Este año no habrá una quinta temporada de Mad men (en Chile se exhibe la cuarta), pero el vacío se compensa con creces con The killing. Por Federico Willoughby Olivos

 

  • 6 mayo, 2011

Este año no habrá una quinta temporada de Mad men (en Chile se exhibe la cuarta), pero el vacío se compensa con creces con The killing. Por Federico Willoughby Olivos

No hay duda: la mayor preocupación de los fanáticos estaba en la posibilidad de que finalmente Mad men y el canal que produce la historia de los publicistas de la avenida Madison, el premiado AMC, no llegaran a acuerdo y la serie se cancelara. Afortunadamente no fue así; mientras en Chile se transmite la cuarta temporada, ya se anunció una quinta. Algunos especulaban que si bien Mad men es una gran producción, AMC ya tenía suficientes propuestas de buena calidad como para no tener que depender de los cambios de ánimos de Don Draper (que no son pocos).

Sucede que AMC se ha perfilado como un pequeño refugio de la TV de alto nivel. Además del mencionado drama ambientado en el negocio publicitario de los 60, su parrilla ofrece The walking dead, la elogiadísima Breaking bad y la recién estrenada The killing.

Y esta última es la que nos convoca. Trasmitida los domingos en Estados Unidos, es un remake de Forbrydelsen (El crimen), una serie danesa que rompió todos los niveles de rating cuando se emitió en el país europeo.

La versión norteamericana (cuya traducción vendría siendo El asesinato) ha sido una de las sorpresas de la primavera boreal. Básicamente, se centra en la detective experta en asesinatos Sarah Linden, quien está a punto de dejar Seattle junto a su hijo para casarse y empezar una nueva vida con su prometido. Pero nada de eso ocurre. Un extraño homicidio llega a sus manos y lo que parece ser la trágica muerte de una colegiala empieza a crecer y a crecer hasta el punto en que uno no sabe quién es inocente o culpable y todas las pistas resultan improbables.

Esta aventura logra captar la esencia de una ciudad sombría y exhibe además las zonas grises de los personajes. Todo, para sostener un relato que en cada episodio no sólo transporta al telespectador sino que lo deja con la misma satisfacción que uno obtiene después de terminar un capítulo de un buen libro.

Ahora, no se puede desestimar el trabajo de Mireille Anos (intérprete de la detective protagonista), que puede catalogarse de excepcional. Ella, sin mucha experiencia en televisión y nominada en 2005 a los premios Tony por su participación en la obra Quién le teme a Virginia Woolf, es quien lleva el relato. Y lo hace rompiendo el paradigma de “crimen violento lo soluciona un detective más violento”. Inolvidable como una mujer policía que está a punto de cambiar las pistolas por asuntos más femeninos, pero que se da cuenta de que lo suyo, en el fondo, son la sangre y el crimen.

Sin vergüenza
Otro remake. Shameless es la versión norteamericana de la original inglesa (mismo nombre). ¿De qué se trata? En pocas palabras: de una familia que apenas subsiste. El padre cobra una pensión que se gasta entera en un bar y está todo el día durmiendo o borracho. Los seis hermanos del clan, sin embargo, conforman un grupo para nada disfuncional. Directa, a ratos muy dura, hace llorar y reír. Para adultos y para ver con amigos. Sin duda una de las mejores cosas que está dando la tele de hoy.