Xavier Sala i Martín tiene fama de provocador. Desde la confianza que le da ser uno de los economistas más citados del planeta, el hombre de las chaquetas coloridas dispara con vehemencia sobre los retos de la economía mundial. El también ex presidente de la comisión económica del Barça sólo estuvo dos días en Santiago […]

  • 12 agosto, 2013

Xavier Sala i Martin

Xavier Sala i Martín tiene fama de provocador. Desde la confianza que le da ser uno de los economistas más citados del planeta, el hombre de las chaquetas coloridas dispara con vehemencia sobre los retos de la economía mundial.

El también ex presidente de la comisión económica del Barça sólo estuvo dos días en Santiago para participar como invitado estelar en la “Cumbre Sustentabilidad Iberoamérica 2013”, organizada por Revista Capital y ProChile pero se dio tiempo para entregar su opinión sobre el presunto fin de la era BRIC, de la que tanto se habla en los bancos de inversión.

Durante la última década, Brasil, Rusia, India y China, los BRIC, fueron las estrellas del mercado global. A estos países se les deben las colosales demandas de materias primas; la popularización del término “emergente” como sinónimo de superación de la pobreza, y la esperanza de que el mundo en desarrollo tenga algún futuro. No hubo inversionista avezado o amateur que se haya marginado de esos mercados y hasta se podría decir que todos los chilenos disfrutamos de ese auge. Por los precios sin igual del cobre y por las AFP, que llevaron sus inversiones hasta las bolsas de esos países.

Pero una serie de problemas de inflación, bajo crecimiento, deudas y la mejora de la economía de Estados Unidos comenzaron a eclipsar a las que parecían ser las más incombustibles estrellas del mercado. Desde mediados de junio, más de 20 mil millones de dólares han dejado esas economías, según cifras de la firma de research EPFR Global.

Catedrático de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, reconocido liberal y pensador, el economista Sala i Martín ha hecho del crecimiento y la economía monetaria algunos de sus principales ámbitos de estudio.

-¿Los BRIC están en declive o es algo pasajero?

-Mientras hace un año, la gran incertidumbre era si se rompía el euro o si Estados Unidos caía en el abismo fiscal, el gran debate de hoy es si esta desaceleración de los BRIC y sobre todo de China es un soft landing o un hard landing. Y eso no lo sabemos aún. Sólo sabemos que están parando y que de momento no están yendo para atrás, pero el año que viene ya veremos y ésa es la gran incógnita de cara al futuro. Lo que pasa es que las tasas de crecimiento brutal que se han visto hasta ahora se han desacelerado. Pero China sigue creciendo a tasas del 7% y Brasil y Rusia por sobre el 2%. Es decir, no están en declive, no están yendo para atrás como Europa, pero se han desacelerado, porque cuando un país está tan atrás puede crecer más rápido, en parte, porque puede copiar tecnologías de manera sencilla.

-La caída en el precio de las materias primas, ¿les pega muy fuerte?

-Una parte del milagro de estos países se debía a lo que se llama el commodity super cicle. Y todos estos países son productores de materias primas, no tanto China que es importador, pero a eso se suma el desacople, la separación mágica que existía entre las economías del centro y los países emergentes, incluidos los BRIC, que hacía que mientras Estados Unidos y Europa colapsaban, ellos seguían creciendo a un ritmo como si no tuvieran nada que ver, y eso se está acabando porque obviamente los grandes mercados del mundo siguen siendo Europa y Estados Unidos. Y China no puede estar muchos años sin vender a esos mercados.

-Se ha dicho que la deuda pública es otro de los grandes problemas de los BRIC. ¿Es tan así?

-Las leyes del mercado existen para todos y en estos países el crédito público se transformó en un problema, porque los créditos fueron entregados con criterios políticos y no con criterios económicos. Por eso se han acumulado malas deudas. Hoy, los créditos impagos, sobre todo, de entes públicos locales como ayuntamientos están creando un estrés en el sistema bancario público que tarde o temprano explotará, y eso es lo que está pasando en China, Brasil y Rusia. China ha dado demasiado crédito, sobre todo, a las instituciones locales o a inversiones inmobiliarias que no van a dar el retorno que se esperaba. De momento, el gobierno chino ha podido maniobrar, porque tiene tanto ahorro que puede permitirse rescatar bancos y hacer políticas expansivas.

-Pero eso, tiene un límite…

-Eso es finito y China tiene un problema grave que es el rápido envejecimiento de su población. Y no está claro qué van hacer o que puedan crear un sistema de pensiones normal, por lo tanto, la gente está ahorrando muchísimo. Y eso está muy descompensado, porque un país normal no tiene tanta inversión y tan poco consumo, por lo que China tiene que fomentar el consumo interno.

-¿Le parece correcto entonces el anuncio del nuevo presidente chino, Xi Jinping, de dirigir la economía hacia el consumo?

-El nuevo Presidente ha dicho que el crecimiento está desequilibrado y habló precisamente del desequilibrio entre inversión y consumo, pero yo no veo cómo se va arreglar el problema, porque la gran preocupación de las familias chinas es cómo van a sobrevivir durante su jubilación, por lo que su única opción hoy es ahorrar y si todos ahorran, pues nadie consume. Ése es un problema específico de China, no de los BRIC.

