“Es un momento difícil, pero vamos a recuperarnos”, les dijo Manuel Cruzat Infante a sus más cercanos colaboradores. Reunidos en su tradicional oficina del piso 13 en Apoquindo 3039, el empresario -que en los 80 fue uno de los hombres más poderosos de este país-, analizaba con su círculo de confianza la estrategia para afrontar […]

  • 29 agosto, 2012

“Es un momento difícil, pero vamos a recuperarnos”, les dijo Manuel Cruzat Infante a sus más cercanos colaboradores. Reunidos en su tradicional oficina del piso 13 en Apoquindo 3039, el empresario -que en los 80 fue uno de los hombres más poderosos de este país-, analizaba con su círculo de confianza la estrategia para afrontar la difícil situación que desde abril lo tiene en los titulares debido a los procesos con que, nuevamente, roza la bancarrota.

Enigmático y reservado, el hombre que construyó y perdió un imperio hace casi treinta años, reconoció la complejidad del momento. Este nuevo golpe -asestado por la competencia, a juicio de sus colaboradores- lo sorprendió justo cuando creía que se estaba produciendo la apertura de los mercados financieros, un anhelado escenario en el cual sus proyectos sí tendrían cabida y sobre lo cual venía teorizando desde hace más de diez años.

Pero, dicen en el mercado, otra vez se equivocó. O se adelantó demasiado.

Nacido el 10 de mayo de 1940, Cruzat siempre ha sido visto como un adelantado. “Genio”, “visionario”, “el hombre que llegó a todo antes de que ocurriera” y un largo etcétera es lo que se escucha una y otra vez sobre él. Y en su entorno ponen ejemplos concretos: CCU, Copec, Provida, Consorcio, Banco de Santiago son algunas de las decenas de empresas ligadas a su trayectoria y que hoy están entre las principales corporaciones chilenas, o ya son parte de multinacionales con operaciones en varios países de América Latina.

Pero así como su visión es reconocida, Cruzat también es considerado un empresario que pese a las dificultades es capaz de desvincularse de la realidad más dura e inmediata. Cuentan en el mercado que en los días más complicados de esta crisis, no ha dejado sus lecturas sobre la posición dominante de algunas empresas, ni de alimentar discusiones sobre la banca chilena, que califica de cara, elitista y que se mueve como un cartel.

Este asunto ha sido el centro de su vida post 80. Esa crisis, que lo convirtió para siempre en un mito, él la vivió como el primer gran rechazo del establishment a su forma de hacer negocios. Y eso lo marcó, aseguran quienes han trabajado con él, durante todos estos años.

Gran lector de libros de teoría e historia económica -es ingeniero comercial de la Universidad Católica-, su obsesión ha sido la industria financiera. Paradójicamente, la misma que no considera a Cruzat sujeto de crédito, pese a que según el boletín comercial mantiene deudas personales directas e indirectas por 5.342 millones de pesos a julio y no registra protestos, morosidades o impagos, aunque sí numerosas consultas respecto de su situación crediticia.

 

De sol a sol

Si hasta hace unos meses lo usual era verle llegar a eso de las 11 de la mañana a su oficina, por estos días está allí desde muy temprano y no sale sino hasta que oscurece. “Está tratando de sacar adelante la defensa y de defender, sobre todo, su reputación.

Se le ha acusado de robo, de apropiación indebida y eso es algo que no está dispuesto a dejar pasar”, repiten una y otra vez diferentes personeros del grupo.

El 20 de abril pasado, Falabella denunció que la firma Miscuentas.com, perteneciente a Cruzat, se apropió indebidamente de fondos correspondientes a CMR por el pago de cuentas efectuados a través del sitio de internet Miscuentas.com y que ascenderían a 40 millones de dólares.

El empresario ha vivido el episodio como un fuerte e inesperado golpe. En el grupo dicen que fue devastador. Ni él ni su familia han querido hablar públicamente del caso. Con cinco bypass en el cuerpo, la mayor preocupación de sus cercanos ha sido su salud. Quienes lo han visto aseguran que desde el inicio de esta crisis su aspecto luce afectado. Que no anda cabizbajo, ni mucho menos abatido, pero que el cansancio se refleja en su rostro.

