Los medios han sido tradicionalmente responsables de ayudar a mejorar la democracia en un país. Ahora, Internet y las redes sociales también contribuyen a este objetivo facilitando el acceso a información de políticos, organismos públicos y el trabajo legislativo. En Chile, la fundación Ciudadano Inteligente busca proveer de herramientas tecnológicas que ayuden al accountability político. Aunque ésta nació en 2009 impulsada por un grupo de chilenos que estudiaba en la London School of Economics, a mediados de 2010 recibió el respaldo del Open Society Institute (creado y financiada por George Soros) que le entregó 499 mil dólares para desarrollar sus actividades por dos años. La plataforma www.votainteligente. cl permite seguir el debate parlamentario, ver el estado de todos los proyectos de ley que han ingresado desde 1996 al Congreso, hacer una radiografía de los perfiles de los representantes, e, incluso, detectar posibles conflictos de intereses. Actualmente están trabajando en el sitio accesointeligente.org, una plataforma que busca aprovechar al máximo la ley de Transparencia para solicitar información a organismos públicos chilenos y que podría ser lanzado en abril. Otro desarrollo es Criik, un buscador de la información publicada por distintos gobiernos en Sudamérica al cual cualquiera podrá conectarse mediante las apps que se construyan para acceder a los datos de una manera útil y sencilla. Si te interesa el tema, los puedes seguir en twitter en @votainteligente.

  • 10 marzo, 2011

 

Por Aldo van Weezel. Profesor asociado, facultad de Comunicación, Universidad de los Andes. Socio director, Consultora Estratégica de Medios Triplemás. Cuenta twitter: @aldo_vw

 

Democracia 3.0

Los medios han sido tradicionalmente responsables de ayudar a mejorar la democracia en un país. Ahora, Internet y las redes sociales también contribuyen a este objetivo facilitando el acceso a información de políticos, organismos públicos y el trabajo legislativo. En Chile, la fundación Ciudadano Inteligente busca proveer de herramientas tecnológicas que ayuden al accountability político. Aunque ésta nació en 2009 impulsada por un grupo de chilenos que estudiaba en la London School of Economics, a mediados de 2010 recibió el respaldo del Open Society Institute (creado y financiada por George Soros) que le entregó 499 mil dólares para desarrollar sus actividades por dos años. La plataforma www.votainteligente. cl permite seguir el debate parlamentario, ver el estado de todos los proyectos de ley que han ingresado desde 1996 al Congreso, hacer una radiografía de los perfiles de los representantes, e, incluso, detectar posibles conflictos de intereses. Actualmente están trabajando en el sitio accesointeligente.org, una plataforma que busca aprovechar al máximo la ley de Transparencia para solicitar información a organismos públicos chilenos y que podría ser lanzado en abril. Otro desarrollo es Criik, un buscador de la información publicada por distintos gobiernos en Sudamérica al cual cualquiera podrá conectarse mediante las apps que se construyan para acceder a los datos de una manera útil y sencilla. Si te interesa el tema, los puedes seguir en twitter en @votainteligente.

Apple se enemista con diarios y revistas

El lanzamiento del iPad en 2010 fue visto por diarios, revistas y otras empresas de medios como una gran oportunidad para obtener utilidades de sus contenidos en formato digital. El iPad es similar a un iPhone (ambos funcionan con el mismo sistema operativo llamado iOS), pero al tener una pantalla más grande, resulta muy adecuado para ofrecer una experiencia de uso superior. Además, con 160 millones de usuarios con cuenta en iTunes (incluyendo los números de sus tarjetas de crédito), parecía el lugar en que había que estar. Sin embargo, Apple acaba de lanzar un sistema de suscripciones digitales que no sólo se lleva el 30% de comisión si el cliente compra en la tienda iTunes, sino que además obliga al medio a ofrecer la suscripción a un precio igual o menor que el precio que cobre fuera de iTunes. Hasta ahora, muchos proveedores de contenidos regalaban una app básica y cobraban por el contenido en su propio sitio web, ahorrándose la comisión del 30% (por ejemplo, Kindle de Amazon para comprar libros electrónicos). Y para complicar más las cosas, Apple no va a compartir los datos de los suscriptores a menos que el consumidor explícitamente entregue su permiso para hacerlo. La situación ha puesto en pie de guerra a los medios, que ven estas reglas como excesivas, y a los organismos reguladores de Estados Unidos y Europa que, al parecer, están interesados en tomar cartas en el asunto.