Sin saber ni una gota de japonés, a los veintidós años tomó sus maletas y se fue a estudiar a la desconocida ciudad nipona de Tsukuba. La vicepresidenta de Oracle para la región ha enfrentado constantes desafíos; cuando niña dejó su colegio en Buenos Aires para ir a vivir a una extrema ciudad del sur argentino y en 2014 aceptó ir a trabajar por cuatro años a Singapur y Tokio, dejando a su familia en Santiago. Sandra Guazzotti fue elegida la Ejecutiva del 2019, premio que por décimo año entrega Mujeres Empresarias y Revista Capital.

  • 26 septiembre, 2019

Sandra Guazzotti (52) siempre entendió que la educación era el legado más valioso que sus padres le dejarían y la herramienta que le permitiría surgir. Hija de inmigrantes –padre italiano y madre española–, desde muy niña le inculcaron a ella y a su hermano Sergio la importancia de ser autovalentes y valorar las experiencias como una oportunidad de aprendizaje.

Una de ellas y que hoy atesora como un momento muy significativo en su vida fue cuando, cursando la secundaria, tuvo que dejar el colegio bilingüe y tradicional de su natal Buenos Aires e irse a vivir Sierra Grande, una ciudad en la provincia de Río Negro, en el sur de Argentina. Fue allí donde, dice, experimentó en carne propia la necesidad de ser resiliente. El clima seco y ventoso de su nueva ciudad no fue impedimento, como tampoco lo fue integrarse a un entorno social muy diferente al que estaba acostumbrada. Sus compañeros, la mayoría hijos de trabajadores de minas de hierro, vivían una realidad muy distinta a la suya, pero supo integrarse. “Fue un año duro, pero fantástico a la vez: lavamos autos, animamos fiestas infantiles, etc. Y, en el proceso, todos nos hicimos muy cercanos. Esa época fue definitivamente un regalo para mí”, asegura la ejecutiva trasandina.

Su madre, Rosita, fue de las primeras mujeres en estudiar Ingeniería Civil en Argentina y desde pequeña, una gran impulsora de su propio liderazgo. “Ella me desafiaba a no quedarme callada, a que fuera la primera en levantar la mano”, recuerda Sandra. Y fue Manlio, su padre, quien a fines de los ochenta, la instó a perseguir sus sueños. Cuando cursaba el cuarto año de abogacía en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, tuvo la inquietud de estudiar en el exterior. Sin saber ni una palabra en japonés se dedicó a aprender y tras un intenso año de preparación accedió a la beca Mombusho, que ofrecía el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes del gobierno de Japón. Nada sabía de la cultura nipona, pero le llamaba muchísimo la atención el auge de este país asiático y cómo había progresado luego de la Segunda Guerra Mundial, hasta convertirse en una potencia mundial.

Tras licenciarse de abogada en 1989, tomó sus “valijas” y se instaló por cinco años en la ciudad japonesa de Tsukuba, ubicada a 50 kilómetros del centro de Tokio y conocida como la “Ciudad de las Ciencias”. Allí se licenció como bachiller en Relaciones Internacionales de la Universidad de Tsukuba. Recién egresada, trabajó por un año como analista de la división de finanzas comerciales internacionales en el Banco de Tokio y en 1994 volvió a Argentina, donde comenzó a explotar su expertise en bancos e instituciones financieras.

En 1999, Oracle –compañía especializada en el desarrollo de softwares– la reclutó, iniciando así un rápido ascenso en la industria de tecnologías de la información (TI). Hizo las cosas bien. Destacó entre sus pares y en 2001 fue transferida a Oracle Chile, como directora regional de financiamiento para Latinoamérica. Luego, en 2010, fue nombrada vicepresidenta del área de financiamiento de la empresa para Latinoamérica, Medio Oriente y África. Y entre 2011 y 2014 asumió la vicepresidencia y gerencia general de Oracle Chile.

-¿Qué es lo que más te gustó de Chile en esos años?

-Elegí Chile, en primer lugar, por su estabilidad y seguridad. Pero al poco tiempo de vivir en este maravilloso país, me enamoré de los lugares increíbles que brinda a lo largo de todo el territorio y también de su gente. Me siento afortunada de vivir aquí, junto a mi familia, que es mitad chilena y mitad argentina (su marido y dos de sus tres hijos son chilenos).

