado” –señala Isabel Croxatto, dueña de la galería del mismo nombre– “y mueven las piezas necesarias para que este funcione, pero deben valerse de otros agentes, ya que son ellos los que van otorgando valor al producto”.

¿Cómo se estructura el trabajo profesional de una galería de arte contemporáneo?

Más o menos así:

Los artistas son los principales socios de una galería de arte. Esta afirmación es unánime. Es de esta sociedad desde donde se desprenden los principales objetivos de las galerías: dar visibilidad a los artistas, promover su trabajo, seguir sus procesos creativos, crear estrategias y planificar las acciones que los hagan crecer. 

Paul Birke, dueño de galería Die Ecke con 15 años en la escena, señala: “Trabajamos un 90% con los mismos artistas hace más de 10 años, lo cual nos hace conocer en detalle la obra y trayectoria de cada uno de ellos”. Nicole Andreu, sobrina de Tomás, dueña de NAC, la más novel de las galerías de Agac, añade: “Trabajamos en darlos a conocer, creando nuevas redes, y lo más importante, conectando sus obras a nuevas colecciones idealmente institucionales”. Isabel Croxatto detalla: “El rol de una galería de arte contemporáneo es la promoción y comercialización del arte y el desarrollo de estrategias de gestión que agreguen valor a la carrera del artista y, por consecuencia, a la obra de arte. Lo que implica necesariamente una inversión a largo plazo y fuerte presencia en mercados internacionales a través de la participación en ferias de prestigio mundial, relación con curadores, presencia en publicaciones, bienales, etcétera”.

Valor agregado 

Es fácil desprender que un artista sin la representación de una galería queda un poco aislado en la gestión de profesionalizar su carrera. Porque comercializar y profesionalizar no es lo mismo. El artista puede vender en su taller a un coleccionista que lo siga, y se hace, muy a pesar de los galeristas. Para profesionalizarse, sin embargo, necesita de esta “casa”, en la cual se trabaja para el desarrollo de sus carreras, creando estrategias y planificando las acciones que los hagan crecer como artistas, agrega Nicole Andreu. 

Las ferias de arte han tomado cada vez más preponderancia, ya que en estas convergen todas las redes del mundo de las artes visuales. Es ahí donde se ven las nuevas propuestas y relatos; es ahí donde convergen coleccionistas, curadores, directores de museos, dealers, académicos, artistas, galeristas… Donde se generan diálogos, donde se establecen las redes.

“Que el mercado del arte se dinamice y proliferen los espacios de arte no necesariamente significa calidad. El cedazo se hace cada vez más chico. Hay que tener mucho cuidado con lo que se ofrece. Sin profesionalismo, todo muere”, sentencia la mítica Isabel Aninat, galerista hace más de 35 años, presidenta de Agac y socia junto a su hija Javiera de Aninat Galería. Aninat acentúa además la importancia que tiene la conexión con la escena del arte mundial que las ferias promueven y aprovecha de sacarle el sombrero a Ch.ACO (Chile Arte Contemporáneo), que por estos días está celebrando su décima edición. 

“El gran trabajo de Ch.ACO es mostrar la importancia que tienen las ferias. Chile estaba lejos de ese mundo. Que se hable del arte contemporáneo de Chile en Europa y el resto de Latinoamérica es un logro. Ch.ACO ha traído hasta acá muy buenos nombres de la escena internacional, como los curadores Cecilia Fajardo Gil y Pablo León de la Barra, quienes ya conocen en profundidad la escena nacional y la divulgan en el exterior”. 

Estar presentes en ferias alrededor del mundo no es tarea fácil para las galerías: el valor de un stand en una feria latinoamericana gira en torno a los 12 mil y 15 mil dólares, y en Europa y Estados Unidos, entre los 18 mil y 20 mil dólares. A lo que hay que sumar, por supuesto, traslado de obra, seguros, hotel, estadía… “Ch.ACO ha abierto un canal invaluable para aquellas galerías que no tienen oportunidad de salir”, remata Aninat.

En un mundo globalizado, la simple circulación de las obras y de la información favorece la conexión de los mercados. La tasación del arte en subastas es instantánea y planetaria, y lo mismo sucede con las redes a través de las cuales se evalúa la reputación de los artistas. Irene Abujatum, socia de galería Afa, explica: “En el mercado primario, la galería tiene una responsabilidad con los artistas y los compradores en relación con adjudicar los precios de las obras. Las galerías son los espacios donde se internacionalizan las obras de los artistas de acuerdo a estrategias de trabajo comunes y consensuadas. La galería es un ente asegurador de los valores de las obras”.

