• 18 noviembre, 2011

Hoy toda la atención está volcada en las demandas de la educación terciaria. Pero no hay que olvidar que, como en todo en la vida, es necesario partir por el principio. Y que ese inicio tiene que ser de calidad.

Imagine un proyecto que por cada dólar invertido genera un retorno de ocho dólares. Además de aumentar los niveles de ingresos, este proyecto reduce también desigualdades y disminuye la delincuencia y el consumo de drogas durante la adolescencia. Por último, facilita y aminora significativamente los costos del proceso educativo durante todo el ciclo educacional posterior.
Este proyecto se llama educación pre escolar de calidad. La semana pasada el Centro de Microdatos (CMD) de la Universidad de Chile organizó un seminario que da cuenta de los beneficios de la educación temprana. Profesores de primer nivel de las mejores universidades del mundo mostraron amplia evidencia respecto de los beneficios de este tipo de intervenciones sociales. Esta evidencia fue provista para países en distintos estados de desarrollo y en distintas zonas geográficas. La educación temprana funciona, es importante y además es costo-efectiva en el largo plazo. Sin embargo, para que todos estos beneficios se observen, la educación pre escolar debe ser de calidad.
Durante el gobierno de la presidenta Bachelet, a través del programa Chile Crece Contigo, se dio un importante impulso a este ciclo formativo. Sin embargo, poco sabemos aún del impacto de dicho plan.
Las recientes movilizaciones estudiantiles han centrado principalmente sus demandas en la educación terciaria. Y naturalmente, en ausencia de liderazgo del gobierno en la materia, la discusión política ha olvidado la relevancia de generar un diseño integral de reforma educativa, cuyo primer pilar, el más importante, es la educación pre escolar. Esta menor atención a ese segmento es grave desde la perspectiva de un diseño de reforma educacional. Podemos hacer muchas reformas tributarias para generar ingresos, pero si dichos recursos no los gastamos de manera eficiente, el retorno de ese gasto será insuficiente. Ante esto, a futuro, se necesitarán nuevas reformas educativas, tributarias y políticas.
Afortunadamente, no navegamos completamente a la deriva. En el año 2009, el CMD levantó un importante estudio: Encuesta Longitudinal de la Primera Infancia. (www.elpi.cl). Este trabajo corresponde a la primera ronda de una encuesta encargada por el ministerio de Educación, la cual se aplicó a 15.175 niños(as) nacidos entre el 1 de enero de 2006 y el 31 de agosto de 2009, considerando una muestra representativa de niños de entre 6 meses y 5 años de edad. El trabajo tuvo dos etapas de levantamiento. En la primera visita se realizó una encuesta socio demográfica aplicada en cada hogar del niño seleccionado. Y en la segunda, se aplicó una batería de instrumentos que evalúan las áreas cognitivas, socioemocional y física de los niños chilenos. El objetivo fundamental de dicho trabajo es recopilar información sobre la primera infancia, de tal forma de incentivar estudios que orienten políticas públicas futuras y su posterior evaluación. La encuesta está compuesta por once módulos, entre los que destacan Educación, Composición del hogar, Ingresos, Previsión social, Situación laboral, Embarazo de la madre y Cuidado infantil, entre otros.
La evidencia preliminar basada en este trabajo muestra que los cuidados médicos durante el embarazo son factores importantes en el desarrollo cognitivo del niño. Si la madre no ingirió medicamentos se eleva significativamente el desarrollo del menor. Si tuvo una mala nutrición, el efecto es negativo sobre el niño. Del mismo modo, el tiempo de gestación es significativo: niños que nacieron antes de las 37 semanas presentan un menor desarrollo psicomotor en comparación con los que nacieron a partir de las 37 semanas de gestación. Esta base de datos permite además examinar el rol que juega el coeficiente intelectual (CI) de la madre, principal cuidadora, en el desarrollo psicomotor del niño. Se encuentra evidencia de que hijos de madres con mayores habilidades intelectuales, tanto el CI como los años de escolaridad, muestran una relación positiva con el desarrollo psicomotor del hijo. Este resultado es muy importante desde el punto de vista de políticas públicas: madres con mayor nivel intelectual tienen hijos con mayor desarrollo psicosocial, produciendo un efecto intergeneracional y externalidades positivas en la sociedad.
La situación laboral de la madre también aparece como un factor significativo en la primera infancia. Los resultados indican que niños con madres que trabajaron durante el primer año de vida presentan menor puntaje en los test de desarrollo. Lo contrario se observa en niños cuyas madres reportan trabajar actualmente.
Por otra parte, se señala que los niños que asisten a un establecimiento preescolar presentan ventajas en el desempeño observado en los test aplicados. Sin embargo, dicho efecto es mayor en niños pertenecientes a los dos quintiles superiores de ingreso. Al analizar por quintil de ingreso, se observa que en niños pertenecientes a los dos quintiles superiores, el impacto de la educación preescolar es mayor, en comparación a los dos quintiles inferiores. Lo anterior es una muestra más de que la desigualdad en nuestro país es implacable y se manifiesta a temprana edad. Ya a los dos años de vida se registra una brecha significativa en los niveles de desarrollo infantil, que crece a los tres y cuatro años de edad. Esta brecha inicial posteriormente se amplifica por diferenciales de calidad y equidad de educación en primaria, secundaria y terciaria.
Sin embargo, tales resultados no permiten entender aspectos dinámicos del desarrollo infantil. Conocer estos aspectos es fundamental para un mejor diseño de política pública y su optimización a través del tiempo. Para ello es necesario realizar un seguimiento de las mismas familias y niños. Afortunadamente, la ministra del Trabajo entiende la relevancia de la educación pre escolar, tanto en aspectos educacionales como de funcionamiento del mercado del trabajo; en especial, el femenino. Por ello, la nueva versión de esta encuesta será patrocinada y financiada en un esfuerzo conjunto liderado por la cartera que dirige Evelyn Matthei.
Chile se merece una buena reforma educacional. Para ello, primero se requiere de voluntad política; luego, información pertinente y por último, un buen diseño de política pública. Espero que la reforma en discusión la hagamos bien, desde el principio, comenzando por la educación pre escolar.