Entre cafés y cereales, Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa hablan sobre la amistad que los ha unido durante medio siglo, sobre su histórico quiebre con la izquierda y sobre algunos de los personajes que marcaron sus trayectorias, como Pablo Neruda y Fidel Castro. También analizan el momento de Chile y ambos remarcan el peligro que encierran las movilizaciones violentas: “ese camino conduce a balas y tanques”.

  • 28 marzo, 2012

 

Entre cafés y cereales, Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa hablan sobre la amistad que los ha unido durante medio siglo, sobre su histórico quiebre con la izquierda y sobre algunos de los personajes que marcaron sus trayectorias, como Pablo Neruda y Fidel Castro. También analizan el momento de Chile y ambos remarcan el peligro que encierran las movilizaciones violentas: “ese camino conduce a balas y tanques”. For Fernando Vega; fotos, Verónica Ortiz

Santiago puede ser una ciudad muy poco amable un viernes de marzo por la mañana. El tráfico es terrible y llegar desde Providencia al hotel Hyatt tarda casi una hora. Allí, en el lobby, me espera Jorge Edwards. Al poco rato aparece Mario Vargas Llosa. Circulan ejecutivos apurados; pasajeros con maletas y nadie parece advertir la presencia del premio Nobel, que luce cansado y tose sonoramente. Me cuentan que no se ha sentido bien, que tuvo algo de fiebre, pero se nota de buen humor.

La luz de la mañana entra violentamente por los ventanales. El cielo se observa con el brillo plomizo del esmog. No es el mejor augurio de la conversación que nos espera, pero superada la incomodidad inicial –en parte debido a lo temprano de nuestra cita, un día extremadamente caluroso, en medio de la grandilocuencia de este tipo de lugares, que convierten el confort en una experiencia impersonal; y en parte, también, debido al desprolijo servicio: Vargas Llosa pregunta si tienen “muesli” y le dicen que “sí, tenemos muffin” y luego debe pararse a buscarlos por sí mismo– los escritores se empiezan a sentir a sus anchas y pronto la conversación parece la de dos viejos amigos que recuerdan los días de parranda.

Edwards está disfrutando. El Centro de Estudios Públicos ha organizado un homenaje por sus 80 años (que cumplió en 2011, ante la casi absoluta indiferencia local), en el que participa como la gran estrella invitada el Nobel peruano. Con la presencia de Vargas Llosa, el evento acapara la atención de los medios. En la charla final, en un auditorio del CEP colmado, el novelista nacido en Arequipa realiza un emotivo discurso, una clase magistral sobre los valores perdurables de la literatura y la amistad. Aparte de recordar momentos insólitos –como una vez que vio a Edwards bailar una extraña danza hindú sobre una mesa– y repasar los mayores logros literarios del autor de Persona non grata, el escritor de La casa verde termina con una sentida frase, que desata los aplausos: “felicidades, Jorge. Espero seguir disfrutando muchos años de tu gran amistad”.

La idea era juntarnos a tomar desayuno y repasar la historia que han compartido durante casi medio siglo. Una historia que incluye resonantes triunfos literarios y también grandes polémicas. Los dos fueron los primeros intelectuales de izquierda en criticar públicamente a la entonces intocable revolución cubana. Desde entonces, han abrazado la causa de la sociedad abierta, la democracia y la libertad. Razones de sobra para que Capital celebre la oportunidad, hasta ahora inédita, de escucharlos conversar a ambos con atención. Sobre el pasado, pero también sobre el presente.

-Jorge Edwards ha contado cómo se encontraron en París en los años 60, el impacto que le produjo conocerlo, pero lo que no hemos escuchado es su versión, don Mario.
MVLL: Bueno, la verdad es que fue muy interesante, porque nos conocimos en un momento que era clave para los dos. Yo había

Quiebre con Castro: “yo conocí bastante a un grupo de poetas y pintores cubanos, entre los que había varios gays, y los metieron a campos de concentración. Fue una cosa muy injusta y muy brutal. Nos reunimos con Fidel para conversar sobre este tema. Dio explicaciones, reconocía que había habido excesos, pero todo se iba a corregir… no se corrigió nada y a partir de entonces yo empecé a ser bastante crítico”.
(Mario Vargas Llosa).

publicado un libro de cuentos, él había publicado dos libros de cuentos; él estaba escribiendo su primera novela (El peso de la noche), y yo estaba terminando La ciudad y los perros. O sea que fue una coincidencia importante, en un momento crucial de nuestras vidas.