Mist, civets…

-En el mercado ya se barajan otros acrónimos como los MIST (México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía) o los CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica) como los BRIC de esta década…

-Sí, hombre, claro, como el señor de Goldman Sachs que inventó el nombre BRIC ya es famoso, ahora todo el mundo quiere hacerse famoso haciendo una cosa tan fácil como eso. Los BRIC lo único que tenían en común era el tamaño de sus poblaciones y ser economías pobres que no estaban en el centro y crecían muchísimo. Pero había otros países como Singapur, que crecían igual y, por lo tanto, poner a cuatro países como si tuvieran algo en común me parece un poco, marketing.

-Pero es bien diferente una acción de mercado cuando un país tiene el tamaño de China que el de uno pequeño…

-A ver, sí, son importantes, porque son grandes. Cuando China crece compra más cobre, pero Botswana ha crecido más que China y nadie se ha enterado porque tiene dos millones de habitantes y Chile no vive del cobre que le compra Botswana, que de seguro le ha de comprar, pero como son pequeñitos, no importa. Es como Suiza que es el país más rico del mundo, pero que a nadie le importa porque son seis millones. Entonces, claro, lo que pasa en China nos afecta, porque cuando demanda, colapsa los mercados como pasó con el petróleo o el gas, y por cierto en esos mercados con las nuevas tecnologías se generarán grandes cambios.

-¿Como cuáles?

-La explotación de shale gas, por ejemplo, hará que un país tradicionalmente importador de petróleo como Estados Unidos pueda substituir la producción de grandes países exportadores como Rusia o Brasil, y eso afectará las exportaciones de ésos y otros países productores que no han hecho el cambio de pasar de producir principalmente materias primas a otras cosas.

-¿Creando una crisis?

-Si un país depende exclusivamente de un recurso va a sufrir cuando se encuentren alternativas más baratas. Por eso, insisto que es importante la investigación, es importante la innovación, es importante tener una economía moderna y el cobre, el petróleo y el carbón o lo que tenga cada país lo tiene que utilizar como mecanismo, como medio para invertir en el futuro. El cobre sigue siendo el principal producto de exportación de Chile. Cuando tú tienes un recurso así hay que aprovecharlo para invertir en la creación de cosas alternativas, y por esto yo creo que el gobierno chileno hace bien al enfatizar la innovación.

-¿Por qué?

-La única restricción que tenemos para no ser sostenibles es la tecnología. El crecimiento no es sostenible si la tecnología se mantiene constante, pero a través de la historia hemos visto que hay cambios de tecnología y, por lo tanto, todo el problema de la sustentabilidad desde mi punto de vista se reduce a la innovación, a ser capaces de encontrar soluciones técnicas o tecnológicas a cualquier problema que haya y, en el fondo, todo esto se reduce a un problema de creatividad, de educación porque las innovaciones, a diferencia de lo que la gente cree, no vienen de los científicos; las grandes innovaciones vienen de los trabajadores, de gente normal.

-Programas como Star up Chile entonces, ¿no sirven de mucho?

-Sí, es importante que se promueva y se ayude el emprendimiento y todo eso, pero ello no debe ser un sustituto de la educación. La educación tiene que ser parte integral del programa de competitividad. No se puede ser competitivo si una población no ha sido educada para ser competitiva. Los niños de Chile, cuando se gradúen de sus colegios van a estar compitiendo con niños asiáticos que van al colegio 60 horas a la semana, 10 horas al día y 6 días a la semana, trabajando como locos y con una calidad brutal.

-Eso suena bastante duro…

-Sí, pero se tiene que enfrentar de manera inteligente. La política tradicional de la macro y microeconomía ha consistido en que cuando ven la competencia de los cuatro mil millones de asiáticos que producen lo mismo a mitad de precio, la reacción siempre ha sido devaluar, que es una forma de bajar salarios o de dejar fuera a los trabajadores menos productivos. La estrategia siempre ha sido el ajuste y eso es un grave error, porque lo importante es la innovación y el paso más clásico en las economías es dar subsidios para crear innovación y desarrollo y la innovación no funciona así. La innovación vendrá de los niños que ahora están estudiando. Por eso, hay que plantear el sistema educativo como un elemento indispensable de la política de competitividad. •••

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Oportunidades en África

Con una larga carrera como asesor económico de diversos organismos multilaterales, como el Banco Mundial o el FMI, Sala i Martín está frecuentemente viajando por el mundo. Antes de aterrizar en Santiago estuvo en Angola, un país donde según su diagnóstico “hay todo por hacer”.

Después de 20 años de guerra civil, la nación de habla portuguesa se ha convertido en una de las economías más dinámicas de África, con crecimientos superiores al 7% anual, gracias a la abundancia de petróleo.

-¿Cree que esta vez África será capaz de romper con su tradición de miseria?

-Por primera vez en la historia, África ha crecido más de 20 años seguidos. Desde 1995 se ha beneficiado del gran ciclo de los commodities y aunque la mayoría de esos países exporta materias primas, al igual, importa. Angola, por ejemplo, no tiene carne y come mucha carne y tiene que importarla. Lo bueno de estos 20 años de crecimiento es que ocurren en una situación de bastante más democracia que antes, cuando los recursos naturales eran una maldición, porque tras cada descubrimiento de oro o diamantes se armaba una guerra para apropiarse de los recursos naturales. Además, África no tiene ahora los problemas de deuda que tenía en los 80, gracias a la condonación y a que parte del crecimiento también es por innovaciones, como la introducción de nuevas tecnologías que están afectando a todos los negocios. En África, hoy la gente utiliza los teléfonos celulares para hacer cosas que no se hacen de forma normal, como transferir dinero, porque hay países en los que no hay bancos, ni cajeros automáticos o ni siquiera electricidad. Y éstas son ideas y creaciones de los propios africanos.