ESCENARIO 1,5ºC: EL ROL DE CHILE El reciente estudio del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas), que muestra los diferentes impactos de permitir emisiones que estabilizan la temperatura del planeta en un aumento de 1,5ºC vs 2ºC, ha despertado enormes repercusiones de discusión de política pública en prácticamente todo el mundo. […]

  • 25 octubre, 2018

ESCENARIO 1,5ºC: EL ROL DE CHILE

El reciente estudio del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas), que muestra los diferentes impactos de permitir emisiones que estabilizan la temperatura del planeta en un aumento de 1,5ºC vs 2ºC, ha despertado enormes repercusiones de discusión de política pública en prácticamente todo el mundo.

Las diferencias entre ambos escenarios se dan a nivel de número de personas expuestas regularmente a eventos extremos de calor –420 millones más–; en la transformación de 20% de la superficie terrestre a desiertos; en la desaparición del 99% de los corales, entre cientos de otras consecuencias descritas en el informe. 

Hay que entender, además, que los compromisos bajo el Acuerdo de París ni siquiera están en línea con el objetivo de estabilizar el clima en un aumento de 2ºC (más bien están en el rango de 3-4ºC). Si Chile quisiera hacer su parte, y como país vulnerable a los efectos del cambio climático, estar en línea con las reducciones requeridas de emisiones, ¿cuál sería el escenario?

En este caso pasaríamos de un 30% de reducción de la intensidad de emisiones sobre el PIB a un 45% de reducción de emisiones brutas, no relativas, a 2030. ¿Podríamos alcanzar lo anterior a un costo razonable? La respuesta es probablemente sí, aunque se requiere un estudio detallado de costo de abatimiento para ello. Lo que sí es claro son los sectores que deberían concentrar el esfuerzo de mitigación: (a) el sector eléctrico debería aumentar la intensidad de penetración de las energías renovables; (b) el sector forestal debería aumentar significativamente la forestación, la restauración y el manejo sustentable de bosques degradados; y (c) el sector transporte debería apostar por la economía del hidrógeno para camiones, trenes y buses, ya que la infraestructura habilitante para ellos está menos distribuida.

Este es el tipo de desafío donde se construyen los relatos que hacen épica la trayectoria de desarrollo de un país. ¿Estamos dispuestos a asumirlo?  

  

LA VOTACIóN DEL PARQUE PADRE HURTADO

¿Qué fue lo que los vecinos de Las Condes, La Reina y Providencia expresaron en la votación del 21 de octubre respecto a inversiones en el Parque Alberto Hurtado? La mayor parte de la cobertura de la noticia lo expresa como una derrota política del alcalde Lavín, quien era un promotor del proyecto de la laguna artificial, y se dan múltiples argumentos para ello, entre otros, de impacto ambiental. 

Hay que aclarar, en primer lugar, que el formato de la consulta no permite revelar las preferencias de quienes hicieron uso de su derecho de sufragio. ¿Se rechazó la laguna artificial o el modelo de cobro de la misma? No podemos saberlo. Parece ser que las personas valoraron más la existencia de espacios públicos –aunque, como en este caso, estén abandonados– que la privatización de los mismos.

En el célebre libro The Leaderless Revolution se anticipa cómo los movimientos sociales se “tomarán la calle” si no hay una canalización efectiva del poder de decisión hacia las propias personas respecto a los temas que les preocupan y afectan. En tal sentido, el ejercicio de consulta constituye un paso adelante en tal dirección, de la misma forma como en otras latitudes se discuten abiertamente las opciones de uso de los presupuestos municipales.

Lo que hay que mejorar en este tipo de ejercicios son tres elementos: (a) la información respecto a los impactos de las opciones en juego; (b) la forma en cómo se consulta; y (c) los modelos de financiamiento. En el primer caso, destaca que en el ejercicio recién realizado se cuestionara un modelo recreacional de laguna artificial, por la evaporación de agua que se produciría en una región con creciente estrés hídrico, y no se presentara la comparación con la huella de agua del riego del césped (una formación vegetacional inadecuada para la zona central). Es decir, falta mucha información para poder emitir opiniones responsables. El segundo elemento tiene que ver con el formato de la consulta. Para efectos de políticas públicas, lo que uno busca es relevar la intensidad y no solo el orden de las preferencias. Finalmente, un gran tema tiene que ver cómo se financian espacios de uso público, y ahí se necesita innovar respecto a las opciones de “privatización”. La calidad urbana de las ciudades siempre se juega en los espacios que nos pertenecen a todos.