JE: Lo curioso es que yo no sabía que Mario era escritor. A mí me dijeron que era un periodista muy joven de la radio francesa, y teníamos que hacer un programa de discusión sobre las novedades literarias de ese tiempo.

MVLL: Cada semana comentábamos o un libro o un hecho cultural… y era muy divertido, porque eran unas grabaciones que hacíamos por la tarde, pero luego continuábamos las conversaciones en algún bistró. Así comenzamos a descubrir afinidades literarias y también aficiones muy similares. A ambos nos gustaba visitar casas de escritores. ¿Te acuerdas que hicimos muchísimas visitas a museos? La casa de Victor Hugo, la casa de Balzac, la casa de Rousseau; fuimos al cementerio de Rouen, donde está enterrado Flaubert, fuimos a Croisset, el pueblito donde todavía está la casita en que murió.

-¿Cómo era el programa de literatura que hacían en la radio? En ese tiempo estaba muy de moda la antinovela.
MVLL: Sí, claro. Nos tocaba comentar a Robbe-Grillet, Nathalie Sarraute, Claude Simon, todos los ídolos de la nouveau roman. No quedó nada de eso. Hoy día nadie los lee. El nouveau roman, que parecía una cosa importante, se murió sin pena ni gloria.

-¿Jorge le dio a conocer a escritores chilenos?
MVLL: Gracias a él leí a autores chilenos que desconocía por completo, como Blest Gana: lo primero que leí fue Loco Estero, que me prestaste. Era muy bonita novela. Y Durante la reconquista, que es una novela muy ambiciosa. También a María Luisa Bombal, una magnífica escritora, cuya vida perfectamente podría servir para una novela.

JE: Quizá yo la escriba algún día.

El mito de Neruda

-Una figura importante de esa época para ambos fue Neruda.
MVLL: Yo a Neruda lo leí desde niño y lo conocí en persona gracias a Jorge. Me impresionó muchísimo. Lo conocí en una cena en tu casa, debe haber sido el 63, en París. Es uno de los escritores que más me impresionó conocer, porque yo no lo concebía de carne y hueso. Era un mito total. Me acuerdo que estaba muy intimidado y me sorprendió mucho después la manía que tenía él de no parecer literato, de no parecer intelectual. Tenía el prurito ese de simular que no le gustaban los intelectuales. Las cosas abstractas…

JE: Por eso le tenía miedo a Louis Aragon, le tenía pánico. Una vez Aragon, que era una máquina intelectual, nos convidó a comer. Tocamos el timbre y Neruda me dice: “estamos fritos, vamos a tener que ser inteligentes toda la noche” (Risas).

MVLL: Pero Neruda exageraba mucho también, quería hacer creer que él no era nada intelectual, que era una persona que le gustaban las cosas, la vida…

JE: Era un vitalista.

MVLL: … quería hacer creer que prefería el mundo a las elucubraciones, y en realidad había leído mucho y había leído cosas muy complejas.

JE: Fundamentalmente él leía poesía. En prosa leía biografías, sobre todo de poetas. Fíjate que el último libro que le encontré en la casa de la Motte Picquet, cuando él se fue a Chile ya muy enfermo… ¿sabes dónde lo encontré? En una pequeña repisa que hay en el excusado. Era un libro que se llama Hijo de Oscar Wilde, escrito por un hijo de Wilde. Wilde tuvo hijos que vivieron una vida muy desgraciada después de que lo metieron en la cárcel. Ese libro es la tragedia de la vida de la familia Wilde.

