Nunca antes en Chile se había producido un número de salidas a bolsa o aumentos de capital tan grande. Son casi 10 mil millones de dólares en busca de inversionistas y la gran pregunta que se hacen en el mercado es si habrá liquidez suficiente para absorberlos. Mientras algunos temen olas vendedoras, recambios de portafolios y ajustes en los precios, otros administradores opinan que la bolsa resistirá este verdadero tsunami de colocaciones. Por Fernando Vega.

 

 

  • 18 abril, 2011

 

Nunca antes en Chile se había producido un número de salidas a bolsa o aumentos de capital tan grande. Son casi 10 mil millones de dólares en busca de inversionistas y la gran pregunta que se hacen en el mercado es si habrá liquidez suficiente para absorberlos. Mientras algunos temen olas vendedoras, recambios de portafolios y ajustes en los precios, otros administradores opinan que la bolsa resistirá este verdadero tsunami de colocaciones. Por Fernando Vega.

 

La larga sequía de ofertas públicas de acciones que vivió la bolsa chilena llegó a su fin. Sólo en los primeros cuatro meses de este año se colocaron más de 1.000 millones de dólares –equivalentes a todo lo ofertado en los últimos cinco años– y ya se perfilan otras 16 operaciones de gran calado que pretenden allegar unos 8 mil millones de dólares adicionales al mercado local.

Agrosuper busca levantar cerca de 900 millones de dólares, laboratorios Recalcine otros 400 millones y, para no quedarse atrás, Cencosud se anotó con 2.000 millones. A todo eso hay que sumarle las aperturas de Cruz Blanca, SMU (matriz de Unimarc), Supermercados del Sur, Rosen, AbcDin, Autopista Do Pacífico (Costanera Norte), Vapores, las constructoras Armas e Ingevec, las salmoneras Australis y Aqua Chile, Monarch, Casinos Dreams, Pesquera Yadrán e Inmobiliaria Titanium, entre otras, que ya iniciaron los trámites para su debut bursátil.

La pregunta que varios gestores de portafolio se hacen es si la temporada de ofertas públicas florecerá con la plenitud esperada. Si bien hasta ahora casi todas las emisiones han sido exitosas, nunca antes en Chile se habían producido tantas salidas a bolsa, medidas por número de empresas y de valor.

A pesar de eso, en las corredoras de bolsa y bancos de inversión se respira actividad y optimismo. El head of equity de Santander Global Banking and Markets, Felipe Hurtado, asegura que hay plata para absorber toda esa oferta de capitales, pero advierte que el desempeño de la bolsa local podría salir magullado. “En el mercado hay una liquidez tremenda y sin duda es capaz de absorber estos 8 mil millones o más, pero eso mismo también le pone un poco de techo a la rentabilidad de la bolsa”, sostiene.

Algo de eso ya se evidenció en enero de este año, cuando Codelco remató su 40% en E-CL (ex Edelnor) en 1.038 millones de dólares. El precio de casi todas las acciones de las empresas eléctricas se ajustó a la baja. Se observaron caídas de hasta 15% en algunos casos.

Sólo las AFP vendieron 240,9 millones de dólares en papeles de Endesa e Enersis para comprar 441 millones de dólares de E-CL, y además se verificaron desinversiones en Copec y Entel.

¿Por qué ahora?

Una combinatoria de crecimiento económico, mejores expectativas y alza de tasas explica este verdadero boom de salidas a bolsa en Chile. Tanto, que en el mercado ya se habla de 2011 como “el año del equity”.

Entre enero y abril de este año, la rueda local contabiliza aperturas de empresas y aumentos de capital en torno a los 2.000 millones de dólares. Además de E-CL, los bancos Santander y Chile colocaron paquetes accionarios de 300 y 200 millones de dólares respectivamente y el fondo Independencia levantó otros 110 millones de dólares. Este panorama contrasta con 2010, en que sólo se listó una compañía: Pesquera Camanchaca, que abrió el 33,22% de su capital en 224,2 millones de dólares.