La gran decisión

Lleva 20 años trabajando en Oracle y más de la mitad de estos han sido en nuestro país. Le encanta correr, hacer trekking y andar en bicicleta. Le fascina hacer deporte al aire libre con su familia y sobre todo esos fines de semana que entrenan juntos, y luego, agotados, hacen un asado largo muy conversado junto con amigos.

Considerando que prácticamente ha hecho su carrera en una sola compañía, podría pensarse que es la clásica ejecutiva tradicional, sin embargo, dice tener algo de millennial. “Hasta antes de ingresar a Oracle, veinte años atrás, cambié con frecuencia de trabajo en busca de algo que me desafiara y me hiciera plena. Hoy me doy cuenta de que al igual que los millennials, yo estaba en busca de un propósito, un trabajo con sentido”, explica Sandra. Pero –como suele pasar con los desafíos profesionales de gran envergadura–, en 2014 Sandra Guazzotti tuvo que enfrentar una importante decisión. Tras más de una década trabajando en Santiago, le propusieron hacerse cargo de la vicepresidencia de financiamiento de Oracle para Asia-Pacífico. Esta vez en Singapur.

No era una decisión fácil. Había en este desafío una cuota importante de sacrificio y fue ahí cuando más recordó aquello que su padre le había mencionado respecto del esfuerzo y las metas. Tras conversarlo con Sergio, su marido, y sus hijos Sofía, Diego y Lucrecia, Sandra armó nuevamente sus maletas y emprendió sola esta nueva etapa laboral.

Primero trabajó tres años en Singapur y luego un año más en Tokio, como directora ejecutiva de operaciones y vicepresidenta de ventas corporativas. Su marido e hijos, quienes estaban en plena etapa universitaria y tenían sus proyectos y deberes personales, se quedaron en Santiago. Pese a que fue un período complicado a nivel personal, lo recuerda como un momento de gran aprendizaje para ella y su familia. “Durante tres años estuvimos viajando. Este tiempo fue difícil y de mucho sacrificio, pero mi familia siempre me ha apoyado y están orgullosos de la pasión con la que hago mi trabajo”, asegura. De su estadía en Asia dice haber aprendido a ser muy disciplinada en el trabajo y a ser humilde en el trato con otras personas.

Tras cuatro años lejos de su familia, en junio de 2018 regresó de esa asignación internacional para hacerse cargo de la vicepresidencia y gerencia general de Oracle Chile. Cuando volvió, el desafío estuvo en liderar una profunda transformación cultural en la organización, con el propósito de empoderar a las personas a través de la innovación. A su parecer, no bastaba cerrar grandes negocios si no entendían el impacto que estos tenían en la vida de las personas.

En esa línea, su primera medida fue reorganizar el comité ejecutivo, poniendo a cargo de iniciativas transformacionales a personas de distintas áreas de la empresa y con diferentes niveles jerárquicos. El único requisito era tener el compromiso de sacar adelante la iniciativa. “Es así como logramos dar forma a actividades de gran impacto social, como la creación de un laboratorio de innovación para apoyar el emprendimiento local o hacer acuerdos con organizaciones sin fines de lucro para contribuir con la educación tecnológica de niños de escuelas y liceos públicos, entre otras cosas”, agrega la ejecutiva argentina.

Todas estas actividades han ayudado a mejorar el clima organizacional y, como consecuencia, han beneficiado el negocio. Durante el último año la subsidiaria logró aumentar considerablemente su margen operativo versus el año anterior, posicionándose como el segundo con mayor crecimiento en la región después de México.

En junio de este año, asumió la vicepresidencia de Oracle para Latinoamérica. A su cargo están las operaciones de esta compañía en todos los países del Caribe y del Cono Sur, con excepción de México y Brasil. Ese mismo mes también fue convocada a ser parte del directorio del Banco de Chile. Y pocos meses antes, en enero, nombrada presidenta del directorio de la Cámara de Comercio Chilena Americana (AmCham) para el período 2019-2020. Los reconocimientos a su carrera se hacían evidentes.

Su vasta trayectoria en la industria tecnológica y el reconocimiento del empresariado local e internacional terminaron también por convencer al jurado de Mujeres Empresarias y Revista Capital de otorgarle el Premio Ejecutiva del Año en su 10° aniversario, galardón que recibió el 26 de septiembre en un gran evento en las dependencias de TVN.