La neurosis de los Donoso

-Otro amigo en común fue José Donoso.
MVLL: A José Donoso lo conocí mucho después, nos escribíamos cartas, yo vivía en Londres y fui a pasar unas vacaciones en Mallorca y él vivía en un pueblito que se llamaba Pollensa. Tenía una casa apartada del pueblo, desde la que sólo se veía un convento de cartujos, en la cumbre de una colina. Todas las mañanas Pepe se cruzaba con los cartujos, que eran dos monjes, los dos últimos cartujos que quedaban, y se saludaban. Fue divertidísimo conocer a la familia Donoso. Les habíamos escrito que nosotros íbamos, yo llevaba a mi madre, entonces yo lo llamaba pero no hablaba Pepe, porque estaba escribiendo El obsceno

Piñera y la educación: “todo este problema que hay con la educación en Chile es un problema que se está viviendo en Francia, en España, y es una manifestación, paradojalmente, de lo que ha sido el gran despegue chileno. Chile ya no es un país del tercer mundo… Al gobierno de Piñera le ha pasado tener que encontrarse frente a esa realidad para la que no estaba preparado”. (Mario Vargas Llosa)

pájaro de la noche. La que hablaba era María del Pilar: “vengan a almorzar el domingo, Pepe tiene muchas ganas de verte. Y trae a tu mamá”. Al día siguiente me llama María del Pilar: “no traigas a tu madre, dice Pepe que su presencia puede perturbar el encuentro amistoso. Y yo: “ah bueno, muy bien” (risas). No sé si el encuentro era tan necesario… Otra llamada, al día siguiente: “mejor no vengan porque Pepe ha pedido el espejo esta mañana”. Sucede que Pepe jugaba a ser intelectual complicado, ciertas mañanas cuando pedía el espejo era para ver si respiraba, para ver si dejaba de respirar y moría. Andaba todo el día con el espejo en la boca por si dejaba de respirar. “Está muy nervioso por favor no vengas”, me dijo Pilar. “Muy bien vamos a dejarlo para el próximo domingo”. Al final, pasó una semana, lo fuimos a ver y fue muy divertido. Pero hablaba del Pájaro y no hablaba de otra cosa. María del Pilar le cuidaba las neurosis como si fuera un jardín.

JE: Los dos tenían siquiatra de cabecera y pasaban hablando de sus terapias. María del Pilar decía una cosa graciosa: yo me metí a la cama con Pepe y con Freud al mismo tiempo.

-Lamentablemente el año pasado murió la hija de Donoso, ¿cómo recibieron la noticia?
MVLL: Con mucha pena, nosotros la conocimos a ella prácticamente desde que la adoptaron. Cuando lees Correr el tupido velo (que escribió Pilar Donoso a partir de los diarios de su padre) te das cuenta que su vida tiene que haber sido muy traumática. Era una familia muy complicada.

JE: Ser hija adoptiva de Pepe Donoso y de María del Pilar no era fácil. Pobrecita. Fue una crueldad adoptarla, creo yo.

La madre del Che

-En esos tiempos, el mundo de la cultura era muy de izquierda…
MVLL: Nosotros éramos muy pro Cuba.

-De hecho, en su casa en París alojó a la madre del Che.
MVLL: Así es. Fue algo inesperado para mí, porque yo recibí una llamada de la que había sido la primera mujer del Che Guevara, Hilda Guevara, que era peruana, a la que había conocido en Cuba, entonces me dijo: una amiga mía que es argentina, que tiene problemas para entrar a Argentina, va a pasar por París, se va a quedar unos días, pero no tiene nada de dinero. ¿La podrías alojar? Cómo no, claro que sí. Y después me llevo la sorpresa de que era la madre del Che, que en ese momento era ministro de Industria en Cuba. El Che Guevara era pues un fanático, la madre salió de Cuba sin un centavo, en París no tenía nada. Estuvo alojada en mi casa varios días. Tú la conociste, ¿no?

JE: No sólo eso, sino que fuiste a comer a mi casa con esta señora y no me dijiste quién era. Yo los invité a ver una obra de teatro, de Brecht. Fuimos con ella, con Pilar (mujer de Edwards) y con la tía Julia (entonces, mujer de Vargas Llosa). Los dos vamos al baño en un intermedio y tú cuando estábamos meando me dijiste: ¡¡Esta es la mamá del Che Guevara!! Tremenda sorpresa.

