Tienen los mismos problemas que los otros colegios del país. No les es fácil encontrar buenos profesores, escasean los recursos y los jóvenes que acuden a sus aulas vienen de familias carentes en lo económico y en lo educacional. La tarea ha sido difícil, pero han salido adelante. En las pruebas de medición nacional –Simce y PSU– figuran con números que superan la media nacional y la mayoría de sus egresados apuesta por alcanzar buenos resultados para ingresar a la educación superior. En medio de la discusión por la reforma educacional que el gobierno envió al Congreso –que anticipa un áspero debate– seis colegios de La Pintana, La Legua, Las Condes, Nuñoa, Renca y San Ramón, todos con financiamiento del Estado (particulares subvencionados y municipales), nos abrieron sus aulas y respondieron a la gran interrogante: ¿Cómo han logrado salir adelante? ¿Cuáles son las claves que los han llevado a destacarse entre sus pares? Por Catalina Allendes; Fotos, Veronica Ortiz.

  • 16 diciembre, 2010

Tienen los mismos problemas que los otros colegios del país. No les es fácil encontrar buenos profesores, escasean los recursos y los jóvenes que acuden a sus aulas vienen de familias carentes en lo económico y en lo educacional. La tarea ha sido difícil, pero han salido adelante. En las pruebas de medición nacional –Simce y PSU– figuran con números que superan la media nacional y la mayoría de sus egresados apuesta por alcanzar buenos resultados para ingresar a la educación superior. En medio de la discusión por la reforma educacional que el gobierno envió al Congreso –que anticipa un áspero debate– seis colegios de La Pintana, La Legua, Las Condes, Nuñoa, Renca y San Ramón, todos con financiamiento del Estado (particulares subvencionados y municipales), nos abrieron sus aulas y respondieron a la gran interrogante: ¿Cómo han logrado salir adelante? ¿Cuáles son las claves que los han llevado a destacarse entre sus pares? Por Catalina Allendes; Fotos, Veronica Ortiz.

 

Colegio Arzobispo Manuel Vicuña, La Legua (Belén Educa)
“El centro está en los aprendizajes de los alumnos”

En medio de la población Legua Emergencia este colegio surge como una luz en el camino. Y no sólo por su infraestructura a nivel de cualquier colegio particular, sino porque se respiran progreso, educación y formación.

“Nuestro centro es el aprendizaje de los niños”, admite Eloísa Espinoza, la directora de este establecimiento que forma parte de la red de 8 colegios de la fundación Belén Educa.

Al mencionar las claves que los han llevado a posicionarse entre los mejores de la comuna, la directora destaca: “contar con profesores de alto nivel y comprometidos con la misión; y tener altas expectativas en nuestros niños y niñas, pues a ellos sólo les han faltado las oportunidades”.

Para lograrlo, cada clase que se imparte se ajusta a una detallada planificación y cuenta con programas de calidad en matemáticas, lenguaje, inglés, historia, ciencias y tecnología. “El proceso de aprendizaje es rigurosamente planificado, implementado, ejecutado y evaluado. Esta secuencia nos ha permitido la sistematización de los procesos y nos orienta al logro”, añade la directora.

En esta escuela la escolaridad promedio de los padres es inferior a los 7 años, los cursos son de 44 alumnos y los profesores no tienen ni doctorados ni magister, pero sus resultados los han llevado a figurar entre los 100 mejores colegios del país. ¿Cómo lo han hecho? Capacitan constantemente a sus profesores, implementan medidas innovadoras y didácticas y cuentan con importante material de apoyo para las aulas. Todo eso, acompañado de profesores que son evaluados constantemente y alumnos con reforzamiento permanente. En el colegio aseguran que la administración eficiente del tiempo es clave y trabajan para ayudar a sus alumnos a salir del medio en que se desenvuelven. “Les entregamos las herramientas y los valores necesarios para formar un ser capaz de enfrentar una sociedad competitiva y aprovechar las oportunidades que se le presentan”, subraya Cristina Barahona, su directora. Por eso es que parte importante de la labor está en elevar la autoestima de sus alumnos, a partir del respeto de las individualidades.

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Colegio Francisco Ramirez, San Ramon
“Entregamos herramientas para enfrentar la sociedad”

En esta escuela la escolaridad promedio de los padres es inferior a los 7 años, los cursos son de 44 alumnos y los profesores no tienen ni doctorados ni magister, pero sus resultados los han llevado a figurar entre los 100 mejores colegios del país.

¿Cómo lo han hecho? Capacitan constantemente a sus profesores, implementan medidas innovadoras y didácticas y cuentan con importante material de apoyo para las aulas. Todo eso, acompañado de profesores que son evaluados constantemente y alumnos con reforzamiento permanente.

En el colegio aseguran que la administración eficiente del tiempo es clave y trabajan para ayudar a sus alumnos a salir del medio en que se desenvuelven. “Les entregamos las herramientas y los valores necesarios para formar un ser capaz de enfrentar una sociedad competitiva y aprovechar las oportunidades que se le presentan”, subraya Cristina Barahona, su directora.

