En un tiempo en que dependemos más que nunca de los caprichos y pobreza de la cartelera, parece casi imposible que ciertas películas lleguen a nosotros en pantalla grande. Aun así no pierdo las esperanzas de que alguien se apiade y traiga Los amores de Astrea y Celadón, la nueva película de ese titán llamado […]

  • 24 julio, 2008

En un tiempo en que dependemos más que nunca de los caprichos y pobreza de la cartelera, parece casi imposible
que ciertas películas lleguen a nosotros en pantalla grande. Aun así no pierdo las esperanzas de que alguien se apiade y
traiga Los amores de Astrea y Celadón, la nueva película de ese titán llamado Eric Rohmer. Basada en una novela pastoral del
siglo XVII (que transformó en uno de los primeros best seller de la literatura francesa), la cinta sólo profundiza en temas que el
cineasta ya había tratado en sus series de Cuentos Morales y Comedias y Proverbios –la volatilidad de los sentimientos, la esencia
de lo femenino, la imbatible energía de la juventud–, pero da lo mismo: nadie ha logrado expresarlos con tal belleza y control
(además, será por última vez ya que, a sus 88 años, Rohmer decidió que no volverá a filmar). Así que ya saben: se “busca”
distribuidor. La otra opción es bajársela en el computador y, así como pinta la cosa, es probable que lo haga.