MVLL: Yo no sabía qué hacer. Ella tenía muchas dudas de viajar y finalmente cuando llegó a Argentina la detuvieron, la metieron presa en el aeropuerto, porque era la hija del Che. Imagínate, venía de Cuba y había un gobierno militar en Argentina.

Rompiendo con Castro

-En ese tiempo, ¿ya compartían ciertas críticas sobre el comunismo?
MVLL: En esa época todavía no. La visita de la madre del Che debe haber sido el 63-64. En mi caso, el primer distanciamiento es cuando Fidel apoya la invasión a Checoslovaquia (1968).

JE: A mí me pasó igual.

MVLL: Yo escribí un artículo que se llamó El socialismo y los tanques, donde por primera vez expresaba una crítica. Después vino la época de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), que eran los campos de concentración en Cuba donde se enviaba a disidentes, homosexuales. Yo conocí bastante a un grupo de poetas y pintores, entre los que había varios gays, y los metieron a estos campos de concentración. Fue una cosa muy injusta y muy brutal, porque estos chicos eran todos muy revolucionarios y se identificaban con la Revolución y los metieron a estos campos de concentración con criminales comunes. Hubo suicidios, algunos quedaron completamente traumatizados. A mí me impresionó tanto la historia que le escribí una carta privada a Fidel Castro diciéndole que estaba preocupado. Fidel no me contestó directamente, pero a través del embajador cubano convocó a

La Concertación y el PC: “algo que no tiene explicación es por qué la Concertación tiene tanto interés en aliarse con el PC. Tiendo a creer que es una nostalgia idiota, porque, ¿cuántos votos ganan  con eso? ¿Cuántos pierden? El partido comunista chileno es un partido anacrónico”. (Jorge Edwards)

una reunión entre Fidel y un grupo de unos seis intelectuales que probablemente también le habían hecho saber su alarma por lo de las UMAP. Fue una noche entera con Fidel. Dio explicaciones, dijo que los gays eran un problema porque había niñitos del campo que llegaban becados, que había mariposones que abusaban de estos chicos, y protestaban los padres, y por eso se habían tenido que tomar estas medidas. Reconocía que había habido excesos, efectivamente, pero todo se iba a corregir… No se corrigió nada y a partir de entonces yo empecé a ser bastante crítico. Ahora, el momento clave son los meses que está Jorge en Cuba, y yo coincido también con un viaje y estuvimos unos días juntos en la isla. Fue la última vez que yo vi a Lezama Lima (el legendario autor de Paradiso). ¿Te acuerdas que lo invitaste a comer a un restaurante? Y Lezama Lima, que era un gordo, que le gustaba comer, se moría de hambre, porque había un racionamiento terrible. Jorge como diplomático podía ir a los restaurantes donde se comía de verdad. Entonces yo recuerdo ese almuerzo, ¡cómo comió Lezama Lima, qué felicidad! Lezama veía venir los platos, pedía más, se repetía, babeaba y me acuerdo que no hablábamos de política, salvo al final. Recuerdo que me agarró la mano, me apretó mucho la mano y me dijo: “tú, ¿te has dado cuenta en qué país estoy viviendo?” Entonces le dije: “sí, claro que sí, Lezama, claro que me he dado cuenta”. Y volvió a repetirme: “¿tú te has dado cuenta en qué país estoy viviendo?”.

JE: Y en algún momento vio el florero del centro y cambió de tema.

MVLL: Pensaba que había micrófonos… Yo después me fui de Cuba, con toda esta sensación extraña por lo que había visto, y luego me acuerdo de la llegada de Jorge, que después de salir de la isla fue directamente a mi casa en Barcelona. Estaba al borde de la crisis de nervios. “Aquí hay micros, en tu casa”, me decía. “Jorge, pero cómo”. “Nos están oyendo Mario, ¡hay micros!” ¿Te acuerdas? Llegaste con los nervios destrozados.

