No es fácil encontrar en Santiago restaurantes amigables con los más pequeños. Nuestro cronista –que tiene un hijo de 2 años– sabe del tema, y éstas son sus recomendaciones.

  • 17 septiembre, 2015
Fotos: Verónica Ortíz

Ni restaurantes que parecen parques de diversión ni menús que no salen de las salchichas con papas fritas. Lo que de verdad se espera de un restaurante es que atienda a nuestros hijos como una persona más que se sienta a la mesa y que –obviamente– les tengan un poco de paciencia. Ninguna de estas cosas es fácil conseguirlas en Santiago, pero con un hijo de dos años y medio al que le encanta salir, algo he encontrado y aquí se los cuento.

Hay padres que prefieren no hacerse problemas y cuando salen con sus niños a comer se mueven entre las distintas cadenas de comida rápida o franquicias estadounidenses. En lo personal, no me gusta la oferta de ese tipo de lugares ni me parece que sean un buen sitio para que los más chicos se alimenten (al menos regularmente). Si bien en estos sitios suele haber juegos y hasta servicio de guardería, pienso que si uno está por enseñar a comer y comportarse en la mesa a un niño, esos accesorios no ayudan demasiado.

Dicho todo lo anterior, debo confesar que –con mucho ensayo y error– he ido descubriendo algunos lugares en que tanto mi hijo como yo, mi mujer y –circunstancialmente– otros niños y adultos que nos acompañen, comemos y lo pasamos bien. Y me refiero a todos, porque la experiencia es recomendable sólo si todos salen felices y satisfechos.

 

Con la naturaleza

El Divertimento es un lugar conocido por ser punto de encuentro de ejecutivos y figuras de televisión. Sin embargo, su emplazamiento a los pies del cerro San Cristóbal (a pocos metros del acceso de Pedro de Valdivia Norte) y su terraza, que justamente se abre a contar de este mes, lo transforman en un excelente lugar para almorzar con niños. Si uno reserva y se ubica en esta terraza, puede incluso darse el lujo de –mientras se toma el aperitivo o bajativo– mirar a los niños jugar en los alrededores del restaurante, que es puro parque. Acá no existen platos especiales para niños ni nada parecido, pero siempre tienen la disposición para hacer las modificaciones que sean necesarias para que los más pequeños puedan comer algo de su gusto. Personalmente, puedo recomendar sus pastas como una buena alternativa para ellos. De hecho, nunca he conocido un niño al que no le gusten los ñoquis. Y si uno pide algo tan simple como pollo con papas fritas, no tienen problema en prepararlo. Otro punto a favor: hay mudador en el baño.

 

Pizza para todos

Las pizzerías son un lugar casi ideal para ir con niños. Primero, porque a ellos les encanta la pizza, más si los dejamos comerla con la mano. Segundo, porque el formato es adecuado para ir en familia, compartiendo pizzas y comiendo de manera relajada. Tercero, porque si los pequeños no andan con mucho apetito, uno se puede llevar lo que quede de las pizzas a casa y seguro que al llegar al hogar –o al otro día por la mañana– lo único que querrán es comérsela. Y cuarto, porque en las pizzerías suele haber muchos niños (salvo que uno vaya muy tarde por la noche), lo que ayuda a que el personal esté más que habituado a tratar con menores. Eso, en general, relaja el ambiente. Porque hay que decirlo: cuando uno es el único que está comiendo con niños en un restaurante (del estilo que sea), suele haber algo de tensión. Afortunadamente esto no sucede en la pizzería Tío Tomate, muy conocida por su casa matriz en Cachagua y que desde hace cuatro meses está funcionando en el pasaje El Mañío, en Vitacura. Una ventaja es que el espacio es abierto, de tal manera que –mientras llega la pizza– uno puede mandar a los niños a jugar o a andar en bicicleta sin perderlos de vista. Además, tienen crayones y papel a disposición de los niños, aunque hay que decirlo, muchos optan por dibujar en el cemento del paseo peatonal. En cuanto a la comida, aparte de las pizzas, tienen como plato especial para niños los clásicos Mac and Cheese, con pequeños cubos de jamón. Y ojo que otros destacados de la carta, como los boconcini apanados, los choclos al horno con mantequilla, ricota y ciboulette o las alitas de pollo con salsa barbaqueu también pueden ser irresistibles para los más pequeños.

