Un triunfo se anotó el abogado Rodrigo Velasco – de Alessandri y Cía.- a principios de diciembre, cuando la Corte de Apelaciones ratificó el fallo que condenó por competencia desleal a la inmobiliaria Parque San Pedro, representada por el estudio Anselmo Aguayo. La disputa comenzó en 2005, cuando la municipalidad de Concepción abrió un proceso […]

  • 30 diciembre, 2010

Un triunfo se anotó el abogado Rodrigo Velasco – de Alessandri y Cía.- a principios de diciembre, cuando la Corte de Apelaciones ratificó el fallo que condenó por competencia desleal a la inmobiliaria Parque San Pedro, representada por el estudio Anselmo Aguayo.

La disputa comenzó en 2005, cuando la municipalidad de Concepción abrió un proceso de licitación para construir un cementerio que se llamaría Parque Concepción. La obra se la adjudicó el Consorcio Parque Cementerio de Concepción pero, durante el proceso, la empresa competidora –Inmobiliaria San Pedro- decidió registrar la marca “Parque Concepción”, motivo por el cual demandó al grupo ganador por usar la marca, en 2008. El consorcio que obtuvo la licitación contraatacó y demandó por competencia desleal, precisamente por el hecho de registrar la marca durante el proceso de licitación y, luego, llevar al consorcio a la justicia por el uso de tal nombre.

El fallo del pasado 2 de diciembre –y que conforme a la ley fue remitido a la Fiscalía Nacional Económica – señala que “del simple análisis de las fechas comentadas (…) se puede presumir, a lo menos, una grave conducta en cuanto a la infracción de buenas prácticas mercantiles, inscribiendo la demanda una marca comercial que sobradamente conocía su uso como individualizador del proyecto que se licitaría”. Y añade que “la actuación de la demandada sólo buscaba prohibir o evitar la inscripción de una marca con la cual se denominó públicamente el proyecto, y utilizar consecuencialmente las acciones judiciales que resguardan dicha inscripción, teniendo el efecto de impedir la competencia en el mercado del eventual adjudicatario y que si bien no utilizó medios ilegales, son subterfugios que exceden el derecho que les reconoce la propiedad industrial, en definitiva, configurándose como conductas contrarias a las normas, principios y bases sobre las cuales se desarrolla una libre y leal competencia en una economía que se jacta de llevar el calificativo de ‘social de mercado’.

Para Rodrigo Velasco, la importancia de este fallo radica en que “a partir de ahora el registro de una marca y el ejercicio de las acciones de infracción de la misma pueden ser considerados actos de competencia desleal, en la medida en que se hagan con el propósito de impedir o perturbar la actividad lícita de un competidor”.