Persona non grata

-Usted, Mario, ¿fue el primero en leer el manuscrito de Persona non grata (el libro en que Edwards recrea su malograda misión diplomática en Cuba)?
MVLL: Leí el manuscrito y estábamos bien asustados, porque había muchas teorías conspirativas.

JE: Cuando le envié el manuscrito a Carlos Barral (el editor), se le perdió.

MVLL: Increíble.

JE: Pensábamos que podía haber sido la policía de Castro. Y yo no tenía copias. Entonces resultó que Ivonne, la mujer de Barral,

Tomas y protestas: “que un grupo de estudiantes se tome la sede de un partido es muy peligroso. Chile ya vivió experiencias parecidas, con resultados nefastos. Esos jovencitos no saben adónde empujó a Chile ese camino. Puede ser una actitud romántica, pero detrás de eso vienen las balas, los muertos, asesinatos, represión”.
(Mario Vargas Llosa)

seguramente con copas, lo había dejado entre las sábanas.

MVLL: Dime una cosa, Jorge, que nunca te pregunté. ¿Tú le contaste a Neruda que estabas escribiendo ese libro?

JE: Yo le conté, pero no le mostré el manuscrito. Yo le contaba cualquier episodio que recordaba de Cuba, y Neruda me decía: “escríbelo, pero no vayas a publicar ese libro antes de que yo te diga”. Finalmente lo publiqué sin consultarle nada. Si estuviera vivo, todavía me estaría diciendo: “aún no, todavía no es tiempo”. Cuando salió el libro ya había muerto. En cambio la reacción de Matilde, la viuda del poeta, fue buena. Los comunistas trataron de sacarle una frase de condena al libro, y ella dijo: “no, Jorge tiene el derecho de escribir sobre lo que le pasó”. Nunca salió de esa postura.

-¿Cómo fueron esos años para ustedes?
MVLL: Fue muy difícil para nosotros al principio. Yo recuerdo cuando firmamos un manifiesto en Barcelona, por el caso Padilla. Al día siguiente de aparecer el manifiesto, yo empecé a ser bañado en mugre. Con cartas, ataques absolutamente destemplados, fue una movilización de la izquierda que era muy fanática. Cuba era intocable. Como la campaña desatada contra Jorge cuando salió Persona non grata.

JE: A mí me llega mugre hasta ahora.

-¿Todavía está pagando los costos?
JE: Sí, porque cuando me nombró embajador Piñera entonces para la izquierda fue la confirmación de que yo era un desgraciado, un vendido, poco menos. Todavía se ponen tipos gritando en la calle frente a mi casa en París: ¡abajo Pinochet! Esos son tipos que están con el reloj parado en el 11 de septiembre. Salieron corriendo del país el 73 y siguen con eso. ¿Sabías que hace poco me declararon persona non grata los chilenos de ultraizquierda de París? Hicieron circular un manifiesto, y mal escrito más encima, que me declaraba persona non grata. Son bien poco originales: hacer lo mismo que Fidel.

MVLL: Dime Jorge, ¿ahora te relacionas con el embajador cubano en París, tienes que verlo constantemente?

JE: El embajador cubano es discreto, pero el embajador venezolano insiste en que hay que hacerle un homenaje público a Salvador Allende. Un homenaje a Allende crea problemas porque llegan todos los que me declararon persona non grata. Hasta hace poco quería hacer el homenaje, pero ya se le olvidó, algo le habrán dicho.

-Ustedes conocieron a Fidel Castro en el auge de su poder, ¿qué les parece esta imagen última del dictador, en buzo deportivo, reemplazado por su hermano?
MVLL: Mientras esté vivo, ahí la figura totémica es él. El hermano sólo puede ser un testaferro.

JE: Raúl Castro ha tratado de tomar algunas medidas cosméticas, pero no lo han dejado.

MVLL: Mientras Fidel esté ahí, creo que no hay ninguna posibilidad de apertura real, de cambio político, eso no lo va a permitir Fidel.

