El proyecto de ley que introduce la televisión digital terrestre (TDT) está ahora en la comisión de transportes y telecomunicaciones del Senado. El texto, que ingresó a la cámara baja en noviembre de 2008, pareciera estar pronto a ver la luz. Sin embargo, existen varios problemas entre todas las partes interesadas. Hace poco comenté en esta columna que los canales de televisión abierta quieren que las empresas de televisión de pago les compensen por usar sus señales en los paquetes de programación que venden. Por supuesto, los operadores de sistemas de pago se resisten. Otro punto en disputa es la duración de las concesiones. Específicamente en el caso de las universidades, recibieron al comenzar la TV en Chile concesiones indefinidas para promover contenidos educativos e informativos. La Universidad de Chile entregó la administración del canal –aunque no la propiedad de la concesión- a Sebastián Piñera, quien luego la vendió a Time Warner. La Universidad Católica, para frenar sus cuantiosas pérdidas, encontró en Andrónico Luksic un socio con recursos frescos, entregándole dos tercios de la propiedad. Entonces, ¿cuánto cambia el argumento si no son las universidades las que toman las decisiones sobre los contenidos? Quizás en vez de hablar de derechos adquiridos deberíamos hablar de derechos condicionados, para velar por el cumplimiento de los objetivos bajo los cuales fueron entregadas esas concesiones.

  • 19 mayo, 2011

El proyecto de ley que introduce la televisión digital terrestre (TDT) está ahora en la comisión de transportes y telecomunicaciones del Senado. El texto, que ingresó a la cámara baja en noviembre de 2008, pareciera estar pronto a ver la luz. Sin embargo, existen varios problemas entre todas las partes interesadas. Hace poco comenté en esta columna que los canales de televisión abierta quieren que las empresas de televisión de pago les compensen por usar sus señales en los paquetes de programación que venden. Por supuesto, los operadores de sistemas de pago se resisten. Otro punto en disputa es la duración de las concesiones. Específicamente en el caso de las universidades, recibieron al comenzar la TV en Chile concesiones indefinidas para promover contenidos educativos e informativos. La Universidad de Chile entregó la administración del canal –aunque no la propiedad de la concesión- a Sebastián Piñera, quien luego la vendió a Time Warner. La Universidad Católica, para frenar sus cuantiosas pérdidas, encontró en Andrónico Luksic un socio con recursos frescos, entregándole dos tercios de la propiedad. Entonces, ¿cuánto cambia el argumento si no son las universidades las que toman las decisiones sobre los contenidos? Quizás en vez de hablar de derechos adquiridos deberíamos hablar de derechos condicionados, para velar por el cumplimiento de los objetivos bajo los cuales fueron entregadas esas concesiones.

 

Por Aldo van Weezel. Profesor asociado, facultad de Comunicación, Universidad de los Andes. Socio director, Consultora Estratégica de Medios Triplemás. Cuenta twitter: @aldo_vw

El proyecto de ley que introduce la televisión digital terrestre (TDT) está ahora en la comisión de transportes y telecomunicaciones del Senado. El texto, que ingresó a la cámara baja en noviembre de 2008, pareciera estar pronto a ver la luz. Sin embargo, existen varios problemas entre todas las partes interesadas. Hace poco comenté en esta columna que los canales de televisión abierta quieren que las empresas de televisión de pago les compensen por usar sus señales en los paquetes de programación que venden. Por supuesto, los operadores de sistemas de pago se resisten. Otro punto en disputa es la duración de las concesiones. Específicamente en el caso de las universidades, recibieron al comenzar la TV en Chile concesiones indefinidas para promover contenidos educativos e informativos. La Universidad de Chile entregó la administración del canal –aunque no la propiedad de la concesión- a Sebastián Piñera, quien luego la vendió a Time Warner. La Universidad Católica, para frenar sus cuantiosas pérdidas, encontró en Andrónico Luksic un socio con recursos frescos, entregándole dos tercios de la propiedad. Entonces, ¿cuánto cambia el argumento si no son las universidades las que toman las decisiones sobre los contenidos? Quizás en vez de hablar de derechos adquiridos deberíamos hablar de derechos condicionados, para velar por el cumplimiento de los objetivos bajo los cuales fueron entregadas esas concesiones.