Algunos se sorprenden de cómo, a pesar de lo fuerte de sus caídas, logra recuperarse. Como hombre religioso, la espiritualidad le ha acompañado a lo largo de estos días. Asiduo a rezar cada mañana, tiene muy incorporado el sentido de la justicia que le inculcaron los curas jesuitas del colegio San Ignacio, donde se educó. Por ello, dicen sus cercanos, no descansará hasta demostrar su inocencia, sobre todo luego de que el fiscal que investiga el caso de Miscuentas.com, Felipe Díaz, lo apuntara como el principal imputado en la investigación, pese a que nadie sabe dónde está la plata de la presunta apropiación indebida.

 

Problemas de gestión

Una incursión por las luces y sombras del personaje muestra a un hombre contradictorio y complejo. Romántico y vulnerable, pero también fuerte y arrogante. Cruzat es capaz de detectar oportunidades futuras, pero no es capaz de entusiasmar con sus proyectos a los financistas. Es más, en el mundo financiero es muy común oír que basta que un activo salga de sus manos para que suba de precio.

Cuentan que para el frustrado proyecto de crear una AFP, este año, Cruzat debió ceder en varios puntos a fin de lograr que el negocio fuera rentable en el mediano plazo para sus socios. En esta iniciativa, Capitales tendría un 35% y el resto estaría entre el economista Paul Fontaine, el ex superintendente de AFP Julio Bustamante, Jorge Prieto y los hermanos Larraguibel, socios de Virtus Partners.

En sus empresas, casi todas sociedades tecnológicas o inmobiliarias, trabajaban hasta mediados de agosto unas 100 personas, repartidas en 7 de los 19 pisos de la torre que replica a escala la de la Chrysler, en Nueva York. Hoy el edificio tiene varias de las oficinas que arrienda el grupo Cruzat vacías. Sobrias y austeras, casi no se ven secretarias, aparte de Manena, la histórica asistente de “don Manuel”, como todo el mundo lo llama allí adentro.

Es que su actitud frente a la riqueza resulta desconcertante. Sus chaquetas de lana azul, gris o café son un verdadero uniforme desde años, lo mismo que sus anteojos, su auto Hyundai, o su casa en la calle Charles Hamilton, que habita desde los 70. Esa propiedad -que vio nacer a la mayoría de los 13 hijos que tiene con Delia Valdés- hoy también sufre los golpes de la crisis. Si bien no figura a su nombre, parte de la colección de objetos y pinturas antiguas que adornaban sus muros fueron embargados en junio por la Tesorería General de la República para asegurarse del pago por una deuda reclamada que se arrastra desde fines de los 90.
El organismo estatal mantiene embargadas además algunas acciones de distintas sociedades del grupo.

 

El “gran error”

Según coinciden diversas fuentes, los problemas para Cruzat comenzaron a mediados de 2011 cuando junto a un grupo de nuevos socios pidió a la Superintendencia de Pensiones una autorización para crear la AFP Sur.

El objetivo era fundar una administradora que compitiera con muy bajos precios en el proceso anual de licitación de afiliados, que estaba programado para enero de este año. El plan contemplaba una oferta más barata que la de Modelo, la AFP de los Navarro que en 2010 ingresó a ese mercado cobrando una comisión de 1,14%. La tarifa de Sur estaría bajo el 1%, gracias a una estructura de costos ultra liviana basada en mucha, pero mucha tecnología. Tal como Cruzat lo venía delineando desde hace tiempo en sus cavilaciones y apuntes.

En el proyecto, el empresario se involucró personalmente y no era raro verle en las oficinas donde se armó el negocio, en un sexto piso de un edificio en la calle San Sebastián.