Camila Vallejo y el PC

-Pese a todo, Fidel Castro sigue ejerciendo cierto atractivo en alguna gente joven. Por ejemplo, aquí en Chile, Camila Vallejo lo defiende.
JE: Mira, Camila es hija de unos viejos comunistas, y el PC chileno es el que menos ha cambiado en el mundo. El PC chileno fue el primer partido que aprobó la invasión a Checoslovaquia. Luis Corvalán, que era secretario general, estaba en Moscú y aprobó inmediatamente el ataque. Hace poco Teillier dijo que la revolución cubana era una democracia perfecta.

MVLL: No te puedo creer.

La muerte de Pilar Donoso: “ser hija adoptiva de Pepe Donoso y de María del Pilar no era fácil. Pobrecita. Fue una crueldad adoptarla, creo yo”.
(Jorge Edwards)

-Y lamentaron la muerte del dictador norcoreano.
JE: Le mandaron una nota de condolencia al gobierno de Corea del Norte. Una sentida nota. Y de ese partido viene Camila.

MVLL: Entonces ahí te explicas por qué el PC chileno, que era un partido muy poderoso, proporcionalmente era el partido comunista más grande en América latina, ahí te explicas cómo se ha encogido, cómo se ha achicado y perdido votos.

JE: Otra cosa que no tiene explicación es por qué la Concertación tiene tanto interés en aliarse con el PC.

MVLL: Eso para mí es incomprensible. ¿Qué tienen que ver los demócrata cristianos con Corea del Norte?

JE: Y mira lo que dijo José Insulza. Esto no lo debería decir, porque es embajador, pero bueno. Viene Insulza, secretario general de la OEA, durante la pasada campaña presidencial, y les dice al gobierno y a la gente de la campaña presidencial de Frei Ruiz Tagle: “ustedes deben tener 4 ministros comunistas en el próximo gobierno”. El secretario de la OEA, nada menos, el hombre que maneja, se supone, la cláusula democrática. Entonces, esto es muy raro, no sé si es oportunista, o tienen una nostalgia idiota. Tiendo a creer que es una nostalgia idiota, porque, ¿cuántos votos ganan con eso? ¿Cuántos pierden? Ganan 4 y pierden 7. El partido comunista chileno es un partido anacrónico, despistado.

MVLL: La idea del comunismo es una idea completamente anacrónica, que ya no tiene cabida en los tiempos modernos. Los partidos comunistas se han convertido en partidos socialdemócratas, pero si el PC chileno insiste en mantener el estalinismo vivo, va a pasar de ser un partido insignificante a ser nada.

JE: Un comunista que se salió del partido, no voy a decir el nombre, me dijo: “fíjate que estaba con Luis Corvalán poco después del discurso de Kruschev, sobre los crímenes del estalinismo y me dijo: ¿muy exagerado Kruschev, no?” Siguen creyendo que Kruschev era muy exagerado y Gorbachov, para qué decir, un traidor. Gorbachov estuvo en Chile y el diario El Siglo publicó un artículo, y me lo comentó: “¿usted leyó el artículo de El Siglo? Es un artículo inmundo contra mí, firmado por Volodia Teitelboim”.

MVLL: Volodia era muy, muy dogmático.

JE: Gorbachov me dijo lo siguiente: “Volodia cuando estaba en Moscú pasaba yendo a verme al Kremlin, declarando que él era un demócrata”.

Piñera y las protestas

-¿Cómo valoran el gobierno de Piñera, en un panorama continental en que todavía hay gobiernos populistas de izquierda?
MVLL: Mira, yo creo que en Chile está ocurriendo algo muy interesante. Chile está viviendo una problemática que ya no es la problemática de América latina: es la problemática de países del primer mundo. Todo este problema que hay con la educación en Chile es un problema que se está viviendo en Francia, en España, y es una manifestación, paradojalmente, de lo que ha sido el gran despegue chileno. Chile ya no es un país del tercer mundo; es un país mucho más cerca del primer mundo que del tercer mundo. Y este problema de la educación que vive Chile es un problema que el primer mundo no ha sabido resolver. El mismo problema exactamente que vive Chile lo viven Francia, Inglaterra, donde constantemente hay nuevos planes de reforma de la educación que no funcionan, que movilizan a los estudiantes. Lo vive EEUU. Al gobierno de Piñera le ha pasado tener que encontrarse frente a esa realidad para la que no estaba preparado. No estaba preparado para enfrentar una problemática de esa índole. Pero curiosamente eso no ha frenado el crecimiento chileno, si miras las estadísticas, que no dicen todo, pero indican que el desarrollo chileno continúa. Se mantiene, a pesar de la crisis, a pesar del cuestionamiento que se expresa en las calles. El país sigue creciendo, la clase media sigue aumentando.