Una invitación a bailar

Apasionada y curiosa, Sandra reconoce la relevancia que ha tenido en su liderazgo la experiencia internacional. Maneja cuatro idiomas a la perfección –español, inglés, japonés y portugués–, herramienta que le ha permitido relacionarse de igual a igual con el empresariado mundial. La figura de Mahatma Gandhi es su referente de convicción, resiliencia y liderazgo. Su capacidad de movilizar a las personas y su determinación para cumplir el sueño que él tenía para India han sido un motor inspirador en la manera que ella gestiona su trabajo.

-¿Cuál dirías que es el principal atributo o cualidad que actualmente define tu liderazgo como ejecutiva?

-Mi capacidad de valorar la diversidad en mis equipos y de darles el espacio para manifestar su opinión y proponer ideas. Además, siempre he intentado crear una cultura de aprendizaje, empoderando a las personas para que tengan curiosidad y hagan preguntas. Mi aspiración es que los miembros de mi equipo me reemplacen. Me siento satisfecha cuando son promovidos y me moviliza para darles espacio y pasar al siguiente desafío.

Los reconocimientos en su carrera han sido varios. Solo por nombrar los más recientes, en 2018 fue distinguida por segunda vez como una de las “100 Mujeres Líderes en Chile” por El Mercurio (la primera vez fue en 2011). Integró el directorio de AmCham Chile entre 2012 y 2015, y fue copresidenta del Comité de Tecnología e Innovación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Singapur, entre 2016 y 2017. Actualmente, es miembro de la Fundación Panamericana de Desarrollo y de Women Corporate Directors (WCD).

-¿Cómo se logra este nivel de éxito?

-Identificando el propósito que te moviliza y que da sentido a tu trabajo, estando abiertos a modificar nuestros paradigmas. Siendo humildes para aceptar que cualquier persona es capaz de entregarte un aprendizaje, independiente de su cargo o preparación profesional. Y por último, siendo capaz de adaptarse y empatizar con personas de distintas culturas.

-¿Cuáles han sido los principales obstáculos para lograrlo?

-El más grande ha sido poder mantener un balance entre la vida profesional y personal. Hay que darle suficiente tiempo a la vida familiar y al trabajo sin sentirse culpable, que es algo que las mujeres tendemos a hacer.

Guazzotti asegura que a diferencia de hace veinte años atrás, hoy es más común ver mujeres en cargos directivos o gerenciales en las compañías tecnológicas, pero cree que aún no es suficiente. “Lamentablemente todavía hay un déficit de participación femenina en tecnología y ciencia, y esto es consecuencia de un problema cultural mucho más profundo. Las mujeres no somos incentivadas a estudiar carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas por sus siglas en inglés) desde pequeñas, por el contrario, somos desmotivadas por el entorno”.

-¿Cómo lograr ese cambio cultural?

-Sin duda, esto es un desafío para todos como sociedad: desde las empresas asegurando e incentivando igualdad de oportunidades; desde el sector público promoviendo la incorporación de las mujeres a través de la capacitación; y como sociedad derribando el mito y los estereotipos de que estas carreras son para hombres. Hay estudios que dicen que las empresas más equitativas son seis veces más innovadoras y hay otros que relacionan una mayor presencia femenina a un impacto directo en las ganancias y en las ventas. Estas cifras tienen todo el sentido, ya que la variedad de experiencias y ángulos es el fundamento de la creatividad.

-Más mujeres han sido incorporadas en el ámbito laboral. Ahora el desafío está en sumar a inmigrantes y personas con capacidades diferentes. ¿Qué piensas de esto?

-La inclusión es más que la diversidad. Hay una frase que a mí me parece contundente: “Diversidad es ser invitado a la fiesta, inclusión es ser invitado a bailar”. Debemos asegurarnos de que las personas se sientan parte del equipo. Hacer que cada uno sienta que sus opiniones son importantes. Eso es inclusión.

Las finalistas

El galardón fue disputado entre seis mujeres con alta proyección en sus empresas e industrias y que representan el perfil de la mujer ejecutiva actual. A continuación, una breve reseña de las finalistas y sus impresiones respecto del liderazgo femenino empresarial.

