Capitales chilenos y peruanos cruzan las respectivas fronteras en el marco de un proceso de integración económica y social sin precedentes en nuestra común historia. Un nuevo escenario de intercambio comercial que Capital y Ernst & Young buscan fortalecer a través del recien creado Club Perú.

 

  • 2 octubre, 2008

 

Capitales chilenos y peruanos cruzan las respectivas fronteras en el marco de un proceso de integración económica y social sin precedentes en nuestra común historia. Un nuevo escenario de intercambio comercial que Capital y Ernst & Young buscan fortalecer a través del recién creado Club Perú.

  

Revisa la galería de imágenes aquí.

 

¡A promover el Perú, señores! Ese es el mandato que tiene el vecino país en todos sus frentes. Nada de sumirse en la depresión ni en la cautela generalizada por la crisis internacional de los mercados. Atrás quedaron los días en que los empresarios chilenos eran los que tocaban las puertas de Lima para hacer negocios; esta vez, son los privados y autoridades peruanas las que viajan y desarrollan esta verdadera cruzada proinversión.

Para ellos, no hay mejor momento para invertir que ahora, con una economía creciendo a tasas superiores al 9% como su mejor carta de presentación, dejando en un segundo plano la amenaza de la inflación, la que por supuesto… también los ha contagiado. Pero en esta segunda oleada, el protagonismo no viene precisamente de la mano del sector comercio, donde los chilenos ya tienen un nombre bien ganado, sino que la atención la acaparan las inversiones en sectores como agroindustria, inmobiliario, pesca, acuicultura, minería, energía e infraestructura. Sobre todo es en este último donde las autoridades peruanas aseguran existe el mayor potencial de crecimiento.

Proyectos en mano, el director ejecutivo de ProInversión, David Lemor, explica que existe al menos una veintena de grandes obras de infraestructura en que podrían participar inversionistas chilenos. Es que el déficit en infraestructura lleva a que los requerimientos superen los 30 mil millones de dólares, explica Jorge Medina, socio de Ernst & Young Perú.

 

 

No vengo a vender…

 

Los ojos de los chilenos están puestos ahora en la gran cartera de inversión que el gobierno peruano lanzó para concesionar y licitar proyectos por la friolera de 5.700 millones de dólares entre 2008 y 2009. Lemor se apura en explicar que entre los proyectos más emblemáticos se encuentran la construcción de cuatro carreteras, el mejoramiento del sistema de transporte público de Lima –que implica la puesta en marcha de un tren eléctrico– y dos megaproyectos inmobiliarios en Lima: uno, destinado a desarrollo comercial y residencial y el otro, a viviendas de carácter social. Mientras tanto, avanza a toda marcha la concesión de seis aeropuertos en la zona sur del país, además de la licitación de siete puertos.

Otros temas urgentes para Perú tienen que ver con el desarrollo de servicios básicos y telecomunicaciones. Este último supone un monto de inversión estimado en 181 millones de dólares para la implementación de banda ancha rural, Wi-Max, y la licitación de la banda 1.900 MHz que se abrió con la intención de promover el ingreso de un nuevo operador móvil, y para los cuales ya se habrían contactado con inversionistas locales.

La lista suma y sigue. Cuatro líneas de transmisión y una central térmica vinculada a Camisea son otros de los proyectos que ofrecen al sector privado, así como el transporte de gas, también desde Camisea, a otras regiones de ese país.

{mospagebreak}

Pero no sólo los proyectos de infraestructura son los que hoy por hoy seducen a los inversionistas. La agroindustria hace varios años que atrae capitales locales. Como explica Lemor, las condiciones climáticas y la disponibilidad de tierras garantizan altos niveles de productividad; particularmente, para la producción de espárragos, uva, paltas y caña de azúcar.

El personero destaca también las oportunidades en el sector minero, donde los relativos bajos costos de producción y la riqueza mineral del subsuelo peruano hacen rentable explorar y desarrollar proyectos en el país, “más aún considerando que sólo un 10% de nuestro potencial minero ha sido explorado y apenas el 6% es explotado”, destaca.

 

 

DAVID LEMOR, director ejecutivo de ProInversión

“Perú hoy representa una gran
oportunidad al inversionista
extranjero, tiene gran
estabilidad macroeconómica,
es un mercado cada día más
abierto y asegura buenas
tasas de retorno”.

 
JORGE MEDINA,
socio de Ernst & Young Perú

“El gran desafío de Perú
está en la reducción de la
pobreza: ahí radica la clave y
para superarla se necesitan
políticas gubernamentales
adecuadas y la participación
de empresas e inversionistas”.

 
HERIBERTO URZUA

“Para arribar a Perú
hay que tener varias
consideraciones: contar con
buenos asesores, evaluar
el ingreso o no de socios
locales, disponer de buena
información y tener claridad
de lo que buscamos”.

 
GIANFRANCO CASTAGNOLA,
presidente de Apoyo Consultorías

“El optimismo está basado en
hechos concretos… a la fecha
son dos las clasificadoras
de riesgo que nos han dado
el grado de inversión (S&P
y Fitch) y próximamente lo
hará Moody’s”.

 

 

 

 

Las garantías

 

Hoy Perú brilla más que nunca. Según el presidente de Apoyo Consultoría, Gianfranco Castagnola, uno de los economistas más respetados de la escena peruana, el país está recuperando el tiempo perdido. Según Castagnola, los resultados están a vista, y se traducen en beneficios concretos para la población, “la que percibe una mejor calidad en el empleo y mayores remuneraciones, factores claves en la reducción de la pobreza y engrosamiento de la clase media”.

Por supuesto, que los pendientes no son pocos y no sólo tienen que ver con aspectos tributarios, legales o de infraestructura, sino con el desafío de reducir la pobreza, la que prácticamente se ha mantenido sin variaciones en las zonas rurales del país. Pero Castagnola es optimista: aún en tiempos de gran volatilidad confía en que en 2011 el PIB per cápita pasará de 4.500 dólares a cerca de 6 mil, además de estimar una disminución significativa de la deuda pública y el aumento en la producción de bienes de consumo.

Todo ello lo afirma teniendo en cuenta la alta expectativa empresarial que existe actualmente en Perú, donde más de la mitad del empresariado anticipa que acelerará sus proyectos de inversión, mientras cerca de un 80% asegura que sus ingresos crecerán respecto del año pasado, según las encuestas de Apoyo.

Respecto a los desafíos que implica para los inversionistas chilenos el ingreso a Perú, las recomendaciones provienen de Heriberto Urzúa, con experiencia suficiente en la materia. Lo primero, señala, es conocer la idiosincrasia peruana y establecer relaciones de confianza, algo que los empresarios del vecino país valoran y exigen antes de concretar un negocio.

Agrega que es fundamental tomar una postura frente a la incorporación o no de un socio local, y advierte como necesaria la incorporación de directores peruanos, por el conocimiento que tienen de la cultura empresarial y del ambiente de negocios del país.