• 31 marzo, 2008

Acuerdos de libre comercio con áreas que representan casi el 90% de la población mundial, diseño y fortalecimiento de un modelo de economía abierta, percibir más del 35% del Producto por concepto de exportaciones… Todos, indicadores que ratifi can un hecho: Chile tiene una clara vocación exportadora.
• Dicho lo anterior, y con una performance que posiciona al peso chileno entre las monedas más evaluadas de 2008, es imposible que la caída del dólar no se convierta en una preocupación de fondo para empresarios y autoridades.
• Porque el año no viene fácil: todo indica que la presión infl acionaria –motivada, entre otras cosas, por un mayor gasto fi scal- obligará al Banco Central a seguir elevando la tasa de interés. A ello se suma la casi segura recesión en Estados Unidos, con una Fed más proclive a bajar la tasa (engrosando un diferencial que atraería más dólares).
• El problema pone en la palestra la clásica discusión entre la ortodoxia económica y las necesidades de los sectores productivos. El presidente de la CPC llamó a que el Central intervenga comprando dólares, como lo ha hecho su símil peruano. Se sabe que De Gregorio es poco proclive a esas ideas (que en el pasado generaron costos relevantes al organismo). Otros reclaman un manejo más proactivo de los excedentes fiscales.