JE: Fíjate que hay una división muy fuerte en América latina, aunque en teoría somos integrados y nos queremos mucho. Pero hay una división brutal. Los países del Alba y los demás. Para Chile es muy interesante que Perú esté bien. Y que Colombia esté bien, lo mismo México, Brasil, Uruguay… ahí hay un grupo de países modernos, no entrampados en una ideología.

MVLL: Tienen democracias que funcionan, economías de mercado, esos países están a la vanguardia.

JE: Esos son los países que interesan. Cuando actúas en el mundo internacional se trata de que el grupo latinoamericano actúe de manera unida, para que tenga algún peso, pero es evidente que las diferencias son sustanciales.

MVLL: No hay que engañarse: entre Venezuela y Cuba, y Chile y Perú hay diferencias que son insalvables. O crees en la democracia o no, y si crees no puedes estar a favor de gobiernos de partido único, de que se clausuren estaciones de TV, de que haya sistema de censura…

JE: No puedes estar a favor de que un grupo de estudiantes comunistas se tome un partido político.

MVLL: Ese camino es muy peligroso. Además Chile, ya vivió experiencias parecidas, con resultados nefastos. Esos jovencitos no saben adónde empujó a Chile ese camino. Puede ser una actitud romántica, pero detrás de eso vienen las balas, los muertos, asesinatos, represión. Hay que ser muy crítico de actitudes que están totalmente reñidas con lo que es la cultura democrática. Ir a ocupar un partido político, aunque representa algo distinto a tu pensamiento, es un atropello. Empiezas así y terminas tirando bombas y entonces aparecen los tanques, y probablemente pierdas. Y eso ya lo vivió Chile, ese desgarramiento.

JE: Todo eso desemboca en un Pinochet.

MVLL: Eso hay que pararlo de una manera muy categórica, y decirles a esos jovencitos que eso no es el camino. Las reformas, los cambios, hay que conseguirlos con los votos, con una acción pacífica. Con ideas. Con matonerías vamos directo al desastre.

JE: Hay que convencer, y no vencer.

MVLL: La política del miedo es muy peligrosa.

 

Bolaño y el boom
-En los 60 había escritores muy importantes, los grandes ícono del boom. Ahora no hay figuras de esa clase. ¿Se ha perdido la figura del intelectual prominente?
MVLL: A los escritores de hoy les interesa tener éxito literario rápido, ojalá económico.La idea de que la literatura debe tener una responsabilidad, conformar un pacto con la vida social, influir en la vida política, es algo que a los jóvenes no sólo no les interesa, sino que lo desprecian, les parece una ingenuidad.

JE: Somos sartrianos a pesar de todo.

MVLL: Todavía nuestra generación tenía la idea de la literatura como algo que trascendía la actualidad; escribías para que la literatura durase, para que llegase a las futuras generaciones. Yo creo que los jóvenes escriben hoy sólo para la actualidad… Hay una actitud mucho menos ambiciosa. Puede producir muy buena literatura, pero la ambición es de otra índole.

-Quizá la última gran figura es Bolaño.
MVLL: Sí. Aunque a mí me parece muy desigual, hay cosas que me parecen muy ambiciosas, a mí me gustó mucho Los detectives salvajes. Muy interesante, sobre todo las primeras 100 páginas. La descripción de las catacumbas de México, ya después cuando empieza la parte literaria, detectivesca, me interesa menos. Bolaño escribió mucho, y hay cosas muy desiguales. Sus poemas no me gustaron nada.