Misión país

Las galerías cumplen también su rol respecto del compromiso país: trabajan con patrimonio, desarrollan y hacen crecer el mercado del arte nacional. A la presidenta de Agac la mueve este discurso. Hace un par de semanas, Isabel Aninat firmó una carta en El Mercurio a propósito del recorte presupuestario para Cultura. La arenga concluía con un enfático requerimiento: “Apoyemos el trabajo titánico que hacen los museos e instituciones culturales que, con exiguos presupuestos, ponen toda su energía y talento para que estos funcionen. Demandamos elevar el presupuesto para la cultura en lo público y privado, pues esta ayudará a los chilenos a salir adelante con dignidad”. Días después, Aninat ahonda: “Un país que exporta cultura crea vínculos que acompañan acuerdos comerciales, que aportan a la imagen país. Estamos encastados en grupos y no nos conectamos, todos juntos debemos llevar al país al desarrollo. El arte es indispensable en el siglo 21”. 

 

Agac en cifras

Nº de artistas que representan:

Alrededor de 220

Nº de exposiciones que realizan al año:

Alrededor de 180

Nº de visitas que reciben al año:

Alrededor de 15 mil

Ferias internacionales en las 

que participan al año:

Entre 3 y 4

Obras vendidas al año:

Entre 800 y 1.000

 

Sísmica sale al mundo

La Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Chile presentó Sísmica como un proyecto de marca sectorial. Su objetivo es potenciar la exportación y visibilidad de las artes visuales chilenas, donde ProChile apoya económicamente y pone su plataforma al servicio de esta actividad. 

 

Carlos Wilson, director de la recién estrenada Sísmica:

-¿Qué acciones ha realizado Sísmica en su primer año de funcionamiento?

-Hicimos el lanzamiento en la residencia de nuestra embajada en Lima, durante la semana de las ferias ArtLima y P.ARC. Más de cien personas nos acompañaron, entre ellas, importantes artistas, curadores, directores de ferias, directores de museos e importantes personalidades del ámbito empresarial. 

Luego en Buenos Aires, durante la semana de las ferias arteBA y Faca, apoyamos la participación de seis galerías chilenas. En paralelo organizamos la muestra “Desórdenes Sistémicos”, curada por Miguel López, en el Centro Cultural Matta, donde mostramos una visión de las artes visuales chilenas que fue vista por más de mil personas. Dos eventos en nuestra embajada nos permitieron afianzar nuestros vínculos con agentes de la escena argentina e internacional.

-¿Cuáles son los próximos pasos? 

-El diciembre llegaremos a Miami, a la semana del arte más importante de nuestro continente, donde nueve galerías chilenas estarán presentes en las ferias Art Miami, Pinta y Untitled. 

El próximo año somos país invitado al Mercado de Arte de Córdoba, apoyaremos nuevamente a galerías chilenas en su participación de ferias en Buenos Aires y Miami, organizaremos muestras en instituciones en las ciudades recién mencionadas, presentaremos nuestra página web y redes sociales, entre otras muchas acciones.

 

La especialización  

Al seleccionar a los artistas que representan y establecer sus líneas de trabajo, las galerías cumplen una labor curatorial. 

Galería NAC, por ejemplo, se diferencia por tener una línea determinada de investigación en torno a conceptos arquitectónicos, además de atravesar fronteras abriendo una sociedad en Lima y ampliando el radio de exhibición de arte chileno. Espora, por su parte, se enfoca en el desarrollo de visualidades que ponen en valor el hecho a mano y los discursos trabajan con la materialidad. Artespacio ha puesto el acento en la escultura, creando programas, como sacar el arte a la calle. Ekho Gallery se especializa en fotografía, una expresión que cada día toma más protagonismo. Patricia Ready se destaca por su espléndido espacio expositivo, el apoyo a proyectos y publicaciones y la realización de actividades para la comunidad. Factoría Santa Rosa se las jugó por instalarse en el Persa Bío-Bío, en el Barrio Franklin. AFA está enfocada hoy en el trabajo con los artistas y las experiencias que las exposiciones provocan en el espectador. La Sala destaca la realización de proyectos culturales dentro del país. Aninat Galería se caracteriza por su constante y sostenido trabajo en las ferias de arte. AMS Marlborough, por su participación en el circuito internacional y ser parte de un programa de colaboración con el círculo de las galerías Marlborough. Galería Animal se ha centrado en ser los editores de la colección gráfica más amplia del país, e Isabel Croxatto, con sus dos líneas de trabajo, creación de audiencias y nuevo coleccionismo, y sus exposiciones colectivas.