Kind of blue, de Miles Davis y Giant steps, de John Coltrane cumplen medio siglo de vida y aún son perfectos para iniciarse en el jazz.

  • 1 abril, 2009


Kind of blue, de Miles Davis y Giant steps, de John Coltrane cumplen medio siglo de vida y aún son perfectos para iniciarse en el jazz.

 

Kind of blue, de Miles Davis y Giant steps, de John Coltrane cumplen medio siglo de vida y aún son perfectos para iniciarse en el jazz. Por Andrés Valdivia.

Al hablar de jazz -lo mismo de música clásica- se suele abordar el tema desde una perspectiva algo elitista, lo que impide a mucha gente disfrutar de esas expresiones, quizá por pudor, miedo o aburrimiento. Pero la música sincopada ofrece, sin lugar a dudas, océanos extensos de placer en los que zambullirse. De acuerdo a mi experiencia, entrar en ellos desnudo y sin exigencias es la más gozosa forma de mantenerse a flote.

Este año se celebran cincuenta años de dos de los discos más bellos e influyentes del jazz: Kind of blue, de Miles Davis, y Giant steps, de John Coltrane. Se trata de dos genios que colaboraron entre ellos extensamente y que comparten además un asunto no menor: ambos tocan instrumentos de viento. Pareciera que la trompeta y el saxo, en sus diferentes timbres y configuraciones, son los instrumentos más idóneos para reemplazar a la voz cuando las palabras sobran.

Aunque sus raíces sean africanas, el jazz es un género profundamente norteamericano en su moral y funcionamiento. Individualista
como pocos -todo gira en torno al momento en que cada músico interpreta su solo–, al mismo tiempo obliga a los integrantes de una banda a apoyarse en el resto, a rayar la cancha desde la cual se improvisa.

Kind of blue y Giant steps son dos discos que funcionan simultáneamente como estaciones de arribo y partida. De arribo, porque
simbolizan lo mejor de ambos músicos después de una década de colaboraciones, y de partida, porque desde el momento en que fueron editados cada uno por su lado comenzó un viaje sin retorno hacia los límites de la música contemporánea, flirteando con el free jazz, el rock, el funk, la música religiosa y el misticismo.

A no confundirse: estos dos discos contienen algunas de las composiciones más íntimas y entrañables de la historia de la música. Y pueden perfectamente funcionar como portales de entrada para legos e incautos que aún no se atreven a nadar en los mares desafiantes y algo turbulentos del jazz.

 

 


Otros discos recomendables de Miles y Coltrane


Someday My Prince Will Come (1961). Miles Davis presenta un disco de melodías preciosas, perfecto para divagar.

The Birth Of The Cool ( 1949). Davis abre las puertas del jazz hacia fronteras inexploradas. En una palabra, hermoso.

Bitches Brew (1969).
Marca el punto más alto de la experimentación de Davis y de sus coqueteos con el funk y el rock.

A Lo ve Supreme (1964). Probablemente, el disco más personal de John Coltrane. Un álbum religioso, volado, extravagante.

Live At The Village Vanguard (1961).
Coltrane en vivo, entregando versiones eternas en que los solos adquieren una dimensión
casi cósmica.

My Favourite Things (1960). Contiene uno de los grandes hits del jazz, a partir de la popular canción de La Novicia Rebelde. Una maravilla de principio a fin.