Los problemas al dormir están contribuyendo a una mala calidad de vida. Seamos sinceros: no hacemos mucho por descansar más de noche. 

  • 2 abril, 2008


Los problemas al dormir están contribuyendo a una mala calidad de vida. Seamos sinceros: no hacemos mucho por descansar más de noche. 

 

Los problemas al dormir están contribuyendo a una mala calidad de vida. Seamos sinceros: no hacemos mucho por descansar más de noche. Por Mauricio Contreras

 

Esta columna nació para pasarlo bien, descansar, desconectarse, darse gustos y aprovechar al máximo el tiempo libre. La buena vida tiene cosas de bienestar, de wellness, de actuar como sibarita y gozador. Y todo esto está relacionado con la energía, con el ánimo y con las ganas de tener un gran fin de semana. Pero, alto. ¿Es posible dedicar tiempo a la cosas buenas de la vida cuando uno duerme mal en la semana y anda arrastrando los brazos y obligado a dormir eternas siestas los sábados y domingos?

 

El diagnóstico mundial de la falta de sueño es alarmante: se trata del principal problema de salud en Estados Unidos. En 2005 los doctores extendieron 43 millones de recetas con fármacos para que los pacientes pudieran descansar en la noche. Se estima que en 2010 las farmacias de ese país ganarán 5.000 millones de dólares y que a cerca del 60 por ciento de los norteamericanos le cuesta dormir.

 

La enfermedad de la falta de sueño no duele, pero afecta y se relaciona directamente con otros inconvenientes médicos como el estrés, la depresión, la obesidad, el envejecimiento de la piel, la apatía y el mal humor. Con estos antecedentes, vale la pena para tomar nota y ver cómo mejorar nuestros hábitos al momento de ir a la cama.

 

El libro Buenas Noches, del doctor en Psicología Michael Breus (Editorial Vergara, 383 páginas) es un buen índice para nuestra valuación. No todo el mundo necesita 8 horas de sueño, pero sí saber, por ejemplo, que los ronquidos que molestan a la mujer o al marido tienen que ver con un aumento de peso al que no le hemos dado importancia. Lo mejor de esta publicación es su ánimo de consejería y no de imposición. Cada persona es distinta y la idea no es encadenarse a la cama a las nueve de la noche y que todos apaguen la luz. Tiene respuestas para saber qué podría estar generando un insomnio molesto y cómo se puede evitar.

 

Mucho se habla de la calidad de vida, de mejorar nuestro estilo de vivir, pero para eso hay que realizar cambios de nuestras costumbres: no crea que porque le dieron un remedio mágico para dormir tiene la solución al problema. La buena vida es mucho más que eso: deportes, desconexión del trabajo y olvidarse de las ensiones, aunque sea por algunos días. Si los ejecutivos dejan el sueño en el último lugar de su lista de prioridades, están haciendo un mal negocio: una persona dedica 25 de años de su vida a dormir. No olvide poner eso en su planilla de Excel.