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Pero de pronto aparecieron los problemas. En octubre de 2011, la Superintendencia de Valores y Seguros inició una exhaustiva revisión a las cuentas del grupo con el fin de aclarar sus reales niveles de liquidez, solvencia y valorización de los activos.
Dos meses después, la Superintendencia de Pensiones terminó con el sueño de la AFP. Le negó el permiso debido a temas formales, como la falta de algunos antecedentes. Pero el rechazo fue interpretado por el mercado como una señal de desconfianza y de debilidad financiera. Y comenzó la oleada de rumores y conjeturas sobre la realidad patrimonial de Cruzat, pese a que éste sólo tendría el 35% del negocio.

Los bancos, pero sobre todo las empresas de factoring y otros financistas –que son los principales acreedores del Cruzat-, comenzaron a exigir sus platas de vuelta. Y el precario equilibrio del grupo volvió a desajustarse.

En marzo, Celfin informó de un incumplimiento y amenazó con rematar las casi 3 millones de acciones de Curauma que tenía en garantía. Finalmente, la subasta no se realizó tras un acuerdo para postergar el pago.

Con esa presión y la posibilidad de perder importantes activos, Manuel Cruzat se encontró de pronto mirando hacia el pasado otra vez. Treinta años después de su primera caída, no sabía muy bien qué hacer.

Para algunos en el mercado, los tiempos coinciden con las acusaciones sobre las irregularidades en Miscuentas.com. Sin embargo, entre los cercanos de Cruzat cobra fuerza la tesis de que hubo claramente una decisión económico-política de “pasarle la cuenta a Manuel”. Una teoría que hace rato ronda en las cabezas de sus colaboradores: que detrás de todo esto hay una suerte de complot destinado a evitar que el empresario siga adelante en su cruzada de romper con los monopolios.

 

La idea de la tecnología

Hasta ahora no ha sido fácil para la justicia determinar qué pasó con la plata perdida de Miscuentas.com. Pero una cosa ya tiene clara el fiscal Díaz: Cruzat no la tiene.

Y es ese indicio de inocencia lo que anima a la defensa del empresario. En ese círculo, cunde la tesis de que la banca comenzó a ver con preocupación este renacer del grupo. Y actuó.

Ellos sostienen que Cruzat creyó ver en la tecnología una salvación. Consideraba que era la única forma de romper con las barreras de entrada de la industria financiera. A su juicio, internet permitiría bajar los precios de los productos financieros hasta popularizarlos para transformar la industria. Y un ejemplo era Miscuentas.com que acabó cobrando 245 pesos por transacción, un tercio de lo que regularmente se paga en un banco por lo mismo. Pero las cosas no funcionaron.

Y se repitió la versión de que sus problemas para abrirse un espacio en el mercado se deben a que sus ideas están mal financiadas, tal como le sucedió a comienzos de los 80, cuando el holding que manejaba con su cuñado Fernando Larraín Peña no pudo sobrevivir debido a sus abultadas deudas y las empresas fueron intervenidas y rematadas.

Actualmente Capitales posee en el área tecnológica CB.cl, la primera corredora online de la plaza chilena, que hoy se encuentra suspendida por la SVS y que fue expulsada de la Bolsa Electrónica por problemas de solvencia.

A ello suman Miscuentas.com y las empresas de venta de vinos y logística Atacam.com, 4Rutas.com y Tororojo.cl, las que registraban operaciones menores. Cruzat además mantiene inscritos una serie de dominios.

Sin embargo, dentro del mismo grupo confirman que en los últimos años Capitales padecía de un desorden contable y financiero que fue creciendo.

 

Su círculo más estrecho

Con eso fue lo que se encontró Alberto Lyon, un ex fiscal del grupo, que llegó en los 70 a trabajar en lo que entonces era Forestal. Este abogado de la Universidad de Chile –hoy convertido prácticamente en su mano derecha-, ha estado delineando la estrategia legal del grupo y las negociaciones con los posibles interesados en Curauma, el extenso proyecto inmobiliario que Cruzat posee en las afueras de Valparaíso y cuya venta podría ser la solución de todos sus problemas.

Sus dotes de negociador -es un reconocido árbitro de disputas comerciales- y sus afinidades conceptuales con Cruzat lo tienen convertido en el puente y garantía de que finalmente el grupo alcanzará una salida ordenada a sus problemas, sostienen algunos acreedores.