“También es verdad que el monto total anunciado para 2011 es significativo, por lo que los inversionistas discriminarán entre aquellas empresas que ofrezcan buenos proyectos a precios razonables y aquellas que no, lo que seguramente se verá reflejado en las prorratas de las colocaciones y en el comportamiento después de la colocación”, advierte Ramón Lagos, gerente de Renta Variable Nacional de Penta Corredores de Bolsa.

Plata por plata

Sin embargo, el gran temor del mercado es que al final de cuentas se cambie plata por plata, como dice un gestor de fondos. Los inversionistas pueden verse tentados a reacomodar sus portafolios para hacer espacio a los nuevos emisores, vendiendo algunas participaciones.

Sobre todo porque, además de todas las operaciones anunciadas, habría que sumar la posible venta de los paquetes accionarios de las sanitarias que están en manos del Estado: 1.671 millones de dólares entre Aguas Andinas, Essbio, Esval y Essal.

“Si bien esta mayor actividad puede generar ciertos rebalanceos dentro del portafolio de los principales inversionistas, nuestra opinión es que en la medida en que las nuevas alternativas que se están ofreciendo tengan buenas proyecciones, el mercado generará el espacio suficiente para participar en ellas. Además, el mercado chileno cuenta con la presencia de inversionistas institucionales de gran relevancia, tanto locales como extranjeros, lo que también genera un sustento importante a este tipo de transacciones (tal como se observó en las que ya ocurrieron)”, afirma Diego Celedón, gerente de Estudios de Banchile Inversiones.

Oferta variada

Ya a mediados de 2008, cuando la crisis económica global congeló la demanda por nuevas acciones, la cautela se apoderó de los inversionistas. La aversión al riesgo se mantuvo en máximos y sólo se veían compras selectivas, dirigidas a papeles que permitían entrar y salir rápidamente.

La consigna era esperar a que los mercados se estabilizaran y subieran, como comenzó a suceder el año pasado; sobre todo, en países emergentes como Chile.

El head of equity de Global Banking and Markets, Felipe Hurtado, asegura que hay recursos para absorber toda la oferta de capitales que se avecina en bolsa, pero advierte que “eso mismo también le pone un poco de techo a la rentabilidad bursátil”, sostiene.

Con el escenario económico despejado, los inversionistas están volviendo a confiar su dinero a las compañías que aspiran a dar el salto al mercado, enfatizan en las casas de bolsa. Por eso expresan su seguridad de que –de todas maneras– habrá compradores para las nuevas acciones.

Además, la demanda no estará acotada sólo a proyectos consolidados. La gran novedad de este boom de estrenos bursátiles es su heterogeneidad: desde laboratorios y constructoras hasta empresas de alimentos, autopistas y casinos de juegos.

“Uno de los factores que influyen en la decisión de participar o no en estas operaciones es la diversificación que estos papeles le otorgarían a los portafolios, como es el caso de Recalcine, Agrosuper y Aqua- Chile. Estas empresas, por estar ligadas a industrias con baja o nula participación en bolsa, podrían representar una muy buena oportunidad para ampliar los portafolios de los inversionistas hacia sectores nuevos y muy dinámicos. Actores debutantes, de industrias que permiten diversificación de portafolios, deberían ser bastante demandados”, sostiene Claudio González, gerente de Estudios y Estrategias de Tanner.

Otro factor que según algunos expertos sustentará “el año del equity” es la gran liberación de fondos que actualmente están invertidos en depósitos a plazo o en fondos de bajo riesgo y corto plazo. “La gente quiere poner a trabajar su plata”, asevera un administrador de patrimonios familiares.

La colocación del Banco de Chile hace algunas semanas fue un ejemplo de ello. La segunda institución financiera del país registró una demanda total que superó siete veces a la oferta. Entre los interesados figuraron fondos de inversión y de pensiones, aseguradoras e inversionistas nacionales y extranjeros.