Algo similar a lo que ocurre en esta pizzería lo podemos encontrar en Mercatelli, en el Boulevard Los Ingleses de Chicureo. Con una carta que se basa en pastas y pizzas, es posible que tanto adultos y niños coman muy bien. Además, justo atrás de este restaurante hay un parque con juegos donde los más chicos pueden jugar después de almorzar mientras uno descansa a la sombra de los árboles.

 

Bares y sándwiches

¿Es muy descabellado pasar a tomar algo a un bar con un niño? La verdad es que no, siempre que no se haga a altas horas de la madrugada y el retoño no beba alcohol, obviamente. En todo caso hay que tener ojo, porque los recintos que sólo tienen patente de bar no permiten el ingreso de menores. Dicho esto, puedo contarles que yo varias veces he pasado con mi hijo al Bar Liguria de avenida Providencia después de ir a cortarle el pelo por ahí cerca. Lo siento en la barra y mientras yo –de pie y afirmándolo– me tomo una cerveza, él disfruta de un jugo de fruta.

Por lo demás, es bueno recordar que los días sábado suelen ser bastante familiares en todos los Liguria y no es extraño encontrarse con niños –hasta en coches– en sus comedores. Resulta curioso ver a los mozos, famosos por su carácter fuerte, atender a los niños con mucha cordialidad y paciencia. De hecho, son ellos quienes les llevan a la mesa a los pequeños diversos artículos como láminas de la Lira Popular para colorear, lápices de colores y hasta globos. Hay que decir que cuentan con sillas especiales y los sábados siempre hay un plato para niños, que suele ser carne o pollo con papas fritas, arroz o puré. Aún así, puedo asegurar que la carne mechada, los calamares a la romana y hasta la plateada son excelentes opciones para los niños. Y a la hora de los postres –si es que han quedado con hambre–, seguro se inclinarán por los helados del Emporio La Rosa que siempre tienen en la carta.

Otro lugar con nombre de bar, pero que en realidad es una mezcla de fuente de soda con restaurante es el Danés, que tiene su casa matriz en avenida Vitacura, además de sucursales en Colón y el aeropuerto. Los primeros dos locales de esta naciente cadena son muy recomendables para visitar en compañía de niños. Esto, porque a pesar de que en ambos hay que lidiar con escaleras, el personal siempre está dispuesto y preparado para ayudarlo si es que uno anda con un coche o cargando a un infante. En cuanto a su oferta, si bien tiene algunos platos especiales para los chicos como macaroni and cheese y algunos a base de salchichas, la verdad es que su carta –sobre todo en lo que respecta a sándwiches tradicionales– es muy apetecida por los niños. Y aunque un lomo completo, un churrasco italiano o un barros luco no son algo fácil para que un menor los coma (ni hablar de un completo), la verdad es que parte de la gracia para ellos es la dificultad que esto conlleva. Es más, un gran signo de madurez de un niño es cuando comienza a comer sándwiches sin ayuda o –mejor dicho– sin causar demasiados desastres. Por otro lado, en ambos locales tienen sillas especiales para que éstos se sientan cómodamente y en el de Vitacura hay mudador en el baño. Como si fuera poco, los domingos hay un mago que recorre las mesas realizando trucos para los más pequeños y –por qué no– para los grandes también.

Un lugar con un ambiente parecido al de los Danés, pero mucho más clásico, es el Starnberg de Alonso de Córdova. Y en lo similar me refiero a que los garzones están acostumbrados a atender niños y, además, el local cuenta con mudador en el baño y sillas especiales para los menores. Acá también los sándwiches son la mejor opción, aunque puedo certificar que sus distintos tipos de salchichas al plato (todas muy buenas) también son carta segura a la hora de ir con niños. •••

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DIRECCIONES

Divertimento: avenida El Cerro esquina Pedro de Valdivia Norte, teléfono 29754600, Providencia.

Tío Tomate: El Mañío 1620, teléfono 29860553, Vitacura.

Mercatelli: Boulevard Los Ingleses, local 30, teléfono 27383458, Colina.

Bar Liguria: www.liguria.cl

Danés: www.danes.cl

Starnberg: Alonso de Córdova 2359, teléfono 29535100, Vitacura.