Por eso es que parte importante de la labor está en elevar la autoestima de sus alumnos, a partir del respeto de las individualidades.

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Colegio Nocedal, La Pintana (fundacion Nocedal)
“Los padres son los primeros educadores de los niños”

El pilar fundamental del colegio Nocedal, en la comuna de La Pintana, es el involucramiento de la familia en la educación y la formación integral de los alumnos.

En este colegio –que tiene asistencia espiritual de la prelatura del Opus Dei– desde el primer día el apoderado debe comprometerse a apoyar a su hijo, tanto en el trabajo académico como en la formación de hábitos y virtudes. Y es un compromiso que hacen cumplir: el padre o la madre se reúnen periódicamente con el profesor jefe en entrevistas individuales.

“Apostamos a que nuestros alumnos tengan una formación integral que los ayude a desarrollar sus habilidades académicas y extra académicas, tanto en los ámbitos curriculares como en otros tales como música, robótica, deporte, teatro y trabajos de servicio a la comunidad, entre otros”, explica el director del colegio, Miguel Arce.

Aquí están convencidos de que las circunstancias de carencia económica, afectiva y cultural en las que han nacido sus alumnos “jamás serán una determinante”, precisa el propio Arce.

No por menos ganaron el campeonato nacional de Robótica First Lego League. De paso, se transformaron en el único equipo que representó a Chile en Atlanta 2009, ganando en una de las cuatro categorías ante más de 50 equipos de todos los continentes.

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Colegio San Joaquin, Renca (fundacion Astoreca)
“Tenemos una misión clara y focalizada”

El establecimiento, perteneciente a la fundación Astoreca, se ha propuesto desde sus inicios –hace 21 años– lograr excelencia en cada una de sus áreas curriculares.

“Creemos que esto educa el rigor y el amor por el trabajo bien hecho; ayuda a construir confianza sobre las propias capacidades, a perseguir metas propias de largo plazo y a hacerse responsable de sus acciones”, explica la directora académica de la fundación, Ximena Lyon.

Por eso en este colegio creen “imprescindible generar un ambiente ordenado y respetuoso, con lo cual las normas de convivencia se aprenden naturalmente”, anota Lyon.

En un ambiente así, los alumnos pueden experimentar el “goce de aprender”, dice. Entre los factores que los han llevado a ser efectivos señala los siguientes: tener un director con liderazgo académico y profesores responsables; una misión clara, focalizada y compartida por todos; tiempo centrado en el estudio y el aprendizaje; altas expectativas para todos los alumnos; evaluaciones externas permanentes para monitorear los aprendizajes esperados y relaciones positivas entre la casa y el colegio.

Y han tenido frutos: sus resultados Simce los catapultaron entre el 1% de los mejores colegios de Chile; en la PSU promedian 607 puntos y el 90% de sus egresados continúa los estudios superiores.

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Colegio Republica de Siria, Ñuñoa (Municipal)
“Nuestra clave ha sido el trabajo en equipo”

Al analizar los resultados PSU, este colegio comunal de Ñuñoa figura en el número 3 de las mejores escuelas municipales a nivel nacional, después del Instituto Nacional (Santiago) y el Carmela Carvajal (Providencia) –dos de los establecimientos más emblemáticos del país–.

Para su directora, Carmen Salazar, la clave ha sido “el trabajo en equipo. Aquí los profesores no se ponen la camiseta… la mojan”.

Recalca que sus profesores se hacen responsables ciento por ciento de que los alumnos aprendan. En promedio sus docentes llevan 15 años haciendo clases en esas aulas municipales.

“Eso que se propicia en la reforma que está en el Congreso –de tener más horas de lenguaje y de matemáticas– nosotros ya lo tenemos, utilizando las horas de libre elección que dispone el ministerio de Educación”, detalla la directora.

Además, agrega, están constantemente preocupados de las necesidades que tengan los profesores, quienes no sólo son evaluados externamente, sino que son capacitados todo el tiempo.

Este colegio se puso como meta romper el paradigma de que sólo los colegios particulares pueden entregar educación de calidad… “también lo pueden hacer los municipales”.

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Colegio San Francisco del Alba, Las Condes (municipal)
“Acá exigimos con afectividad”

Pertenece a la Corporación Educacional de la municipalidad de Las Condes y se creó tras la fusión de otros dos colegios de la misma, hace poco más de 10 años.

Es el mejor colegio de la comuna en su condición. Sus resultados superan la media nacional y su directora, Nancy Cavieres, cree que hay un factor fundamental: “hemos sabido formar equipos cuyo único propósito es que los niños aprendan”.

Por eso es que, explica, la enseñanza está muy bien articulada desde prekinder hasta cuarto medio. Aquí los alumnos tienen profesores especializados en las distintas etapas de la educación escolar.

La directora cree que ha sido primordial contar con el apoyo que les otorga la Corporación Municipal; sobre todo, en la constante capacitación a los profesores. Detalla: “un miércoles al mes todos los profesores de matemáticas y de lenguaje acuden a distintas capacitaciones”.

Una vez a la semana, además, todos los niños deben quedarse una hora adicional de “reforzamiento” para avanzar en las materias en que están más atrasados.