Clara Bowman, Gerenta General Andes Mining & Energy Coporate (AME)

Licenciada en derecho y ciencia medioambiental de la universidad australiana de Murdoch. Trabaja en AME hace 10 años, donde se desempeñó como gerenta de desarrollo antes de asumir la gerencia general. Maneja un equipo de 35 personas.

-¿Qué atributos se requiere para ser una mujer ejecutiva exitosa hoy?

-Se necesita tener capacidad para escuchar y ser un buen comunicador; ser empático, resiliente, contar con visión estratégica y tener la habilidad de adaptarse fácilmente.

Verónica De la Cerda, Gerente General y CEO Corporativa, TriCiclos S.A.

Ingeniera civil industrial de la Universidad Católica de Valparaíso y MBA de The Wharton School, de Pensilvania, Estados Unidos. En 2015 asumió la gerencia general de TriCiclos Chile y en abril de 2019 se convirtió en la directora ejecutiva de la compañía. Tiene a su cargo 250 colaboradores.

-¿Qué atributos se requiere para ser una mujer ejecutiva exitosa hoy?

-La habilidad para armar equipos diversos y multiculturales, con un sello femenino, que apunta hacia la colaboración, en ambientes positivos, con ética y valores claros, que apuntan a generar una empresa rentable, que además tenga un sentido y un aporte real de mejorar el mundo a través de la sustentabilidad.

Asise Fernández, Country Manager Johnson & Johnson Medical Devices Chile (J&J)

Ingeniera comercial de la Universidad Católica. Lleva 15 años trabajando en J&J y antes de asumir su actual rol de Country Manager para Johnson & Johnson Medical Devices en Chile, desarrolló su experiencia profesional en dos ocasiones en California, Estados Unidos, como expatriada, en la casa matriz de J&J. Lidera un equipo de 180 personas.

-¿Qué atributos se necesitan para ser una mujer ejecutiva exitosa hoy?

-Creo que más allá de contar con ciertas capacidades críticas que todo perfil ejecutivo requiere y sin importar el género; para mí principalmente es un tema de actitud. Tener confianza en una misma y simplemente atreverse a proponer o ejecutar las estrategias y acciones que sabes que son lo mejor para lograr el objetivo de tu equipo.

Valeria Gori, Gerenta General Inmobiliario, Socovesa Santiago

Ingeniera comercial de la Universidad Católica. Ingresó a la compañía como gerenta comercial en 2015, cargo que ocupó hasta marzo de 2019, cuando asumió la gerencia general. Lidera un equipo de 250 personas.

-¿Qué atributos se necesitan para ser una mujer ejecutiva exitosa hoy?

-Alcanzar los objetivos y metas no es un logro individual. La clave está en armar un equipo empoderado, creativo, con alta capacidad de adaptación, pero a la vez disciplinado y cuyas decisiones se enmarquen en el logro del objetivo colectivo. Es importante la visión; establecer objetivos claros y un camino para llegar a ellos. Ser consistente, poner los tiempos (se necesita tiempo para alcanzar el éxito, no es algo inmediato) y estar al servicio del equipo para articular el logro de las metas.

Maritza Ponce, Gerenta Corporativo de Capital Humano, Empresas Dimerc

Ingeniera comercial de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Trabaja en Dimerc desde junio de 2007, a cargo de la implementación y desarrollo de un modelo de gestión de capital humano enfocado en desarrollar iniciativas y acciones dirigidas al bienestar general de las personas. Maneja un equipo de 30 personas.

-¿Qué atributos se necesitan para ser una mujer ejecutiva exitosa hoy?

-Estos atributos tienen que ver con la coherencia, la pasión por lo que se hace, la capacidad de reinventarse, la empatía, la capacidad de aceptar la crítica y de querer crecer como ser humano en todos los ámbitos, y es clave nuestra actitud… como dice la canción: “creer que se puede, saber que se puede”. Además, aprovechar las instancias que existan o presionar por abrir las que se requieran.

EL PODIO 2010-2018

En el 10° aniversario del Premio Ejecutiva del Año que entrega Mujeres Empresarias en asociación con Revista Capital, las ganadoras de los años anteriores compartieron lo que significó para ellas este reconocimiento.