Esta tesis, sin embargo, es rebatida por otros administradores. Algunos gestores consideran que, con la baja de 6% que acumula en promedio el IPSA y la política de alza de tasas asumida por el Banco Central, las inversiones en renta fija se tornan más atractivas.

“En los años anteriores las compañías no tenían planes de inversión muy ambiciosos. Hoy en día hay mucha liquidez y las condiciones macroeconómicas favorecen el apetito por riesgo. Por otra parte, las perspectivas de crecimiento para Chile se ven muy atractivas. Evidentemente, la válvula de ajuste será el precio, pero hoy el ambiente está como para salir a colocar acciones”, asevera del gerente de Renta Variable de la corredora Munita, Cruzat y Claro, Ramón Suárez.

Los analistas coinciden en que, si bien las transacciones efectuadas en los primeros meses de 20011 son de alguna manera un indicador de que frente a alternativas que el mercado considere atractivas hay plata disponible, a medida que aumente la cantidad de ofertas de nuevas emisiones, lo lógico es pensar que los inversionistas tenderán a ser más selectivos al minuto de abrir sus billeteras.

No hay espacio para todos

Diversos agentes coinciden en que las desinversiones serán unos de los temas fuertes de este “año del equity”. Se espera que varios fondos institucionales o familiares se deshagan de sus participaciones en algunas compañías o las reduzcan, con el fin de hacer caja para las nuevas compras o ajustarse a los límites de inversión que tiene establecidos.

Las propias AFP, por ejemplo, están excedidas en sus límites de renta variable en 162 millones de dólares en el fondo A (accionario) y en los demás fondos están prácticamente copadas.

“Como históricamente ocurre, los recursos para las aperturas y aumentos de capital anunciados debieran venir, principalmente, de los fondos de pensiones, los fondos de inversión y los fondos mutuos. Esto significa, a veces, dejar de comprar el resto de los activos o bien incluso salir a venderlos. Pero cada vez más se ven inversionistas naturales que se interesan en este tipo de transacciones, por lo que el mercado se hace más profundo y transversal”, añade el director de Inversiones de la corredora VanTrust Capital, Julio Naray.

Otro dinamizador de la demanda serán los planes de recompra de acciones que varias compañías analizan para aprovechar su caja o crear planes de compensación para sus ejecutivos principales.

Pese a ello, en el mercado aseguran que varias operaciones podrían terminar por no realizarse. Las compañías quieren captar capital, vender parte de su propiedad, pero no a cualquier precio. Y eso significa que algunas operaciones eventualmente no resulten atractivas ni para los inversionistas ni para los emisores.

Por eso se estima que no todos los aumentos de capital o salidas a bolsa anunciados se concretarán en 2011.

Lo que sí se espera es que la corriente se mantenga. El consenso del mercado es que en 2012 varias empresas medianas de cuentas sólidas, bajos niveles de endeudamiento y rentables, serán las protagonistas de esta nueva ola de desembarcos en la rueda. “Los inversionistas están muy interesados en oportunidades”, afirma Hurtado, de Santander Global Banking and Markets.

Diego Celedón, gerente de Estudios de Banchile Inversiones: “el mercado chileno cuenta con la presencia de inversionistas institucionales de gran relevancia”. Julio Naray, director de inversiones de la corredora VanTrust Capital: “cada vez más se ven inversionistas naturales que se han ido interesando en este tipo de transacciones”. Ramón Lagos, gerente de Renta Variable Nacional de Penta Corredores de Bolsa: “los inversionistas discriminarán entre aquellas empresas que ofrezcan buenos proyectos a precios razonables”. Ramón Suárez gerente de Renta Variable de la corredora Munita, Cruzat y Claro: “evidentemente, la válvula de ajuste será el precio, pero hoy el ambiente está como para salir a colocar acciones”.