• 15 febrero, 2018

Director Revista Capital

El titular se repite cada año: Chile sigue a la zaga en inversión en I+D. Pese a que una lectura aritméticamente rigurosa indica que se pueden estar destinando a ese fin algunas centésimas de punto más de PIB ciertos año, lo cierto es que esfuerzos así de minúsculos o por debajo de los que realizan los otros integrantes del club de naciones que se miden no es otra cosa que una garantía de que se seguirá siendo el último en inversión respecto del PIB dentro de la OCDE, club que integramos desde hace ocho años.

En la última medición para esta treintena de naciones se dio la misma tónica. Pero con tan mala pata, como diría el ministro Eyzaguirre, de que esta vez en el balance agregado la inversión del país anotó una caída, porque para la elaboración del ranking se exigió un cambio metodológico que hizo que Chile no contabilizara como propio el conjunto de la observación astronómica que se realiza en su territorio sino que, como debe ser, solo el 10% que efectivamente realizan los investigadores y astrónomos nacionales en esos observatorios.

El diagnóstico, más allá de las décimas de PIB o de si la inversión es de privados o se hace con impulso del Estado, pone en perspectiva la importancia de destacar proyectos como Data Chile que lidera el físico chileno César Hidalgo, quien es ampliamente conocido por sus logros como investigador en el MIT.

El ingenioso Hidalgo, como es el título de portada de la presente edición, está junto a un equipo ensamblando delicadamente un conjunto de piezas que, más allá de la contabilidad de la inversión en I+D del país, asienta las bases del terreno para que el casi infinito potencial del universo de los datos rinda frutos que pueden ser cosechados por quienes llevan adelante las políticas públicas.

Lo notable del esfuerzo de Hidalgo es que hasta hace poco fue tomando forma silenciosamente con el apoyo de empresas como Antofagasta Minerals y Entel y el brazo armado del Estado en este plano que conforman Corfo y el Ministerio de Economía. El empujón que estos actores le han dado a la iniciativa, y que quedará en unos meses bajo el alero del Estado, es uno que podrá ser capitalizado y rentabilizado transversalmente, no solo ampliando y mejorando la calidad de la información estoqueada, sino que permitiendo a los emprendedores, a los ciudadanos, los investigadores y los responsables de las políticas públicas protagonizar una explosión de innovaciones y avances que vayan en beneficio de todos.

Iniciativas como esta son cruciales y merecen mucho más contribuciones del mundo público y privado para que esos titulares de los que hablábamos sean cosa del pasado. Son cuestiones básicas que permitirán anclar firmemente los pies de un corredor que necesita con urgencia ponerse a correr en esta pista de carreras.