“No es que hubiera ruptura. De ninguna manera. Lo que sí hubo fue una divergencia de proyectos de vida entre lo significaba continuar en McKinsey & Company y lo que significaba irnos”. Así explica Marcelo Larraguibel (45, ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile y MBA del MIT) su decisión de dejar la consultora, […]

  • 29 junio, 2007

“No es que hubiera ruptura. De ninguna manera. Lo que sí hubo fue una divergencia de proyectos de vida entre lo significaba continuar en McKinsey & Company y lo que significaba irnos”. Así explica Marcelo Larraguibel (45, ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile y MBA del MIT) su decisión de dejar la consultora, a la que ingresó hace más 17 años en la ofi cina de Madrid y de la que fue pionero en Chile al abrir la ofi cina de Santiago en 1996. Larraguibel considera que fue una experiencia profesionalmente formidable, pero que no es ahí donde quisiera estar en los próximos diez años de su vida. Demasiados viajes, demasiada presión interna, demasiada globalización. El hombre también tiene sus raíces y cree que concentrar su aporte en Chile puede ser mejor que diluirlo en el extranjero. Siendo así, era mejor partir.

McKinsey, a todo esto, seguirá operando al mismo nivel y con los mismos estándares de servicio. Hace pocas semanas la firma había elegido como socio a Ezequiel Klas, de nacionalidad argentina y radicado desde hace varios años en Chile.

Ahora bien, cinco semanas después de haber sido portada en Capital, tanto Marcelo como su hermano Gonzalo Larraguibel (también ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile y MBA del IESE, Barcelona) se alejan de la consultora internacional. “Hemos completado un ciclo que ha sido fantástico, pero ahora queremos enfocar nuestra energía y conocimientos a apoyar la transformación de la empresa chilena”.

La idea de ambos es crear una gran consultora nacional de alta dirección con este enfoque, que ya tiene razón social: Virtus Partners. Los dos creen que los próximos cinco años serán de cambios profundos en los modelos de negocio, en las formas de trabajar y de organización de las compañías, no solo por la necesidad de adaptarse a un mundo más global, sino también por el crecimiento y los retos de la competitividad internacional.

En su nuevo proyecto –al que ya se incorporaron Daniele Paci, MBA de Harvard, y Mauricio Fronza, MBA de Stanford– los Larraguibel esperan atender un segmento de empresas y corporaciones que, no califi cando a veces entre las mayores del país, han alcanzado en todo caso un tamaño que las coloca antes desafíos muy serios en términos de oportunidades, cambios e innovación.