Los años dorados de Detroit como el centro mundial de la industria automotriz quedaron en el pasado. La ciudad se acogió ayer a la ley de quiebras, convirtiéndose en la mayor ciudad de Estados Unidos en buscar protección de los acreedores. Hace cuatro meses el estado de Michigan contrató a Kevyn Orr, experto en bancarrota, […]

  • 20 julio, 2013
Detroit. Foto EFE

Detroit. Foto EFE

Los años dorados de Detroit como el centro mundial de la industria automotriz quedaron en el pasado. La ciudad se acogió ayer a la ley de quiebras, convirtiéndose en la mayor ciudad de Estados Unidos en buscar protección de los acreedores.

Hace cuatro meses el estado de Michigan contrató a Kevyn Orr, experto en bancarrota, para intentar equilibrar las finanzas de la metrópoli. En mayo, Orr advirtió que la urbe podría quedarse sin dinero.

El mes pasado, el administrador de emergencia presentó una propuesta a los acreedores ofreciéndoles un fuerte recorte. Algunos de ellos, particularmente los dos fondos de pensión que representan a los trabajadores municipales jubilados, se opusieron al plan. Recientemente, los fondos presentaron demandas impugnando la autoridad del gobernador para permitir que Orr declarara la bancarrota de la ciudad.

“Ahora mismo, la ciudad no puede cumplir sus obligaciones básicas con sus ciudadanos y con los acreedores”, afirmó el gobernador Rick Snyder en la solicitud para el Capítulo 9 de protección de quiebra.

Cuando Orr asumió el cargo, inicialmente creyó que la deuda municipal era de US$ 14 mil millones, pero ahora estima que es de al menos US$ 18 mil millones y que podría llegar a US$ 20 mil millones.

Se espera que los acreedores impugnen la quiebra. Douglas Bernstein, un abogado de bancarrota de un suburbio de Detroit, afirmó a Reuters que él espera que el caso dure entre uno y tres años y que sea muy costoso.

“Podría ir desde decenas de millones hasta cientos de millones de dólares”, acotó.

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