El trabajo editorial de la Universidad Diego Portales es la prueba evidente de que en Chile se puede sacar libros bellos, jugados y consistentes. 

  • 19 octubre, 2007

El trabajo editorial de la Universidad Diego Portales es la prueba evidente de que en Chile se puede sacar libros bellos, jugados y consistentes. Por Christian Ramírez.

 

Al final, qué es preferible: ¿editar muchos libros o solo buenos libros? Mejor aún: ¿se pueden hacer las dos cosas en un mercado literario tan pequeño como el chileno?

 

La teoría diría que no, pero el trabajo desplegado por Ediciones Universidad Diego Portales la confirma como un caso de excepción. Cuando 2007 acabe habrán editado en el año 20 títulos, todos de un gran nivel en cuanto a calidad, cuidado diseño y generosa presencia en librerías, intensificando y profundizando una gestión iniciada en 2002 y que, a todas luces, se prolongará en el largo plazo.

 

Es la opinión y el programa que defiende Matías Rivas, uno de los hombres detrás de esta activísima política editorial que ha separado a la UDP del resto de las casas editoras nacionales y del trabajo de otras universidades al respecto. Para Rivas, director de Extensión y Publicaciones, se trata de un asunto de coherencia, ya que “no es el tipo de iniciativa que se inicia y termina de golpe, ni de los que disparan para todas partes. Hemos querido replicar el efecto que una vez tuvieron los textos de la Editorial Universitaria, Nascimiento o lo hecho por Planeta con la Nueva Narrativa Chilena”.

 

Y con casi un centenar de títulos en catálogo, repartidos en nueve colecciones distintas, parecen estar consiguiéndolo. Desde las vitrinas mismas, un comprador puede identificar sin problemas los textos de la UDP y tener una idea más o menos certera de lo que puede encontrar en ellos. “Eso ocurre por un asunto de diseño, el que trabajamos con Carlos Altamirano, y también por un esfuerzo de continuidad”, indica Rivas. Uno de los casos más notorios al respecto es la colección Poesía –que va ilustrada con retratos en blanco y negro y a toda portada de los autores–, que funciona como un crucial rescate de textos agotados y casi inencontrables. Pero la verdadera sorpresa ha sido la serie Huellas, que aglutina libros de ensayo, de conversación, antologías de artículos y compilaciones de crítica. “El caso ejemplar ahí es Bolaño por sí mismo, selección de entrevistas editada por Andrés Braithwaite, y que el propio Jorge Herralde de Anagrama quiso licenciar. Declinamos su oferta: en España circula nuestra edición y pronto se traducirá al inglés”, comenta Rivas. “El trabajo detrás es grande, ceder los derechos sería regalarlos”.

 

Según él, la editorial de la UDP funciona con dos comités, uno académico (dedicado a la publicación de textos especializados) y otra autoral, donde el énfasis central es lo literario, claro que usando un enfoque diferente al de las multinacionales del libro: “No publicamos narrativa. Es un nicho que no nos interesa. Tratamos de explotar géneros que otras editoriales han dejado de lado sea porque creen que no generan ganancias (y se equivocan) o porque apuestan por productos más seguros para cumplir las exigencias que se les hacen desde afuera”.

 

Es por lo mismo que sorprenden las próximas apuestas de la editorial. Sacar, por fi n, el demorado tomo de las cartas de Diego Portales, comenzar a publicar los Diarios del poeta Claudio Bertoni, y atreverse con todo un desafío: editar las crónicas completas de Joaquín Edwards Bello. Rivas se entusiasma: “algo de ese tamaño no se ha hecho en mucho tiempo. El proyecto lo está dirigiendo Roberto Merino y nos llevará, sin duda, varios años poder terminarlo, pero creemos que es algo que es necesario, que vale la pena. Legados como esos no se pueden perder. Alguien tiene que hacerlo”.

 

 

 

Tres libros esenciales
Lear: Rey & mendigo, de Nicanor Parra

El escritor Alejandro Zambra se enfrentó a 16 versiones del texto traducido por Parra, pero el esfuerzo generó una visión única de la obra de Shakespeare.

En el cielo solo las estrellas, de Eduardo Carrasco

Las extraordinarias conversaciones del autor con Roberto Torretti, filósofo y matemático, rematan en un virtual libro de memorias sobre una de las grandes mentes chilenas del siglo.
Veneno de escorpión azul, de Gonzalo Millán


En mayo de 2006, el poeta chileno comienza a escribir un diario de su lucha contra el cáncer. Uno de los libros del año, sin discusión.