Lyon, que ha escrito varios libros de derecho y ha acompañado al empresario en sus reestructuraciones desde 1982, se ha sentado a conversar con los demandantes ofreciendo una solución, reconociendo deudas, pidiendo plazos y, en algunos casos, hasta una rebaja de las obligaciones.

Otro profesional clave en estos días ha sido Antonio Espinoza, gerente general del holding, quien ha estado allí desde fines de los 70. También se menciona la figura de Gregorio Valdés, cuñado de Cruzat.

“Jamás un manotazo”

Con tres líneas de acción y sus equipos jurídicos, Cruzat busca salir de esta crisis. La arista penal por la denuncia de Falabella está en manos del estudio Insunza. Los abogados Gonzalo Insunza, Catherine Lathrop y Matías Insunza son quienes están trabajando frente a las denuncias y acciones judiciales de la Superintendencia de Bancos, Falabella –a la cual se acopló Cencosud- y de Inmobiliaria Manquehue, que también acusa apropiación indebida e infracciones a la Ley de Bancos.

La línea de la defensa es que sólo hubo un retraso en los pagos. “Grande y extendido, sí, pero jamás un manotazo”, advierten. Que en los contratos de recaudación de Miscuentas.com esa contingencia se encontraba establecida y que lo que corresponde es pagar los intereses por el retraso. Eso, dicen en el grupo, fue lo que el mismo Manuel Cruzat le dijo al gerente general de Falabella, Juan Benavides, y otros ejecutivos, el 13 de abril pasado cuando concurrió hasta las mismas oficinas del retailer en la calle Rosas a reconocer –avergonzado- la retención de los dineros.

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Y también fue lo que le habría dicho al fiscal Díaz cuando fue citado a declarar por casi dos horas el pasado 13 de agosto. Lo mismo han dicho sus ejecutivos y hasta sus hijos Manuel, José Luis y Gonzalo, que el 22 de agosto a las 11 de la mañana concurrieron -en calidad de testigos- a las dependencias de la Fiscalía Oriente.

“No tengo ninguna duda de que lo existe con Falabella y Cencosud es una cuenta por cobrar y no una apropiación indebida”, dice la abogada Catherine Lathrop, quien añade que Cruzat está dispuesto a “ir a declarar 20 veces si es necesario, porque no tiene nada que ocultar”.

Hasta el cierre de esta edición, en el entorno de Cruzat aseguraban que en cualquier momento se firmaría un avenimiento entre las partes. Según sostienen en el mundo judicial, se trata también de una de las salidas menos costosas para el empresario: si Miscuentas.com termina siendo declarada en quiebra, las deudas por recaudación se convertirán en una más entre una lista de acreencias y con muy bajas probabilidades de pago.

A este acuerdo habría contribuido también la amistad de “don Manuel” con Sergio Cardone, director de Falabella. El “Teco”, como lo llaman sus amigos, habría intercedido por su ex socio y mentor, pese a que en un primer momento se mostró muy molesto con el hecho.

La quiebra de CB Corredores está en manos del estudio de Nelson Contador, quien ya presentó tres convenios judiciales para proponer a sus acreedores pagar en varias cuotas la mayor parte de las obligaciones vencidas.

 

El precio de Curauma

De acuerdo con todos los análisis internos y externos que circulan, Curauma es el gran activo que le queda a Cruzat. Este enorme proyecto inmobiliario que el empresario viene desarrollando desde 1996 suma 3.100 hectáreas que colindan con Viña del Mar y Valparaíso.

Considerado como la extensión natural de esas ciudades de la V Región, este patrimonio de tierras no está completamente en sus manos. Una parte importante –2 mil hectáreas- está entregada en garantía a la aseguradora EuroAmerica que en 2004 financió las deudas del empresario con el Banco Santander, mediante un leasing a ocho años que vencía este 31 de agosto.

Según fuentes ligadas al proceso, Cruzat ha pagado religiosamente el leasing. A lo más, registra algunos retrasos leves, lo que no hace dudar de que la última cuota por nada menos que 30 millones de dólares, sea cancelada en un 100%. En todo caso, dentro de EuroAmerica esperan el pago para fines de septiembre, ya que el contrato así lo establece y existe la disposición a ampliar los plazos. La intención no es quedarse con esos terrenos.

