El exitoso balance de Hernán Somerville al frente del pabellón de Chile en la Expo Shanghai no parecía atraer a la veintena de empresarios, ejecutivos, alcaldes y parlamentarios que el pasado miércoles 13 visitaban la instalación. Con los ojos puestos en sus blackberries, la mayoría seguía con atención el rescate de los mineros en Copiapó. Un incontenible “¡salió el primero!”, fue el anuncio que interrumpió la presentación, mientras otros reclamaban tímidamente porque no se estuviera transmitiendo la operación en vivo. Al final, la única alternativa de los asistentes para seguir el rescate fue instalarse ante el llamado Pozo de las antípodas, una transmisión en línea entre el pabellón chileno y un bar en Ñuñoa, cuyos parroquianos seguían la señal de TVN.

  • 22 octubre, 2010

El exitoso balance de Hernán Somerville al frente del pabellón de Chile en la Expo Shanghai no parecía atraer a la veintena de empresarios, ejecutivos, alcaldes y parlamentarios que el pasado miércoles 13 visitaban la instalación. Con los ojos puestos en sus blackberries, la mayoría seguía con atención el rescate de los mineros en Copiapó. Un incontenible “¡salió el primero!”, fue el anuncio que interrumpió la presentación, mientras otros reclamaban tímidamente porque no se estuviera transmitiendo la operación en vivo. Al final, la única alternativa de los asistentes para seguir el rescate fue instalarse ante el llamado Pozo de las antípodas, una transmisión en línea entre el pabellón chileno y un bar en Ñuñoa, cuyos parroquianos seguían la señal de TVN.

El exitoso balance de Hernán Somerville al frente del pabellón de Chile en la Expo Shanghai no parecía atraer a la veintena de empresarios, ejecutivos, alcaldes y parlamentarios que el pasado miércoles 13 visitaban la instalación. Con los ojos puestos en sus blackberries, la mayoría seguía con atención el rescate de los mineros en Copiapó. Un incontenible “¡salió el primero!”, fue el anuncio que interrumpió la presentación, mientras otros reclamaban tímidamente porque no se estuviera transmitiendo la operación en vivo. Al final, la única alternativa de los asistentes para seguir el rescate fue instalarse ante el llamado Pozo de las antípodas, una transmisión en línea entre el pabellón chileno y un bar en Ñuñoa, cuyos parroquianos seguían la señal de TVN.