PLÁSTICOS: HERE, THERE AND EVERYWHERE La prohibición de la entrega de bolsas plásticas en el comercio minorista que entró en vigor el pasado 1 de febrero está teniendo impacto en la industria proveedora. Su estrategia es avanzar hacia el concepto de “uso único”, es decir, establecer restricciones solo sobre aquellos productos que no se reutilizan […]

  • 14 febrero, 2019

PLÁSTICOS: HERE, THERE

AND EVERYWHERE

La prohibición de la entrega de bolsas plásticas en el comercio minorista que entró en vigor el pasado 1 de febrero está teniendo impacto en la industria proveedora. Su estrategia es avanzar hacia el concepto de “uso único”, es decir, establecer restricciones solo sobre aquellos productos que no se reutilizan o reciclan.

Sin embargo, la huella ambiental de los plásticos es enorme, tanto a nivel de emisiones de gases de efecto invernadero (la huella de carbono de una botella PET es casi diez veces su peso en emisiones de CO2e), como en la contaminación local de masas y cursos de agua, además de su impacto en los rellenos sanitarios. Un estudio publicado en Science Advances (“Production, use, and fate of all plastics ever made”, de Geyer, Jambeck y Lavender, de las Universidades de California y Georgia) muestra que a la fecha se han producido más de 8.300 millones de toneladas métricas de plásticos (1,2 ton por cada persona viva hoy), y que de esa cifra, solo el 9% se recicla, 12% se incinera y el restante 79% termina acumulado en vertederos, rellenos u otros sitios de disposición legales e informales.

En Chile se está a la espera de los reglamentos específicos que permitirán operacionalizar la ley REP, donde las metas de reciclaje determinarán el tamaño del desafío para las empresas, en la lógica de hacerse cargo de organizar y financiar la gestión de los residuos que sus productos generan. 

Notablemente, la amplia aceptación de estas medidas por parte de la opinión pública ha viabilizado su implementación con el sector privado, ya que los costos políticos son mínimos, dada la conexión que la gente establece respecto a lo que se espera de empresas socialmente responsables.

  

EL CRECIMIENTO DE I-REC

Las energías renovables son, junto a los bosques, las piedras angulares de la descarbonización de países como Chile. Esto se ha trasladado al ámbito de la gestión de las empresas, que buscan acreditar que su consumo eléctrico proviene de fuentes renovables, introduciendo un atributo adicional en la batalla por capturar clientes libres por parte de los generadores de energía.

En línea con lo anterior, I-REC, el estándar internacional de energía renovable, ha crecido fuertemente en Chile y en el mundo. En 2018 el volumen registrado fue 67% superior al de 2017, concretando la acreditación de más de 17,5 millones de MWh a la fecha (donde China, Vietnam, Brasil y Chile están dentro de los países de mayor penetración).

Así, las empresas que tengan contratos de aprovisionamiento renovable deben pedirles a sus proveedores los I-REC de respaldo, con lo que se aseguran que esa energía “verde” no ha sido vendida dos veces a clientes distintos. Si a lo anterior se une el proceso de medición de su consumo eléctrico por una tercera parte independiente, y el volumen de energía comprado es coincidente con aquel, entonces pueden optar a una certificación “100% energía renovable” a nivel de organización o de productos y servicios.

Tal como en otras latitudes, será una combinación de regulaciones inteligentes junto al vector de demanda “verde” la que catalizará cambios en una de las áreas clave para que Chile alcance la carbono neutralidad antes de 2050.