Durante algunos meses, la firma SW Business, ligada a Paul Fontaine lideró la búsqueda de un socio para Curauma, pero las tratativas nunca llegaron a buen puerto. Finalmente, fueron los hijos de Cruzat quienes tomaron el encargo de la venta, pero en el camino tuvieron algunas diferencias y decidieron tomar distancia. Así, las negociaciones quedaron en manos de Alberto Lyon.
Ha habido acercamientos con inversionistas. Quien más cerca estuvo de adjudicarse Curauma fue el grupo Hurtado, considerado uno de los grandes “salvadores” de Cruzat. En 1996 le compró Isapre Cruz Blanca en 62 millones de dólares y casi dos años después la vendió en 200 millones de dólares.

El empresario tasó su posesión en Curauma en 0,35 UF el metro cuadrado, considerando que la zona es la única vía de extensión para el Gran Valparaíso y que pronto habrá un cambio en el uso de suelo, pasando éste desde agrícola a urbano, lo que aumentaría su valor. Hurtado, propuso un máximo de 0,17 UF por metro cuadrado, tres veces más que la tasación del leasing de EuroAmerica. Cruzat se habría bajado hasta las 0,20 UF por metro cuadrado, pero no más. En ese punto, las conversiones fracasaron y la histórica cercanía con Hurtado también se resintió.

Cruzat buscaba un salvavidas pero no para quedarse con las manos vacías. Eso ya le había pasado otras veces.
Ejecutivos del sector inmobiliario consultados por Capital aseguran que efectivamente dado el perfil de valorización de los terrenos, éstos podrían alcanzar el precio que les asigna Cruzat, pero recién dentro de unos 5 o 10 años. Ello, según se comporte la demanda en la V Región. Nadie, eso sí, niega el enorme potencial e interés en esos paños.

 

Los activos que le quedan

¿Qué llevó a que Cruzat llegara a este punto? Según ejecutivos del grupo, aparte del casi endémico desorden y desprolijidad en la gestión de las compañías, el problema fueron las deudas. Con el crédito bancario casi cerrado del todo y proyectos muy intensivos en capital, el grupo empezó a financiarse por otras vías. Con prestamistas que cobran tasas de interés muy altas.

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En ciertos círculos del mundo de las finanzas se dice que a ejecutivos de algunos factoring, constructoras y hasta family office, Cruzat les debe unos 100 millones de dólares. Se comenta que varias empresas usaban sus excedentes de caja para hacerlos engordar allí. Ésa es una de la presunciones que existen en el caso de la denuncia de Inmobiliaria Manquehue, que acusa a un ex ejecutivo suyo de haber transferido sin autorización varios millones a las empresas Cruzat. También en la investigación que lleva la Fiscalía Oriente se desliza el tema de los prestamistas.

En total hoy el grupo acumula deudas por casi 300 millones de dólares y varias fuentes judiciales insisten en que se anticipa la intervención del Servicio de Impuestos Internos por las operaciones de los prestamistas.

En ese escenario todos esperan que en cualquier momento aparezca un socio para Curauma, salga humo blanco en la propuesta de avenimiento con Falabella y las aguas comiencen por fin a aquietarse.

Dentro del grupo insisten en que el patrimonio alcanza para enfrentar de la mejor manera las obligaciones, ya que aparte de Curauma, la firma posee terrenos en Pudahuel, algunos campos en el sur, la acción de la bolsa de CB Corredores, varias cuentas por cobrar y otros activos menores.

Durante esta última semana de agosto, se rumoreó fuerte que el grupo Penta, de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, saldría al rescate mediante una fórmula que incluía la compra de activos y un crédito. Y en forma paralela, las acciones de Curauma empezaron a subir con fuerza, motivadas, según explicaron analistas, por un eventual anuncio de un cambio de uso de suelos. Fueron los días en que mejor se vio a Manuel Cruzat desde que se inició la crisis. Siempre en el piso de 13 de Apoquindo 3039. •••