Fallecido en una quincena en que también murieron otras leyendas (Richard Widmark, Charlton Heston), el director estadounidense Jules Dassin se merece que lo recuerden como el hombre que casó para siempre el neorrealismo con los laberintos del cine negro.   THE NAKED CITY (1948). El asesinato de una modelo y su posterior investigación es la […]

  • 17 abril, 2008

Fallecido en una quincena en que también murieron otras leyendas (Richard Widmark, Charlton Heston), el director estadounidense Jules Dassin se merece que lo recuerden como el hombre que casó para siempre el neorrealismo con los laberintos del cine negro.

 

THE NAKED CITY (1948).

El asesinato
de una modelo
y su posterior
investigación es la
excusa perfecta para
observar de cerca la
interminable noche
neoyorkina.

 

THE NIGHT AND THE CITY (1950).

Perseguido
por sus filiaciones
políticas, Dassin se
exilió en Londres y
vació su amargura en
la historia de un estafador
que sueña con
triunfar como agente deportivo.

 

RIFIFI (1955).

Ladrones detrás de un
botín y ladrones detrás
de esos ladrones. El
film noir definitivo, que
generó decenas de imitaciones
y que anticipó
la euforia urbana de la
nueva ola francesa.