2010: Soledad Ovando, Directora Ejecutiva de Asech AG (Cargo 2010: Gerenta General BancoEstado Microempresas)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Mirando en retrospectiva, este reconocimiento fue un punto de inflexión. Me ayudó a ver cosas de mí misma que no había valorado. Lo logros hasta ese momento habían sido sin dejar de ser femenina. Construir equipos basados en un propósito como motor del desempeño y donde el cariño y las emociones marcaban la relación, era el camino correcto.

2011: Janet Awad, Vicepresidenta SOFOFA (Cargo 2011: Gerenta General Sodexo)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Mirando atrás, creo que fue este premio el que marcó un antes y un después en cuanto a mi participación en la esfera pública, traspasando las fronteras del trabajo empresarial cotidiano, involucrándome en diversas mesas de trabajo público-privada, seminarios, foros y ONG, donde el hilo conductor era cómo fomentar la mayor participación de mujeres en el mercado laboral en Chile y cómo avanzar en las empresas hacia cargos de alta dirección con un trato justo e igualitario.

2012: Alejandra Mehech, Directora de empresas (Cargo 2012: Gerenta División Recursos Humanos Santander)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-El llamado es que las mujeres aprendan a vivir mejor con todos los roles que les toca desempeñar, a los hombres a trabajar la necesaria complementariedad que requieren las labores del hogar; y a las empresas a generar las nuevas políticas y prácticas que permitan poner en acción lo anterior.  El mundo está cambiando, y nosotros, ¿qué esperamos para hacerlo?

2013: Susana Carey, Directora de empresas (Cargo 2013: Presidenta de la Asoc. de Supermercados de Chile A.G.)

¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Cuando se logran traspasar estos estereotipos, uno de los cambios que ha traído la incorporación de más mujeres al mundo de la toma de decisiones ha sido ampliar las visiones de liderazgo que existen. El presentarse y sentirse como iguales a los demás, profesionalmente lleva a no dejar que te minimicen, aunque sea con cariño.

2014: Jesica Duarte, Vicepresidenta Private Brands General Merchandise en Walmart (Cargo 2014: Gerenta Comercial Walmart)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Me motivó a ser más intencional en facilitar el camino para otras mujeres, participando activamente en organizaciones que promueven el empoderamiento de la mujer, e invirtiendo más tiempo en mentoría.

2015: Jessica López, Presidenta Ejecutiva Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios ANDESS AG (Cargo 2015: Gerenta General Banco Estado)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Cuando las mujeres accedemos a cargos de poder, disponemos precisamente del “poder”, la capacidad de hacer para empujar la transformación de las organizaciones que integramos. Debemos entonces redoblar los esfuerzos para que más de nosotras accedan a posiciones de liderazgo, la única forma de cambiar el estado de las cosas.

2016: Agathe Porte, Directora BNP Paribas Cardif (Cargo 2016: Presidenta Ejecutiva BBDO Chile)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Soy de la escuela –la única que me parece válida en cuanto a marcas– de posicionar desde la diferenciación, destacando virtudes únicas, singulares y propias, sin mirar tanto a la competencia. Me parecen destacables la inteligencia cognitiva y emocional, el liderazgo inclusivo, el sentido de responsabilidad y de compromiso, la planificación, la prolijidad, la constancia y perseverancia, la lealtad y la honestidad.

2017: Carmen Román, Gerenta Legal y de Asuntos Corporativos Walmart Chile, directora de empresa y consejera (Cargo 2017: Gerenta Legal y de Asuntos Corporativos Walmart Chile)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Creo profundamente en la importancia de generar y multiplicar iniciativas que promuevan el rol de las mujeres al interior de las empresas. Afortunadamente los tiempos están cambiando, y aunque la cancha sigue desigual, cada vez son más las herramientas disponibles para emparejarla.

2018: Katharina Jenny, Gerenta General Ferrocarriles Antofagasta (Cargo 2018: Gerenta Corporativo de Salud y Seguridad Antofagasta Minerals)

-¿Qué significó para ti haber recibido el premio?

-Ahora no solo debemos enfocarnos en la “incorporación”. El desafío es potenciar el desarrollo y permanencia de las mujeres en la industria minera. Convertirnos en empresas atractivas para el talento femenino, y lo primero que debemos lograr es conciliar el desarrollo de carrera con la maternidad y la vida familiar.